Cientos de panteones habrán podido ser colmados con los fallecidos debido a la violencia generada por los enfrentamientos del cártel del “MZ”, el Cártel de Sinaloa, contra múltiples agrupaciones delictivas que asfixian a México, Centroamérica y algo de Sudamérica: Colombia, Bolivia, Brasil, Venezuela...
Ciudad Juárez fue el epicentro nacional de aquella sangrienta confrontación 2006-2010 en la que “Sinaloa” intentó arrebatar el control delictivo de esta frontera al Cártel de Juárez.Hubo bajas considerables entre ambas agrupaciones, pero al paso de los años no solo han mantenido su presencia en la región, sino que alcanzaron un acuerdo bastante disparejo pero beneficioso para ambos.
El Cártel de Juárez conservó toda la zona urbana de la frontera hasta Ojinaga y “Los Sinaloas” aceptaron el redituable Valle de Juárez, con un “sobrino” de “El MZ” al frente hasta hace unos meses, Leonel Salas.
La economía quedó en ruinas por aquella guerra: balaceras por todos los rumbos de la ciudad, asesinatos en el interior de restaurantes y comercios, extorsiones hasta al más humilde vendedor de tortas, secuestros. Con menos intensidad, ocurrió lo mismo en la capital del estado y otros municipios de la entidad.También cientos de cementerios han sido rebosados por los muertos a causa del consumo de drogas traficadas y/o elaboradas y traficadas por el Cártel Sinaloa con su “Señor del Sombrero” a la cabeza.
Adolescentes y personas de todas las edades zombies una vez caídas en las adicciones; familias destrozadas por la misma razón; centros de rehabilitación lejanamente insuficientes por la cantidad de adictos en las calles, reclusorios sobrepoblados por homicidas y traficantes.
Nada de todo ello puede ocasionar fascinación hacia los autores de semejantes atrocidades, pero la naturaleza humana está colmada de sentimientos y suele confundir el éxito de un empresario honesto con el éxito de un narcoempresario, más cuando éste logra destacar como lo ha hecho Zambada globalmente atacando y/o evadiendo a las leyes y a los encargados de aplicarlas, permanentemente éstos objeto de crítica social por ineficiencia o por corrupción.
Zambada el de los aviones, el de los lujos, el dueño de medio Sinaloa, de Guadalajara... de El Valle de Juárez y de medio Chihuahua; el inteligente, el hábil, el héroe en los mil narcocorridos compuestos en su “honor”; el de los cinco millones de dólares ofrecidos por Estados Unidos, no es para los confusos el que ha apretado el gatillo en las masacres ni el que ha colocado el foco de cristal o de fentanilo en la nariz o en la boca de los drogadictos.
Es el “empresario exitoso” que se dio chance para sacar de su guarda ropa y colocarse una playera azul Boss, la marca de alta gama preferida por sus operadores desde Parral, la sierra y hasta Culiacán, subir al jet con Joaquín Guzmán Jr (López) y entregarse en una pista de El Paso a las autoridades estadounideses.
Aun con eso el Departamento de Justicia de los Estados Unidos dejó clara su definición en torno a la figura del “MZ” y sus socios en el único comunicado oficial girado justo el jueves tras el apresamiento.“El fentanilo es la amenaza de droga más letal que nuestro país ha enfrentado, y el Departamento de Justicia no descansará hasta que cada uno de los líderes, miembros y asociados del Cártel responsables de envenenar a nuestras comunidades rinda cuentas”.
Ya veremos si lo acusan solo por narcotráfico, como suele ser en la inmensa mayoría de casos similares o también por la muerte de miles.La gran discusión nacional, hacemos énfasis en nacional, no es precisamente sobre ese contexto de Zambada García como jefe de la principal organización internacional productora y vendedora de fentanilo y anfetaminas, ni mucho menos de sus consecuencias mortales por violencia o por sobredosis, sino las razones por las que fue detenido más allá de las órdenes de captura estadounidense y si el Cártel de Sinaloa soportará su falta de liderazgo.
Es considerado obvio lo que llaman algunos conocedores un “arreglazo” de la DEA-Departamento de Justicia con Zambada, concretado en un contexto histórico para los gobiernos de México y Estados Unidos.
Los mexicanos estamos involucrados en un proceso de sucesión de régimen presidencial. En una de sus vertientes aparece la relación del Cártel de Sinaloa con el gobierno que se va y la espera de una definición con el que llega liderado por Claudia Sheinbaum. No podía ser “capturado” en México en tales condiciones.Fue sintomático de ello la aclaración ofrecida en la conferencia de prensa mañanera del viernes por Palacio Nacional. Recibió la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana un llamado de la embajada norteamericana informando la aprehensión. México debió solicitar “evidencia fotográfica” de los detenidos para ser convencido del hecho e informarlo al presidente López Obrador. Da la impresión de un conveniente deslinde.
Por el otro lado, está el todo por el todo peleado entre el Partido Demócrata y el Republicano. La dupla Joe Biden-Kamala Harris andaba necesitada de un buen golpe contra los cárteles. Lo consiguieron y silenciaron de manera categórica la narrativa punzante de Donald Trump en ese sentido.
Para este caso y las circunstancias que le rodean la versión oficial ha resultado la menos creíble. De ahí la definición del “arreglazo”.El comunicado del Departamento de Justicia no brinda más detalles que la detención fue registrada en El Paso al momento de aterrizar el avión tripulado por los narcotraficantes.
Los “fuera de libreta” hablan de una traición de Joaquín Guzmán López, el otro apresado junto con “Mayo”; y hasta de una supuesta equivocación con la pista de aterrizaje.Suena por completo inverosímil una equivocación de ese tamaño con todo y el historial de achaques de salud sufridos por Zambada durante los últimos cinco años. Le son adjudicados problemas de salud físicos, pero nada mentales.
Es más lógico precisamente el arreglo, la negociación, esos aspectos en los que ahora todo mundo coincide y concentran la discusión y análisis.El “MZ” tiene muchos años familiarizado con las autoridades estadounideses. No es remoto que se hable de tú con los jefes de la DEA. Intervino personalmente para negociar la liberación de sus hijos Vicente Zambada Niebla, “El Vicentillo” y de Ismael Zambada Imperial, “El Mayito” Gordo, ambos detenidos en México, posteriormente extraditados a los Estados Unidos y actualmente libres.
El medio hermano de ambos, Ismael Zambada Sicairos, “El Mayito” Flaco, es considerado el de mayor perfil entre esa innumerable familia sinaloense para asumir el control del Cártel de Sinaloa junto con “Los Chapitos”, en particular con el considerado el más hábil de todos los hijos Guzmán, Ovidio Guzmán Salazar, casualmente liberado de los Estados Unidos apenas unos días antes de “caer” Zambada García.
Salvo la remota hipótesis que fuera cierta la traición, ya estaríamos en presencia de un sacudimiento violento histórico en el poderoso cártel, pero nada ha ocurrido y creemos nada ocurrirá.
Seguirán al frente los Zambada (hijos y hermanos) y los Guzmán como ha ocurrido en décadas. Gran parte de Chihuahua capital y la sierra operados por Los Salazar, Los Salgueiro; Salvador Meza, (El 21), Alberto Hernández P. (El Cheyene); Josué Adán Mejía L. (“El Pana”); Salvador Humberto Verín “El Verín”, Los Avendaño; Enrique López Acosta, “El Cumbias”; Vicente Parra, “El Güilo”; Jesús Omar Arvizu (“El Jaguar”), “La Güera” y tantos otros (as) por el estado, el país y otros países; en Juárez, los Artistas Asesinos, (“El Santos”, “El Batres”).Nada de esas estructuras secundarias quedaría frente a una implosión a la que conduciría la traición. Es para todos un negocio gigantesco que no parece expuesto ni con el “arresto” o entrega del jefe máximo, Ismael Zambada.