Ya me había despedido de este tema hace quince días, pero la telenovela de la elección judicial no ha acabado. El viernes pasado, el Tribunal Estatal Electoral impuso un criterio jurídico para revocar el triunfo de 5 candidatos argumentando que, conforme a la perspectiva de género, hay 5 candidatas que sacaron más votos que los magistrados electos (que ya tenían su constancia de mayoría bajo el brazo). Palabras más, palabras menos, dijeron que “pa´tras los fielders”. Este tipo de peripecias retóricas son clásicas cuando se trata de una negociación o de algún tipo de acuerdo para ajustar los resultados. En México, así se gana en la mesa…lo que no se pudo ganar en los comicios.

Ojo, no quiero decir que este mal, quiero decir que levanta una sospecha razonable de que algo se movió en los intersticios del poder para que esto pudiera ocurrir. De fortuito no tiene nada ese razonamiento judicial, menos en estos tiempos en los que cada decisión cuenta.

Pero ¿cómo estábamos antes de la sacudida? En nuestro estado, se eligieron 35 magistrados entre 137 candidatas y candidatos de las principales ciudades del estado. Por materia, son 11 magistraturas civiles, 5 familiares, 13 penales, 1 de adolescentes infractores y 5 magistrados nuevos del Tribunal de Disciplina Judicial, estos últimos serán quienes tendrán el control político del Poder Judicial y, “casualmente”, fueron las únicas magistraturas donde no hubo movimientos.

Como todos sabemos, la elección de jueces se convirtió en una batalla político-partidista-electoral. Los medios de comunicación y las organizaciones de la sociedad civil señalaron la intromisión de los partidos y fuerzas electorales, la OEA, por ejemplo, envío una misión de observación electoral que concluyó que existen dudas razonables sobre la autonomía e independencia con respecto al Ejecutivo Federal, porque coinciden los resultados con los “acordeones” repartidos por promotores de la Cuarta Transformación-Morena y que derivado de esto la OEA “desaconseja replicar la elección judicial de México”, como se dio a conocer a través de diversos medios de comunicación.

Se detectaron diversos “acordeones”, según se hizo público en los medios de comunicación y los principales “acordeones” que circularon en las estructuras electorales en todo el estado fueron tres: el de la gobernadora María Eugenia Campos Galván (PAN), que se repartió a través de los empleados del gobierno estatal; el de la Secretaria del Bienestar, Ariadna Montiel Reyes (MORENA), que se repartieron a través de los empleados de la federación; y, finalmente, Cruz Pérez Cuéllar (MORENA), alcalde del municipio más importante del estado, electoralmente hablando, de Ciudad Juárez.

Según el análisis electoral de los resultados, 20 de los magistrados aparecían únicamente en el “acordeón” del gobierno estatal, 3 únicamente en el “acordeón” de la Secretaría del Bienestar, 2 con el apoyo solamente de Cruz Pérez Cuéllar y 10 más con una mezcla de apoyos, donde sobresale la posible alianza del alcalde Pérez Cuéllar con el gobierno estatal con 6, asimismo, hay 2 que coinciden con las fuerzas de la 4T (Cruz-Bienestar) y otros 2 con la posible alianza de Bienestar y el gobierno estatal. En resultado global, parece que la gran ganadora era la gobernadora Maru Campos que sola, o en alianza, logró posicionar a 28 magistrados.

Así estábamos hasta que el Tribunal Estatal Electoral cambió la ecuación, ahora, tenemos a 16 magistrados que aparecían solamente en los “acordeones” de la gobernadora Campos, quizá 17 si contamos a Laura Guadalupe Ocón Bailón, que si bien no aparecía en la lista que se distribuyó en Juárez, puede ser que estuviera en la lista de la región de Chihuahua capital. Por otro lado, en los “acordeones” de Ariadna Montiel se quedan igual, 3 para la Secretaria del Bienestar; en el caso de Cruz, se le suma una magistrada, Adriana Salcido Burrola, quedando con 3 y aumenta la cantidad con mezcla de apoyos en la alianza Cruz-Ariadna, con las magistradas Yasel Villanueva y Sara Julieta Muñoz, quedando esta alianza con 4. En números redondos, la gobernadora se queda con 24 magistrados que sola o en alianza posicionó, aunque la 4T (Con Cruz y Ariadna) no se quedaron atrás, lograron apoyar, solos o en alianza a 22.

Si lo ponemos en apoyos exclusivos, la gobernadora mantiene casi la mitad, con 17, Ariadna Montiel 3 y Cruz Pérez Cuéllar 3, pero hay 12 magistrados que tuvieron apoyos de varios lados. Vamos a ver de qué lado se hacen a la hora de la hora.

La gran tragedia para Juárez, es que los números en relación con los perfiles no se movieron, cuatro de las magistradas que entran son egresadas de la UACH y una del ITESM campus Chihuahua, en pocas palabras, se mantiene la hegemonía chihuahuita, las cifras quedan exactamente igual, 28 de 35 magistrados son egresados de la UACH, 1 de LaSalle, 4 del ITESM Campus Chihuahua, 1 del CEUN Delicias. Como se puede observar, sola una magistrada estudió fuera de Chihuahua y no fue en Juárez.

Lo que si cambió es que hay dos magistradas que son de Chihuahua, pero tienen tiempo trabajando en Juárez, ellas son Sara Julieta Muñoz Andrade y la Yasel Villnueva Pérez, ellas dos se suman a Emmanuel Chávez Chávez y Gloria Angélica Mendoza Beltrán, juarenses por adopción que representan un triunfo pírrico, si lo vemos así, ahora son un 11% de los magistrados del estado, que al menos tienen una parte de su trayectoria profesional ejercida en Juárez.

Pero nos quedamos lejos del 40% de magistrados que le debería tener Juárez, si somos equitativos en el Poder Judicial Juárez debe tener al menos 14 magistradas y magistrados. ¿Qué perdió Juárez con la elección judicial? Pues a pesar de los vaivenes de las elecciones, de la manipulación de los números o de las decisiones judiciales, Juárez sigue perdiendo. Que no se nos olvide que en Juárez tenemos 5.1 juzgadores por cada 100 mil habitantes, 83 jueces en total y deberíamos tener 110 y que Chihuahua capital tiene 10 juzgadores por cada 100 mil habitantes, 102 juzgadores (le sobran 30). Eso no lo cambia ni la gobernadora, ni el Congreso, ni el IEECh, ni el Tribunal Electoral de Chihuahua, ni nadie, porque a nadie le interesa. Así que suban o bajen los magistrados, Juárez sigue igual de jodido. Los chihuahuitas deben estar felices porque lograron un viejo sueño: desaparecer a Juárez, al menos de un poder, del Poder Judicial.