-Sin precedentes, militares de EU en Juárez

-Maru y Myriam Hernández en Palacio de Gobierno

-En España disfruta Rogelio Loya su derrota

-Llega a curul del PT con voto moreno

El ejercicio que se realiza en Juárez, Fuerzas Amigas 2024, con los ejércitos de Estados Unidos y México, no tiene un precedente histórico cercano, al menos no en la magnitud de los acuerdos de este año.

Habían existido ejercicios similares en ambos países en los años reciente, pues siempre han buscado la colaboración mutua los dos cuerpos de combate, que son similares en tanto que comparten tareas duales: la de guerra, para preservar la soberanía de sus naciones; y la de paz, de brindar apoyo a la población civil en emergencias.

Las fuentes militares dicen que siempre ha existido una colaboración estrecha entre ambos ejércitos, sobre todo entre la Onceava Región, con base en Coahuila y alcance hasta Chihuahua, y el Comando Norte estadounidense, pero en esta ocasión hay novedades importantes que el propio embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, negoció con la administración de Andrés Manuel López Obrador.

De hecho este año, el pasado mes de abril, tropas mexicanas acudieron al “Entrenamiento CONUS para el perfil de una misión completa”, en la base de la Fuerza Aérea Eglin, en Florida.

Es en Juárez la segunda parada de los acuerdos militares y diplomáticos de 2024, en esta ocasión para un simulacro de salvamento. Pero viene, además, para la segunda semana de julio, el “Ejercicio Especializado Conjunto” en el Campo de Adiestramiento Militar de Santa Gertrudis, aquí mismo en Chihuahua.

Casi de forma simultánea, habrá de desarrollarse otro ejercicio, “Aumentar la capacidad contra armas de destrucción masiva”, en el Estado de México.

Por si fuera poco, también entre julio y septiembre las tropas mexicanas asistirán al “Salto Leapfest Festival” de Rhode Island y al “Ejercicio Rotacional 2024”,  en Louisiana.

Esto es notable en un año electoral de ambos países. México con su proceso recién concluido, del que resultó electa la primera mujer presidenta, Claudia Sheinbaum, y Estados Unidos en plena contienda entre Donald Trump y Joe Biden.

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No anda de buen ánimo Palacio de Gobierno con la presidente del Tribunal Superior de Justicia, Myriam Hernández Acosta.

La titular del Poder Judicial chihuahuense ha sido quizá franca de más respecto a la Cuarta Transformación y su objetivo inminente de aplicar el famoso plan C contra el Poder Judicial en todos los rincones del país, organismos autónomos etc.

Ha sido bastante crítico el discurso de Hernández hacia ese proyecto en marcha iniciado por el presidente, Andrés Manuel López Obrador, y secundado por la presidenta electa, Claudia Sheinbaum.

Ese debió ser uno de los temas a tratar entre la presidenta del Tribunal estatal y la gobernadora del estado, María Eugenia Campos, ayer en Palacio de Gobierno.

Pareciera que la posición de doña Myriam sería la misma de la gobernadora y es justo esa impresión la que Maru no desea generar en la Presidencia de la República, menos con la presidenta Sheinbaum.

Otro punto es el que habla con insistencia sobre la renuncia de Hernández Acosta a la presidencia del órgano judicial por “motivos personales”, aunque nos parecería muy extremo pues recientemente fue reelecta.

Ya tendremos mayores señales de lo que ocurrió entre ambas ayer en Palacio.

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La foto de Rogelio Loya con su esposa en España, con la legendaria y monumental Puerta de Alcalá de fondo, circuló ayer profusamente entre los panistas, a menos de un mes de que el candidato derrotado de la alianza del PRIAN fue aplastado con casi un cuatro a uno por parte del morenista Cruz Pérez Cuéllar.

La imagen tomada de su cuenta de Facebook (imagen en versión digital de La Columna) es una de muchas que posteó de sus vacaciones por el viejo continente.

Ninguno de sus amigos panistas se atrevió a comentarle públicamente algo negativo en los WhatsApp; en privado y a sus espaldas, ni modo que se aguantaran las ganas.

Indudablemente, nada mejor que ir a la madre patria o a cualquier otro país de viaje después de tremenda derrota sufrida a manos de su compadre. Con el viajecito a Europa deben ser menos las penas.

Pero, obviamente, entre los panistas generó suspicacias el que su compañero enviado al sacrificio tuviera lo suficiente para el paseo si, como decían los abogados de la vieja guardia, no se le conoce modo honesto de vida.

A lo mejor hizo un ahorrito previo con su paso por la Recaudación de Rentas o no se gastó todo lo de la campaña cuando veía que de plano la tenía perdida, eso comentaron los malpensados y envidiosos compañeros de partido de Loya Luna. Envidias, pura envidia.

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El 2 de junio obtuvo Lilia Aguilar 117 mil 412 votos como candidata en el distrito tercero federal; una gran oleada de sufragios, nada más una cuarta parte de los que logró el presidente municipal Cruz Pérez Cuellar, dos mil menos que la presidenta electa Claudia Sheinbaum en dicha demarcación.

Sin embargo, los resultados son muy engañosos, porque ya en el desglose, la candidata -quien es parte de la familia que controla desde hace muchos años al Partido del Trabajo, junto con su padre, ya grande y en silla de ruedas, Don Rubén Aguilar- apenas aportó con sus siglas una pequeñísima porción de sufragios, su fuerza real.

El PT logró ya en el cómputo final dado a conocer por el Instituto Nacional Electoral en su portal oficial, apenas seis mil 560 sufragios por sí solo, el peso real de dicha organización política. En conjunto con el Verde y Morena aportó cinco mil 610; con el Verde 521, y con Morena, mil 810.

El grueso de los sufragios los pusieron los simpatizantes puros de Morena, nada menos que 93 mil 75 votos.

Lilia, junto con otros candidatos ganadores en decenas de distritos en el país, son lo que forman parte del denominado fraude a la ley, mediante el cual Morena distribuyó curules a lo largo del territorio nacional, para darle vuelta al límite de la sobre representación del ocho por ciento y cometer fraude a la ley.

Ella llegará a la diputación con la sigla de una coalición, pero con los votos de Morena, y con ello, sus sufragios cuentan para la distribución de plurinominales.

Hasta eso, todo legal, pero fuera del espíritu de la ley que trató de evitar en elecciones anteriores, la representación de partidos y coaliciones que superara los ocho puntos sobre la votación obtenida, que INE y TRIFE validaran sin rubor alguno.

Morena, con el 40 por ciento de los votos en la elección de diputados federales, tendrá con su coalición más del 70 por ciento de las curules en la Cámara Baja, la mayoría calificada, y le faltarían uno o dos senadores para lo mismo.

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