-Vendió boletos para corrida de toros sin permisos

-Maru y la comida para cerrar filas

-Amenaza al PRIAN comienza en Juárez

-El imposible hospital nuevo del IMSS

Si no le reventaron los oídos el lunes al empresario, Enrique Valles Zavala, mejor conocido como “Kike”, poco le faltó. Funcionarios municipales, estatales y federales, no le dejaron en Palacio de Gobierno hueso moral sano.

Hicieron añicos la reputación del exalto funcionario municipal de Chihuahua en régimen priista y excandidato a la alcaldía por el Movimiento Ciudadano en las elecciones de julio pasado.

Valles Zavala anduvo tirado al piso desde el pasado fin de semana y todavía el domingo porque una jueza de distrito impidió, con la Guardia Nacional de por medio, que llevara a cabo una corrida de toros de primer mundo en su ruedo La Esperanza.

Las corridas de esta temporada incluyeron grandes plazas como Yucatán, la Plaza México y hasta una modesta, pero muy, muy entusiasta Plaza Antonio Balderas, de Ciudad Juárez.

En la capital del estado una jueza amparó a protestantes contra la corrida. Los protectores de los animales saltaron victoriosos, mientras Valles se desgarraba las venas y recibía apoyo de algunos actores de la iniciativa privada.

Pues ese tema fue tema de la reunión estatal de seguridad en Palacio de Gobierno el lunes. Ahí varios funcionarios revelaron que el empresario chihuahuita vendió boletos de lo lindo –o su promotora- pero nunca tramitó los permisos correspondientes ni ante la autoridad municipal ni ante la autoridad estatal. De ese tamaño.

Nada menso, olió que venía el trancazo y no quiso gastar en caros trámites.

Reprobaron esa conducta el secretario de Gobierno, Santiago de la Peña, quien dijo que su instancia cruzó información con el Municipio. No hubo permisos. Fernando Ávila, de Gobernación federal, explicó que fue solicitada la presencia de la Guardia Nacional para evitar un desacato a la jueza; el subdelegado de la Fiscalía General de la República, Miguel Rebollo, recordó que “el tipo” (Kike), enfrentó a los manifestantes con sarcasmos y retos; el secretario de Seguridad Pública, Gilberto Loya, dijo que seguirá el patrullaje en la zona de la plaza de toros para evitar las “fiestas clandestinas”, una queja frecuente de los vecinos. “El tipo es una fichita”, coronó Loya, de Valles.

La lección debe sonar inolvidable.

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Tal vez porque es Juárez la capital estatal del poderío morenista o porque acá es donde más activos ha perdido el Revolucionario Institucional (PRI), pero empieza a correr la versión de que será en esta frontera donde habrá de reventar la alianza del PRIAN.

Más a fuerzas que con ganas, los liderazgos albiazules y priistas estatales han defendido el supuesto éxito de la coalición electoral en este año.

Es verdad en parte eso del éxito, pues si bien Morena arrasó en las elecciones de presidenta, senadores y diputaciones federales, la alianza de los dos partidos antes rivales tuvo su utilidad para retener algunas posiciones, sobre todo estatales.

Sin embargo, ni en la dirigencia de Gabriel “Gabo” Díaz ni en la recién estrenada de Daniela Álvarez en el PAN; tampoco en la del priista negado a soltar el tricolor a pesar de ser diputado federal, Alejandro Domínguez, existe la disposición plena de mantenerse casados para los retos electorales que vienen.

La relación se ha enfriado entre los partidos coaligados a tal grado que en ambos comités estatales -aseguran entre sus militantes- hay presiones para dejar de autoengañarse en que es viable una relación de largo aliento.

Parece temprano para que ese debate surja, pero en los balances internos hay quienes no le ven mayor utilidad a lo que consideran mera farsa, mera simulación, que ha sido causa de fracasos padecidos y puede ser también de fracasos próximos.

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Tras la reunión de Consejo Político Estatal del PAN llevada a cabo el pasado sábado en las instalaciones de dicho partido, en la capital del estado, la gobernadora, Maru Campos, encabezó una comida con su equipo más compacto para conminarlos a cerrar filas y “chingarle todos” e impedir que Morena siga avanzando en el estado.

Todos los y las presentes salieron más que motivados del salón Castaglia, ubicado al solo cruzar las instalaciones del partido, (por la Avenida Zarco), tanto por el llamado a cerrar filas con las causas partidarias y con su nueva lideresa, la juarense Daniela Álvarez, como por “abrir” la competencia por la gubernatura a quienes deseen participar en la misma.

Volteó a ver en ese momento no solo al súper adelantado en ese objetivo alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla, sino también al munícipe de Delicias, Jesús Valenciano y a la batalladora alcaldesa del diminuto Meoqui, Miriam Soto.

Hubo quienes pensaron también en el diputado federal priista, Tony Meléndez; otros en el secretario de Seguridad, Gilberto Loya. ¿Y por qué yo no?, dijo para sus adentros el fiscal General, César Jáuregui, quien sueña para su futuro con la alcaldía de Chihuahua, pero aunque no parezca, dice tener la condición física suficiente para pelear la gubernatura.

Según los presentes que platicaron parte del contenido de la encerrona-comida a La Columna, salieron motivados para enfrentar el difícil panorama electoral hacia el reto 2027, bajo el liderazgo de su jefa.

Si pudo Maru superar todo tipo de adversidades para ganar ella misma en el 2021, ahora la experiencia y mejores herramientas bien utilizadas deben representar una ventaja, coinciden sus correligionarios.

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Corresponde a Chihuahua casi estrictamente para este año en materia de presupuesto la construcción del hospital de 260 camas para esta ciudad.

Permanece este hospital casi en fase de elefante blanco, porque no hay manera de que pueda el Instituto Mexicano del Seguro Social conseguir el personal médico y de enfermería total que requieren para su funcionamiento pleno, al menos en el corto plazo.

Es muy difícil ofrecer sueldos competitivos para atraer mano de obra calificada de otros lugares del país a una frontera complicadísima como es esta ciudad, con su costo de vida cara para empezar.

Uno de los graves errores cometidos en la edificación del hospital es que se trata de obra nueva y no por sustitución.

Algún genio propuso que fuera obra nueva, sin ponerse a reflexionar en términos de lo que significa la contratación de personal, tomando en cuenta que son requeridos cientos de médicos, decenas de especialistas y cientos de personal de enfermería.

Pero no solamente esto, porque una vez equipado y con el personal, habrá que cargar con la nómina y los costos de operación, que no son nada económicos dado el volumen de la unidad hospitalaria construida.

Ya está por concluir el 2024, fecha en que debió estar en funcionamiento el Hospital, con el compromiso de aquel 13 de octubre en que el actual director del IMSS, Zoé Robledo, anduvo por estas tierras, dejado su palabra empeñada.

Hace unos días hizo el mismo recorrido, para verificar que ya tiene funcionando consulta externa, farmacia, laboratorio y 39 camas.

Al paso que va a ver si funciona de lleno cuando termine el actual sexenio.