Está por terminar el sexenio de Andrés Manuel López Obrador y, más allá de filias y fobias, los mexicanos debemos considerar con objetividad los avances y logros conseguidos en este gobierno de la Cuarta Transformación. Para ello es importante despojarnos de cualquier atisbo de resentimiento o de favoritismo; esa es la única manera de analizar correctamente el sexenio tan complejo que hemos vivido los últimos seis años.
Esta colaboración se entrega el último día del sexenio, eso nos hace considerar la amplitud del esfuerzo que conlleva dirigir los intereses prioritarios de los mexicanos hacia un buen puerto, contribuyendo a un estado de bienestar que por primera vez alcanza a los más desfavorecidos y que, pese a las afectaciones propias de una pandemia México ha salido adelante en muchos rubros.
En este punto, recuerdo una frase del estadista español Antonio Maura y Montaner “Los buenos gobiernos se conocen cuando lo que hacen vale más que lo que dicen sus opositores”, esta frase da respuesta a la pregunta de por qué hubo una aplastante victoria sobre la oposición el pasado 2 de junio; además, desarma las criticas superficiales que pudieran utilizarse para denostar la administración de Andrés Manuel López Obrador.
A la vuelta de seis años, la estrategia de combate a la pobreza puede ser considerada como uno de los éxitos más rotundos de este gobierno; la salida de la pobreza de más de cinco millones de mexicanos es un avance social muy importante y que nos trae beneficios a todos. Este logro tiene explicación en varios factores a los que se les puso una especial atención; los programas sociales fueron un pilar de los avances en este tema, pero también la implementación de una política salarial más justa.
El hecho es histórico, no solo por la cantidad tan grande de mexicanos que se vieron beneficiados, sino porque hecha por tierra muchos mitos que fueron esgrimidos por los gobiernos anteriores; como es aquel que servía como pretexto al decir que no se aumentaban los salarios porque se generaría una inflación que terminaría afectándolos más que beneficiarlos.
Otro logro importante es el avance en cuanto a la solidez económica. México es la doceava economía del mundo, la segunda economía de América Latina y en este 2024, se ubicó como la quinta economía dentro del G-20 que tendrá mayor crecimiento y a esto tendremos que agregar que nuestro país es el doceavo productor de alimentos en el mundo, debido a su gran diversidad. Quien ubica a México como la economía número doce en el mundo es el Fondo Monetario Internacional, esto refleja la enorme influencia que nuestro país tiene en el ámbito regional y global.
Considero importante hacer un análisis un poco más detallado de la política laboral en México, que lo ha llevado a tener niveles de desempleo históricos. Primero que nada, un aumento salarial en 2019 para nivelar el atraso histórico, y posteriores aumentos por encima de la inflación. Segundo, el cuarto trimestre del 2024, se estima un crecimiento del empleo del 2.8% por encima del mismo trimestre del 2023, y de un 2% con respecto en 2025. Tercero, con la reforma que impulsamos en la Cámara de Diputados en 2023, se mejoraron las condiciones de los trabajadores al incluir 88 nuevas enfermedades laborales en el catálogo de enfermedades profesional, y así, dotar de certeza en materia de bienestar a los trabajadores.
En materia económica se han dado pasos en la dirección correcta, eso no significa que nos desentendamos del hecho que aún existen asuntos pendientes por resolver, pero también está el ingrediente de que el nuevo gobierno está enfocado en continuar con la política económica y social; a eso se refiere la presidenta electa Claudia Sheinbaum cuando habla del segundo piso de la transformación,
Seis años después podemos confirmar que México no se ha convertido en Venezuela, a pesar de los augurios y presagios de un grupo de personas que perdieron sus privilegios; porque, como dijo Antonio Maura, Los buenos gobiernos se conocen cuando lo que hacen vale más que lo que dicen sus opositores.