“Los casos de infección por el VIH en Chihuahua, se incrementaron hasta la última semana epidemiológica”

Fue en 1984 que se descubrió el Virus de VIH, ya habían pasado 3 años de sus estragos en la salud pública de todo el mundo, por la aparición de una enfermedad mortal, a principios de los años ochenta llamada SIDA, un cambio de paradigma se había establecido no solo en los casos de enfermedad y muertes, sino también en la sexualidad y en temas tabúes como el uso del preservativo como un método de prevención de enfermedades de trasmisión sexual. A partir de ese momento, inició una lucha, que si bien no ha terminado, se plantea desde una perspectiva muy diferente. El 1 de diciembre es el Día Mundial de la lucha contra el VIH y SIDA. Millones de personas han perdido la vida, y millones también han podido transitar desde el estigma y el ocultamiento de su enfermedad, hasta luchas con sistemas de salud menos desiguales, todo por preservar la vida. En 2024, el lema de esta efeméride es “Sigamos el Camino de los Derechos”. Hace 40 años, la Organización Panamericana de la Salud, fue la primera en hacer frente a la pandemia, como emitir guías de preparación, promover uso de pruebas diagnósticas y controles de seguridad en la sangre que se iba a trasfundir, por el gran número de personas con hemofilia que se habían infectado. Actores, deportistas, intelectuales fueron las primeras víctimas de la enfermedad, al menos de las que se tuvo conocimiento, se manejó un gran prejuicio, de pensar que era una enfermedad únicamente de transmisión sexual y de personas con orientación homosexual. Hoy sabemos de los contagios no solo por vía sexual, sino por sangre contaminada, por fluidos corporales, por compartir agujas, de madre a hijo en el embarazo y lactancia, incluso como un riesgo ocupacional de trabajadores de la salud. Desde 1987 que surge el primer medicamento antiretroviral para combatir la enfermedad, llamado AZT, bajo una gran presión de activistas, inició un nuevo andar de laboratorios, por encontrar vacuna y medicamentos, todos ellos de alto costo, de poca adherencia por ser múltiples pastillas con muchos efectos adversos y claro, poco accesibles. Las agendas internacionales de salud plantearon el año 2030, como un año determinante en este tema, solo que se atravesó otra amenaza a la humanidad, otra pandemia, la de la COVID-19. Al día de hoy pareciera que después del año 2020, no solo se desdibujaron temas importantes de amenazas a la salud, sino que el salir de ese oscurantismo, se nos sacude de nuevo, para enfrentar repuntes de casos por VIH en los últimos dos años, y nuevas estrategias de diagnóstico, monitoreo y manejo. Aún sin vacuna disponible, seguimos con pronósticos reservados a la desaparición de la enfermedad.

Ante el VIH- SIDA, las agendas de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas no solo deben abordar el tema desde el objetivo de salud, sino desde un enfoque integral, con igualdad de género especialmente en África del Sur y países donde las tasas de infección son elevadas, como Tailandia, con gran número de personas prostituyéndose, es hablar también de derechos, de financiamiento público y por supuesto preparar a las sociedades para monitoreo, detecciones y todo lo necesario para llevar vidas en todo su potencial cuando porten el virus.

A nivel mundial al término del 2023, son casi 40 millones de personas con VIH en todo el mundo, 38.6 millones son mayores de 15 años, el resto niñas y niños.

Es México, el principal país de Latinoamérica con más detecciones, en el año 2023 se detectaron 13 mil casos y 3 de cada 10 mexicanos con VIH, no sabe que lo tiene. Por cada persona diagnosticada, asumimos que existen ocho personas potenciales con la infección. Sigue siendo una enfermedad de mayor prevalencia en el hombre. En 2019, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EU, determinaron que la mayoría de casos nuevos fueron en hombres homosexuales, hombres bisexuales o en hombres que tienen relaciones sexuales con hombres. Los casos de infección por el VIH en Chihuahua, se incrementaron hasta la última semana epidemiológica, respecto al último año, en 169 casos más, lo que nos indica que llevamos poco más de 601 casos detectados este año, en sus diferentes estadios, la gran mayoría población joven .

¿Qué sabemos hoy? Que existen miles de personas contagiadas en tratamiento en México, incluido el estado, viviendo, si viviendo, con medicinas más funcionales por que se han mejorado las formulas, menos pastillas, más adherencia. No se cura aun, pero es posible tener el virus en niveles muy bajos. Que existen medidas de medicamentos profilácticos pre exposición o de protección en poblaciones de riesgo, como la población Trans, sin que interfiera con su manejo hormonal, las y los sexoservidores, personas con infecciones de trasmisión sexual recurrentes y ya se considera en las políticas públicas de nuestro país. También la profilaxis post exposición como en casos de abuso sexual o accidente por contacto con punzocortantes posiblemente contaminados. Sabemos hoy que el diagnóstico es más accesible, con pruebas más confiables, como las rápidas de 3ª y 4ª generación, y que existen plataformas epidemiológicas de registro y monitoreo muy sofisticadas, como las del IMSS, a través de este último, se tienen 138 unidades médicas con clínicas especializadas que pueden estar en hospitales de segundo y tercer nivel de atención, y 326 médicos que atienden a pacientes con esta enfermedad. Aun así sabemos que el presupuesto debe aumentarse indudablemente en todas las unidades responsables para prevención y tratamiento incluido, el Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH/SIDA.

A 40 años del VIH, hemos aprendido lo inimaginable, tras enfrentar una pandemia que segregó, estigmatizó y dejó en el abandono a miles de personas. El sector salud, aprendió a no estar solo, en un tema que fortalece lazos con la sociedad, especialmente organizaciones, para elaborar estrategias más efectivas, pues esta pandemia, aún no termina.