“¡Qué bárbara, maestra! Siempre elegante, maquillada y en tacones.” Así la describían tanto estudiantes como colegas, admirando no solo su estilo personal, sino también su dedicación y profesionalismo. Marisa Cardona Gurrola, originaria de Talamantes, Chihuahua, ha sido una de las educadoras más destacadas de Ciudad Juárez y Chihuahua. Con una vocación profundamente arraigada, ha transformado no solo el sistema educativo local, sino también la vida de miles de niños y jóvenes a lo largo de su carrera.
Desde pequeña soñó con ser maestra de primaria y a lo largo de su vida, luchó con determinación para hacer realidad ese sueño, hasta lograr ser egresada de la Escuela Normal Rural de Saucillo. Su servicio social como Maestra Rural Unitaria en la Sierra de Chihuahua, en el poblado de Cieneguilla en Guazapares, marcó el inicio de su carrera.
Al recibirse se muda a Ciudad Juárez, donde se ha desempeñado durante más de 37 años, caracterizándose por su profesionalismo y su compromiso con la formación integral de sus estudiantes. Inicialmente, se incorporó en escuelas de la periferia, donde la necesidad de docentes era urgente y para responder a esta demanda, se adaptó rápidamente a las circunstancias y trabajando en doble turno, con una jornada laboral de 7:00 am hasta las 7:00 pm, durante más de 24 años, destacando, además, los altos niveles de aprovechamiento de sus estudiantes, quienes ocupaban los primeros lugares a nivel local, incluso estatal.
Reconociendo que la educación no se limita solo al aula, sino que también se nutre de valores y formación cívica, impulsó actividades complementarias como la formación y desarrollo de escoltas. Su sensibilidad y preparación le permitieron detectar las necesidades sociales y emocionales de sus alumnos, entendiendo que, con frecuencia, la escuela es el único lugar seguro para ellos, convirtiéndose así, en un apoyo fundamental para sus estudiantes, brindándoles conocimientos y herramientas para enfrentar sus realidades y mejorar su calidad de vida.
Su dedicación la llevó a asumir roles importantes dentro del sector educativo. Colaboró activamente en la atención a las problemáticas del personal docente a través del Sindicato General de Zona, donde llegó a ocupar el cargo de Secretaria General de la Sección 8va. Gracias a los resultados de su gestión, fue invitada a participar en programas gubernamentales, como el denominado “Escuela Segura”, orientado a crear ambientes de convivencia sana y protección en las instituciones educativas. En 2019, fue designada Coordinadora Estatal del Programa Nacional de Convivencia Escolar y, tras algunos cambios administrativos, asumió la Coordinación del Programa de Convivencia Escolar en la Zona Norte de Chihuahua.
Uno de los proyectos más relevantes que ha coordinado la Maestra Cardona, es la “Mesa de Prevención en Adicciones y Violencia”, que preside el Lic. Enrique Martínez. Este esfuerzo ha estado en marcha por más de una década, articulando el trabajo voluntario de casi 30 instituciones, quienes de manera conjunta atienden estos fenómenos en las escuelas. Gracias a ese liderazgo el proyecto ha tenido un impacto significativo, fortaleciendo la confianza de los docentes en la solución de los problemas en sus planteles.
Su especialización en ciencias sociales le ha llevado a convertirse en una firme defensora del bienestar emocional de los estudiantes, entendiéndolo como un elemento fundamental para un aprendizaje significativo y para el desarrollo de competencias, sustentado en valores como el respeto, la honestidad y la responsabilidad.
A lo largo de los años, ha trabajado incansablemente para ofrecer apoyo a los sectores más vulnerables de la sociedad, especialmente a aquellos estudiantes que enfrentan dificultades económicas o sociales, logrando que sus alumnos no solo sobresalgan académicamente, sino que se conviertan en mejores seres humanos.
Marisa Cardona Gurrola es mucho más que una maestra en Ciudad Juárez. Su labor ha trascendido las aulas, convirtiéndola en una figura clave en la formación de niñas, niños y adolescentes, comprometidos con su entorno y con su propio desarrollo. Gracias a su incansable actividad docente, su enfoque en el bienestar integral de los estudiantes y su compromiso con la comunidad, es un modelo a seguir para docentes y estudiantes. Las notas periodísticas locales, los informes y las redes sociales reflejan que su historia es un testimonio de su esfuerzo y compromiso con la educación como motor de cambio y transformación social, pero siempre elegante, maquillada y en tacones.