De acuerdo a información del IMIP, el municipio de Juárez para el 2023 el municipio de Juárez registró una población de 1,552,339 habitantes, es decir, 343,841 más de los 1,208,498 que tenía en el año 2000 de acuerdo a INEGI. Esto viene a colación porque hace unos días el titular que ocupó la primera plana de este diario fue que el parque vehicular en Juárez pasó en ese periodo de 374 mil a 720 mil autos, lo que significa un aumento de 346 mil unidades. De acuerdo a otras fuentes de información ya a finales de 2023 por nuestras calles circulaban 735 mil lo que aumenta aún más la diferencia entre los que circulaban en el 2000 respecto al 2023 elevando a 361 mil las unidades que se han sumado al tráfico vehicular, solo de autos registrados, en poco más de 23 años.

No es poca cosa lo que los números nos dicen: se llevaron 340 años de la historia de la ciudad lograr esos casi 374 mil vehículos en el 2000 y en tan solo poco más de dos décadas surgieron así como así 361 mil, casi el mismo número. Un poco para tener una perspectiva del comportamiento del aumento del parque vehicular a lo largo del tiempo, considerando que fue en la década de los 40’s del siglo pasado cuando inició el uso del auto particular, tendríamos que fue en esos sesenta años, de 1960 al 2000 cuando se estimaría un crecimiento promedio anual de 6,200 vehículos mientras que del 2000 al 2023 unos 15,700. Bastante diferencia, ¿no cree usted?

Otro indicador que nos puede resultar ilustrativo es que la mancha urbana de Juárez en el año 2000 ocupaba 21,572 hectáreas y para el 2015 alcanzó 32,119; si consideramos esta última superficie como la actual ya que en los últimos años el crecimiento de la ciudad se detuvo significativamente, tendríamos que al inicio del periodo en cuestión había 0.06 hectáreas por vehículo mientras que ahora 0.04, en otras palabras, mientras más avanza el tiempo, más estamos saturando la superficie urbana con automóviles. ¿Es sostenible? ¿Es eficiente? ¿Tenemos mayor competitividad?

Ahora bien, otro número que nos pudiera ayudar a dimensionar el tema que a final de cuentas pretende ilustrar la razón de por qué no cabemos e las calles y la contaminación nos ahoga es que en el 2000 por cada 3.23 personas había un automóvil mientras que para 2023 era 2.11 vehículos por persona.

¡Wow! ¡Esto me haría sentir casi como en el primer mundo! Pues estamos siguiendo la tendencia de los países desarrollados como estados Unidos y varios de Europa que tienden a llegar a la relación de un vehículo por persona, Por ese mismo camino va la Ciudad de México en donde se tiene una relación de 1.4 autos por persona. Pero la pregunta es la misma de siempre: ¿tenemos las mismas condiciones que nuestro vecino del norte? O más bien, como lo hemos padecido sobre todo en la frontera, ¿somos el patio trasero en donde se arrumban los vehículos de desecho? Lejos estamos de lo primero y sin duda, aunque nos duela, somos lo segundo. Tampoco deseo que nos comparemos con estados como Chiapas que tiene un auto por cada 4.9 personas u Oaxaca con 3.7, más lo cierto cada día se vuelve más importante responder a la pregunta: ¿a qué le vamos a dar prioridad? ¿A los autos, o a las personas?

Desde que se puso en marcha el decreto en el que se fomenta la regularización de vehículos usados de procedencia extranjera que ya se encontraban internados de manera irregular se han integrado al padrón casi 150 mil unidades en tan solo y aun cuando se prometió que lo recaudado por ese concepto se devolvería a los municipios a fin de que se utilizara en el bacheo de vialidades, el problema en el que nos mete a los juarenses la ampliación del decreto por dos años más viene a darnos a entender dos cosas: que tal como lo sospechábamos ya no se trata de legalizar sólo los autos que ya estaban internados dentro del país, y por otra ¿de qué sirve que nos den dádivas de una decisión tomada desde el centro del país, donde no se viven los problemas que acarrea? cuando sí, ciertamente nuestras calles están deplorables y necesitan bacheo, pero también, y ese es el problema medular, parece irrisorio que nos den para bachear cuando las calles ya no son suficientes. ¡Y el colmo!, aún con este escenario nos “obsequian” la facilidad se sumar, al menos, otros 150 mil.

Disculpen esa obsesión por divagar a través de los números, pero es así como podemos hacernos conscientes de que no se trata de aceptar sin cuestionar decisiones que nos afectan terriblemente. Es así como nos damos cuenta de lo atrasado que estamos en infraestructura, y que esta infraestructura no debe destinarse solo a los automóviles, sino a la movilidad en su significado más amplio. Lo que nos regresan, como siempre, es una aspirina... ¿Y aun así seguimos aplaudiendo?