Estamos ante un parteaguas para la frontera de México con Estados Unidos, que depende casi totalmente de la industria maquiladora
En estos últimos dos años que he recorrido la mayor parte de las fronteras entre México y Estados Unidos he podido ver de primera mano la gran dependencia que tenemos de la industria maquiladora.
Por eso la llegada de Trump a la presidencia con todas estas amenazas de aranceles contra México y toda la intención de repatriar su industria nos pone ante un parteaguas en la vida económica de la frontera.
Todas las fronteras se parecen a Juárez en que dependen demasiado de la industria maquiladora. Es un análisis constante que realizamos desde el Bloque Empresarial Fronterizo con datos del IMSS y el INEGI.
Juárez tiene el 60 por ciento de sus empleados formales adentro de una planta. Eso es demasiado. Hay ciudades que dependen más, como Acuña, donde el 70% del empleo es maquilador. Y hay otras con menos, pero de todas formas dependemos demasiado de la industria maquiladora.
En promedio, las principales 17 ciudades fronterizas tienen el 44% de su empleo dentro de una nave que opera como maquiladora. Insisto, es demasiado, todos los huevos están en la misma canasta y eso implica riesgos que hoy brotan como miedos.
La madrugada de este martes Trump ya había ganado la elección. En la última semana ha refrendado su intención de obligar a México a contener el narcotráfico y la migración a punta de aranceles.
Pero lo más preocupante es que Trump quiere hacer su “America Great Again” basado en una política de repatriar a la industria automotriz.
Ha señalado que empezará con un arancel de 25% a todos los autos que se fabriquen en México hasta lograr que esas plantas se instalen en Estados Unidos.
En realidad no sabemos hasta dónde es bluf y hasta donde tiene una verdadera intención de hacerlo. Tampoco sabemos hasta dónde se lo vayan a permitir los actores económicos y políticos estadounidenses.
Este Trump no es el mismo que derribó el TLCAN e inició el T-MEC en su anterior mandato. Este Trump es más duro para México, viene más empoderado por una votación donde resultó más popular. Además súmele lo racista, rencoroso y vengativo.
Existe una real posibilidad de que Trump nos mate la vaca. ¿Cuál vaca? Déjeme le resumo una fábula muy usada en los salones de escuelas de negocios y economía.
Un maestro y su discípulo llegaron a un pueblo muy pobre en la India. Era muy pobre porque sólo tenían una vaca y de ella comían todos. No tenían agricultura, comercio o servicios, sólo dependían de la vaca. No estaban diversificados, se parecían a Juárez.
Bueno pues ese día el maestro le dijo al discípulo: empuja la vaca por el barranco. La empujó y se fueron del pueblo sin que nadie los viera. 20 años después el discípulo volvió y encontró el pueblo muy desarrollado. En lugar de Juarezbús tenían un metro elevado, ya no había baches, ni filas de tráileres. Construyeron su propia fábrica de chips (de los electrónicos) y un polo logístico afuera del pueblo que generaba empleo bien pagado.
El discípulo preguntó ¿pues qué pasó aquí si estaban bien pobres? Y el alcalde le contestó: “Fíjate que un día encontramos a la vaca muerta en el fondo del barranco. Como nosotros no comemos carne de res, la vendimos, compramos gallinas que nos dieron huevos y empezamos a vender el huevo. Hicimos un dinerito, compramos cerdos y empezamos a exportar carne de cerdo. Y así nos hemos ido haciendo un pueblo muy rico y desarrollado”.
Nuestra vaca, la vaca de Juárez, está amenazada de muerte. Si Trump impone sus aranceles a México le va a dar catarro y a nosotros pulmonía. Aquí traemos 40 mil empleos maquiladores perdidos en el último año y medio y no van a venir inversiones extranjeras en el corto plazo, porque no hay certidumbre. Primero por la reforma al sistema de justicia y ahora por las amenazas de Trump.
Nos esperan al menos otros 6 meses duros para nuestra economía, si no es que más. Hoy es el momento de empezar a hacer lo que no hemos hecho por décadas.
Hoy es momento de voltear al mercado interno, de sustituir importaciones, de crear exportadores hacia otros mercados y todo esto debe estar basado en apoyos a las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs).
Hoy las PyMEs no tienen apoyos del gobierno, ni si quiera son vistas. Todo el apoyo y toda la promoción está volcada sobre la Inversión Extranjera Directa.
Ante este escenario, lo que el gobierno tiene que hacer es voltear a ver a las PyMEs. Debe crear una estrategia para desarrollarlas con créditos blandos, apoyos fiscales, reducción de la tramitología, apoyo para encontrar mercados en el extranjero, certificaciones, capacitación de su personal.
Con este panorama económico y de política exterior, las empresas tenemos que unirnos y organizarnos para poder decirle al gobierno qué necesitamos: debemos tener estrategias y proyectos listos, peticiones concretas basadas en investigación, ya bien acordadas.
Y el gobierno, sobre todo el federal, debe dejar de ver al empresario mexicano como un delincuente y tiene que empezarlo a ver como un aliado para sacar a México adelante.