En nuestro país tan devastado, todos esperamos una mejoraría en beneficio de la nación. Nadie desea que nos siga yendo mal, como hasta este momento, tampoco se quiere continuar con engaños que solo mentes infantiles logran creer. Exigimos verdaderos resultados que reflejen en la realidad la estabilidad económica y social para las familias mexicanas.

Son varios los problemas sueltos que no se resolvieron y quedaron pendientes, unos con mayor gravedad que otros, que han escaldado a niveles inimaginables, como lo es la violencia que ha invadido y permeado en todos los rincones de la nación, incluyendo el estado de Chihuahua y Ciudad Juárez. El salir de viaje en auto, en este momento representa un albur, no se sabe si será robado, asaltado o desaparecido. Secuestros, robos, derecho de piso y demás acciones que tienen en jaque a la sociedad mexicana.

Señalar que jamás mejor el actual y pésimo nivel hospitalario público que impera en la nación, por más que envíen y editen anuncios propagandísticos que se ha modernizado en tal rubro, la realidad nos indica lo contrario. Falta de especialistas, doctores y enfermeras, las citas son programadas con meses de tiempo, donde comúnmente han muerto los pacientes. De las medicinas, tema para llorar, siempre hay escasez y las personas deben comprarlas con su recurso, las bolsas de papel que antes daban para cubrir el medicamento, es ahora lo de menos.

Carreteras federales, sin inversión, por lo menos en nuestro estado, están devastadas pareciera que hubo una guerra y las inhabilitaron, los “carreterazos” están al orden del día, ciudadanos con graves daños en su persona y vehículos destrozados o desgastados de la suspensión y por supuesto muertes por falta de mantenimiento a esas autovías.

No se alcanzaría en este espacio para señalar las contundentes aberraciones que se han cometido en perjuicio de los mexicanos, donde estos, sin darse cuenta conceden el voto a una corriente de personas de izquierda que maquinan a través de etapas la llegada de una dictadura, igual que las que ya conocemos en Latinoamérica.

Por ignorancia y quizá por conveniencia, poco a poco los ciudadanos, se están colgando la soga al cuello. En este sexenio avanzaron a niveles inimaginables a costa de una nación endeudada a niveles jamás vistos con más de 14 billones de pesos netos.

Debemos recordar que los apoyos son importantes en toda nación, sobre todo a los adultos mayores y estudiantes, sin embargo, estos se pueden terminar si no hay empresas, inversionistas que dejen sus impuestos en el país. La clase media juega un papel sumamente importante, pues, son los que generan empleo a través de sus micros y medianos negocios los cuales dan trabajo también a millones de personas ya sumados entre los diversos patrones.

La importancia que siga existiendo este tipo de empleadores que les convenga y, sobre todo, que se les permita continuar laborando y dando sus servicios. Es indispensable en nuestra frontera que la industria maquiladora siga dando cientos de miles de empleos. No deseamos pudiera llegar el día de expropiación de dichas empresas o simplemente su desaparición por no ver un panorama financiero atractivo para invertir sus recursos.

Con tales circunstancias a cuestas, aun con ellas, la esperanza es la última que muere, la confianza sigue en la comunidad, aguantando con impaciencia que la forma de gobierno cambie en la nación para bien de todos.