Opinión
Domingo 06 Oct 2024, 06:10
Sacó de onda Mayra a los anotados
Mayra se coló por la puerta de atrás ante los ojos que vigilaban los accesos frontales y trabajaban con denuedo por hacerse de esa posición oficialmente sin titular desde noviembre del 2023 cuando renunció Juan Carlos Loera
La Columna De El Diario
Vale la pena detenernos un poco para desmenuzar el sorpresivo nombramiento de la juarense, Mayra Chávez Jiménez, como delegada en el estado de la Secretaría del Bienestar.
Técnicamente, se llama Secretaría de los Programas para el Bienestar esa nueva institución súper poderosa que, en las eficaces manos que ha tenido, le ha redituado en montonales de votos a la Cuarta Transformación.
Mayra se coló por la puerta de atrás ante los ojos que vigilaban los accesos frontales y trabajaban con denuedo por hacerse de esa posición oficialmente sin titular desde noviembre del 2023 cuando renunció Juan Carlos Loera.
Dimitió el juarense para competir de tiempo completo contra Lilia Aguilar, Rafael Espino, Susana Prieto, Andrea Chávez, Rosana Díaz y Armando Cabada por la candidatura de Morena al Senado de la República.
Las inequívocas “encuestas” del partido guinda colocaron a Loera como segundo en la fórmula encabezada por la también juarense, Andrea Chávez Treviño, y la historia es hoy suficientemente conocida. Loera es senador y Andrea por supuesto. Todavía se escuchan y se escucharán por mucho tiempo sus voces al máximo volumen sobre el “histórico” resultado en su favor.
En las formas, estuvo desde entonces la Delegación del Bienestar sin jefe. Muchos chairos y múltiples guindas de los “arrimados” no ocultaron su preocupación de que semejante ausencia fuera a provocar daños importantes a las candidaturas en plena campaña electoral.
En el fondo no había absolutamente nada de qué angustiarse. Desde la Ciudad de México o desde el atribulado Acapulco, o presencialmente en Chihuahua o Juárez, algunas veces con el alcalde, Cruz Pérez Cuéllar a la diestra, la depositaria de la confianza plena de Andrés Manuel López Obrador en la Secretaría del Bienestar, Ariadna Montiel, mantuvo el control de cada pieza, de cada movimiento en el estado para que la delegación siguiera funcionando igual que con Juan Carlos; mejor aún que con Loera de la Rosa.
Públicamente, apareció muy poco en días de campaña, en privado todo mundo sabía que acá la pasaba casi cada fin de semana, y hasta más.
Todo el sistema estatal de Morena conocía esa situación. Ariadna levantó la edificación llamada Bienestar en el estado con Juan Carlos de operador e igual arrebató a Loera ese edificio íntegramente sin levantar brizna de polvo.
El expoderoso hoy legislador había sido tentado por pasiones de naturaleza contrarias a los objetivos de la fiel jefa y madrina y ésta actuó con la misma delicadeza que AMLO trató todo su sexenio al Poder Judicial, ninguna. Le quitó todo.
Ariadna desmanteló la obra de Loera de la Rosa y se la agenció con la misma facilidad que los norteamericanos construyen casas y las cambian de lugar cuando deciden hacerlo.
Pongamos un ejemplo de sobra conocido: prácticamente todas las diputaciones de la poderosa fracción parlamentaria de Morena en el Congreso del Estado tuvieron su origen en el también llamado Juanca: Rosana Díaz, Pedro Torres, Cuauhtémoc Estrada, etc. Todos en bloque le dieron la espalda y decidieron pasar a manos de Montiel cuando ella lo dispuso.
Fue una conducta que bien merece ser llamada traición por mucho que sigan buscando justificarse con la traición de su reclutador a su ahora jefa. Fue mezclada la política con la pasión carnal.
Con esa estructura ampliada a los 67 municipios encabezó Bienestar la operación electoral en el estado que le permitió ganar a la 4T por amplísimo margen la Presidencia de la República, la Senaduría, cerca de un 50 por ciento de diputaciones locales y federales y otro porcentaje inmejorable de alcaldías. Así que Ariadna en hombros para el caso Chihuahua.
En ese contexto fue desarrollada una labor sutil, discreta, pero igual de eficaz y contundente en todo el estado por parte de Mayra Chávez Jiménez, exlegisladora por el tricolor, exintegrante del equipo de César Duarte, exmaestra en la UACJ; también procedente del equipo de Juan Carlos. Para no variar.
Todo el sistema guinda en el estado debió verla con ojos de mayor alcance presente y futuro en el equipo de Montiel porque resolvió asuntos tan complicados como la campaña en Guadalupe Calvo amenazada por el crimen organizado que al final concluyó con el triunfo de Morena y un PRI que nunca había sido derrotado en la región ni en los mejores tiempos del PAN.
Esa es Mayra, lideresa del PRI en Juárez a los 26 años de edad (hoy con 37). De sonrisa jovial, alegre; quizá algo de engañosa inocencia, pero enérgica y de resultados aun en alianzas con opositores.
Coincidió como presidenta del PRI con Loera como líder de Morena en Juárez. El Revolucionario Institucional arrasaba con Duarte de jefe hasta ser cegado por la soberbia y el exceso de confianza con las consecuencias fatales conocidas en 2016. Mayra figuraba como una de sus grandes promesas.
Aun con aquel historial y el presente, nadie al interior de Morena la vio llegar como flamante delegada del Bienestar, cargo que la podrá catapultar para lo que quiera en el 2027; diputada local, federal, alcaldesa... cualquier cosa, aunque estamos seguros que su destino en ese sentido será para donde apunte la jefa Ariadna.
Tiene entonces Mayra tiempo y evidente capacidad para zurcir las heridas que dejó su sorpresiva llegada al nuevo cargo. Eran otros y otras quienes andaban correteando esa liebre con mayor certeza de alcanzarla. Están sorprendidos y nada contentos por la falta de éxito.
Quedó en el camino el diputado local con cantera del PT y bastante ligado al magisterio, Óscar Daniel Avitia Arellanes y la excandidata a diputada federal por el noveno distrito mayormente serrano, Teresita Ruiz Anchondo, quien seguramente obtendrá algún premio sustancioso porque estuvo a un pelo de derrotar al PRI pero por lo pronto Bienestar, casi una vicegubernatura, no fue para ella.
También, y quizá el más esperanzado en el cargo, el profe de la UACJ y dos veces diputado local, Benjamín “Benjamón” Carrera; Adriana Beltrán, coordinadora del programa “la escuela es nuestra”, impulsada sin descanso por el diputado local, Pedro Torres, exprimer loerista del estado; y el exdiputado de la ciudad de Chihuahua, Óscar Castrejón, quien se consideraba con los mayores méritos para liderar esa función.
Allá por la región de Parral también mantuvo levantada en todo lo alto la mano el excandidato de los guindas a la presidencia municipal, Otto Valles, un empresario exduartista de los perseguidos por Javier Corral.
Todos ellos, y sus correspondientes padrinos, estuvieron convertidos en vehementes activistas de su objetivo, la delegación del Bienestar, no para ser solo delegados, sino por lo que implica esa oficina precisamente hacia la elección del 2027.
Esa es nada menos la jugada de Ariadna Montiel con Mayra. Su lealtad y su eficacia le garantizan que trabajará en equipo para donde apunte la brújula, su brújula.