El Centro Histórico es el corazón de toda cualquier ciudad; es en primera instancia donde convergen todas las actividades que en su momento les dieron origen: religión, comercio y gobierno de las que a final de cuentas, cobijados por un medio ambiente determinado, emerge la interacción social y económica que las viene a caracterizar. Por lo que aun cuando se tengan ciertos rasgos en común por estar enclavadas en una cierta región, cada ciudad tiene sus particularidades en su gente, sus espacios, sus costumbres, su manera de resolver la vida, todo aquello que en cierta forma podemos entender como su muy particular historia y cultura.

Por eso son tan importantes los centros históricos. En alguna ocasión, al asistir a un evento académico me sumergí en un debate en el que uno de los presentes expuso una serie de criterios que necesariamente deberían cumplirse para que el centro de una ciudad pudiera ser distinguido con el título de “Centro Histórico”. Obvio, esta persona procedía de una ciudad del centro del país, donde no hay ningún problema por cumplir la serie de limitantes que su criterio imponía: ¡la ciudad entera es patrimonio de la humanidad!... ¿Pero qué nos deja a ciudades como la nuestra, donde la arquitectura barroca y aún colonial de grandes y espectaculares escalas no fue tan basta? ¿Qué acaso con nuestros casi 365 años desde su fundación no tenemos historia? ¿Ni patrimonio? Aquella persona se mantuvo en su posición -obvio, no era momento para contradecir su premisa- mientras que otras tantas defendieron a mía. Quizá sea más discutible hablar de centros urbanos, como antes solía llamárseles, que de centros históricos, pues se les llamó así precisamente porque en ellos encontramos en muy buena medida su patrimonio urbano arquitectónico.

Tal es la importancia de preservar un centro histórico ¡El nuestro! Que en el año 2014 en el Instituto Municipal de Investigación y Planeación se elaboró el Plan Maestro de Desarrollo Urbano del Centro Histórico de Ciudad Juárez. Su inicio declara que en general se pretende recalificar y revalorar el espacio público en los ámbitos urbano y ambiental para favorecer la interacción y convivencia social además de cuidar el medio ambiente. Se plantean, consigna el documento, estrategias de intervención para fortalecer el capital social al considerar seis rubros: la educación, seguridad, salud, cultura, desarrollo económico y social, con un horizonte al corto, mediano y largo plazo.

La importancia aquí es que entre las premisas del Plan establece, con mucha claridad, que si bien pudiera existir un escenario de conflicto entre su modernización y el interés de conservar su historia y arquitectura, y cito, “las acciones de integración vial y funcional no deben en ningún caso propiciar un deterioro en la conservación del escaso pero valioso patrimonio de carácter histórico, que le confieran identidad a la zona y a la ciudad”. Además, como primer objetivo establece “Recuperar el valor histórico y cultural de la zona Cetro a través del rescate de los espacios públicos y edificios -y subrayo espacios públicos y edificios- que constituyen el patrimonio histórico de la ciudad buscando consolidar el área en mención, como un referente turístico nacional e internacional”. En este sentido también total congruencia entre el Plan Maestro y el Plan Municipal de Desarrollo Urbano Sostenible para el Municipio de Juárez, 2020, que en su quinto Objetivo Particular enuncia que se protegerá no solo el patrimonio edificado, sino también el natural, a fin de preservar la memoria histórica e identidad.

Dentro de las problemáticas detectadas, por supuesto que se menciona el paso del tren, más menciona que las propuestas para los cruces aún no resueltos constarán en pasos a desnivel, incluyendo la Av. Vicente Guerrero. Aclara también que el tren transporta productos tan peligrosos como gasolina, combustóleo y cloro.

Todo esto viene a colación porque ayer se anunció que están a punto iniciar las obras que buscan “una mejor convivencia entre el tren y los vehículos” ¿y las personas? Se había dicho que el proyecto se socializaría con los interesados, los comerciantes, antes de iniciarlo y hasta donde estamos enterados ello no ha sucedido. Además, por lo que se ha logrado saber impactaría patrimonio edificado como la explanada y fachada posterior de la ExAduana (Muref), la Garita de Metales y el Monumento a Benito Juárez. Ciertamente, los juarenses no nos distinguimos por luchar por la conservación del patrimonio, pero si existiendo Planes para ello, los primeros en respetarlos debería ser la misma autoridad ¿No es así? De lo contrario, ¿para qué sirve la planeación? Obvio, quinientos millones de pesos no son nada despreciables, sin embargo, la pregunta es: ¿Hasta cuándo vamos a permitir que nos digan qué hacer desde el centro del país? Lo que se va a hacer, es irreversible.