En esta ocasión mi participación en este medio será distinta, hoy no voy a centrar mi colaboración en situaciones meramente políticas porque creo de suma importancia valorar la situación que vivimos en esta etapa navideña.

Estamos a unos días de fechas donde debemos plantearnos asuntos fundamentales, mañana será Noche Buena y pasado Navidad, esa parte del año que llega como un recordatorio de que, a pesar de las dificultades y retos que enfrentemos, siempre existirán valores esenciales que nos permiten mantener nuestro sentido humano como individuos sociales y cohesionados en nuestro entorno, me refiero al amor, la familia y la salud. Estos son los pilares que nos brindan estabilidad y esperanza en los momentos de mayor vulnerabilidad económica y social.

Durante muchos años, mi familia ha propiciado en mi un espíritu de solidaridad que va más allá de las palabras; especialmente mi padre Don Arnoldo Cabada y mi madre Doña Martha Alvídrez de Cabada; ellos han formado en cada uno de mis hermanos una manera especial de ver la vida comprometido con las causas sociales. Por eso, desde el inicio de mi carrera como servidor público, he podido ver la enorme desigualdad que golpea a tantas familias, pero también he sido testigo de la fuerza de la solidaridad que brota con fuerza cuando el corazón humano se conmueve. Por eso la navidad es también una invitación a detenernos un poco en el camino y reflexionar sobre la realidad que viven otras personas y preguntarnos ¿Estamos valorando lo que realmente importa? ¿Qué podemos hacer para construir una sociedad más justa y equitativa?

Fomentemos la convivencia familiar, no solo porque es la célula base de la sociedad, sino porque en un mundo lleno de incertidumbres, la familia siempre será un refugio para encontrar apoyo y comprensión. Los lazos familiares son necesarios para el desarrollo del ser humano de manera integral y por eso, estoy convencido que gran parte de la solución de los problemas sociales tiene su base en nuestro círculo más cercano.

Aunque, como país hemos avanzado en muchos temas y que el gobierno federal ha implementado una serie de programas sociales, nuestro camino social debe pasar necesariamente por pensar y actuar en aquellas familias que enfrentan dificultades, padres que luchan por llevar el sustento a sus hijos, a los adultos mayores que viven en soledad o en los jóvenes que carecen de oportunidades para construir un mejor futuro.

La navidad nos invita a valorar a nuestra familia, pero también a reconocer que todos somos parte de una gran familia mexicana, donde tenemos la responsabilidad de cuidarnos unos a otros, pero sobre todo es una obligación para aquellos que hemos optado por el servicio público como una forma de vivir ese compromiso; debemos trabajar en fortalecer las estructuras familiares y garantizar que ninguna persona se quede atrás, o se sienta olvidada o desamparada… estoy plenamente convencido que esa es una manera importante para que México avance en muchas de las soluciones de los problemas que vivimos.

La navidad no debe ser vista sólo como una celebración sino también como un llamado a la acción. Es un momento donde podemos y debemos reafirmar nuestro compromiso con los principios que regulan nuestra convivencia, en un país donde las brechas económicas y sociales son abismales es imposible quedarse con los brazos cruzados ante un sistema tremendamente injusto, porque hay pocos que tienen mucho y muchos que tienen poco… este es un trabajo por la dignidad humana.

Para que realmente haya un avance en esto que he comentado, es necesario que aquellos que tenemos una responsabilidad pública nos comprometamos en hacer lo necesario para construir un país más justo. Juntos podemos superar cualquier obstáculo si priorizamos lo que verdaderamente importa… el trabajo por hacer de nuestra sociedad un espacio de humanidad, de desarrollo y de prosperidad compartida.

Les deseo que sus corazones se llenen de la bendición de la gratitud por lo que se tiene, que trabajemos para ayudar a los demás y que todos los miembros de sus familias sean plenos de salud, amor y prosperidad.