Ciudad de México.- Las políticas públicas de cualquier tipo hay que evaluarlas por sus resultados reales o previsibles no por sus propósitos discursivos o sancionados formalmente. Este enfoque es el que pretendemos aplicar en este artículo.

Previamente, debemos estar ciertos de que los maíces criollos como los modificados en laboratorio mediante la aplicación de ingeniería genética, son maíces genéticamente mutados: en los primeros las variedades logradas por selección de los maíces mutados que tienen mayor rendimiento o tolerancia al medio ambiente local o regional a lo largo de decenas de miles de ciclos agrícolas. Y en los segundos, se afecta deliberadamente la estructura genética para obtener un maíz con características específicas que aumentan su rendimiento por unidad de superficie, ya sea porque toleran las características de las condiciones agroclimatológicas o las plagas.

El panel ha concluido que las medidas impuestas por México sobre el maíz genéticamente modificado son incompatibles con diversas disposiciones del TMEC y recomendó que México ajuste sus medidas para cumplir con sus obligaciones bajo el tratado. El árbitro internacional ha hecho hincapié en que, si bien México buscó proteger la biodiversidad y la salud pública, no cumplió con las normas científicas y comerciales internacionales requeridas por el tratado comercial de Norteamérica. Si bien el fallo fue emitido el pasado 20 de diciembre, a partir de esa fecha, México tiene 45 días para cumplir con lo estipulado por el árbitro internacional, ya la presidenta Claudia Sheinbaum ha manifestado que acatará los resultados, si bien ha manifestado estar en desacuerdo. Y “vamos a darle la vuelta a esta resolución” prohibiendo "sembrar maíz transgénico". Esta prohibición ya existe (por Decreto de AMLO). Llevarla a la Constitución es sólo una manifestación de soberbia política y una camisa de fuerza impuesta por el Ejecutivo Federal a los intereses de México. El Comunicado Conjunto de las Secretarías de Economía y Agricultura, Ganadería y Pesca del día 20, proporciona el sustento de la medida: “El Gobierno de México reitera su compromiso de proteger valores fundamentales como la salud, la moral pública, la conservación de los recursos naturales, la cultura de la población mexicana y los derechos de los pueblos indígenas”. El mismo Comunicado Conjunto, resume lo resuelto por el Panel, “consideró que algunos elementos del Decreto sobre el glifosato y maíz genéticamente modificado, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 13 de febrero de 2023, no pueden aplicarse “al no estar basadas en una evaluación de riesgo adecuada, evidencia científica y en normas internacionales relevantes”.

A partir de estas resoluciones y posturas del Ejecutivo mexicano, es factible extraer las siguientes consecuencias.

1) Se derogarán las medidas de política pública que prohibían la importación de glifosato y maíz modificado por bioingeniería. En consecuencia: a) los agroindustriales mexicanos podrán importar maíz modificado genéticamente de Estados Unidos, Canadá y por extensión de otros países, sin cortapisas. b) El maíz GM fundamentalmente es de la variedad amarilla, sin embargo, no excluye que pueda importarse maíz blanco GM, para complementar la insuficiencia de la producción de las variantes “nativas”, con el riesgo de controlar también el mercado interno de esta gramínea. c) El dominio de las importaciones de maíz amarillo se perpetuará, haciendo a México un país absolutamente dependiente de la producción de maíz amarillo dada la disposición vigente y la que se imponga a partir de febrero próximo con rango constitucional para prohibir su cultivo.

2) Las prohibiciones en este caso, y en otros para aplicar a los productos agrícolas y pecuarios la bioingeniería genética, elimina los incentivos fundamentales para el desarrollo de esta importante rama de la ciencia aplicada. a) Las variedades de hortalizas en las cuales el país es un exportador exitoso irán perdiendo posibilidades de competencia ante las variedades GM, de otros países. b) La desventaja en la competitividad de otros productos agrícolas, en los cuales somos deficitarios y hay necesidad de satisfacer la demanda interna, con importaciones crecientes. c) Un proceso semejante ocurre en los productos de la piscicultura y la ganadería.

3) Los formuladores de políticas públicas agropecuarias se han olvidado de que los bienes del sector primario, son transformados para producir un sinnúmero de derivados de la industria de transformación. Por ejemplo, desde el secado de los chiles hasta la producción de salsas, saborizantes, tintes, aromas, ácidos, y otro tipo de moléculas para los fines alimentarios u otros. Perder productividad en los productos del sector primario juega en contra de los productos industrializados y de la industria misma

Finalmente cabe recordar, que nunca ha sido una buena idea ponerle obstáculos al desarrollo de la ciencia y de sus aplicaciones tecnológicas. Este no es un sistema aislado de la producción, el consumo y de la sociedad, cultura y evolución de sus valores. Aunque se reconoce por los especialistas que los primeros efectos se verifican en las variables económicas.