Dónde está el origen de la pobreza… ¿Por qué el 40% de la población de Juárez presenta esta condición?
En este circo de números apreciable lector, voy a escribir para usted sobre la pobreza de nuestra ciudad y nuestro estado. Pero más allá de los números me gustaría compartir a Usted una reflexión sobre el origen más profundo de la pobreza y su persistencia.
La nota de Argelia Domínguez publicada en El Diario dice que el estado de Chihuahua es la séptima entidad con el menor porcentaje de personas viviendo en situación de pobreza. Además es la décimo cuarta entidad con más pobreza extrema, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), con datos al cierre de 2024. Hasta ahora no he logrado desglosar el reporte para Ciudad Juárez pero generalmente hay más pobreza aquí que en el resto del estado. Un reporte de Así Estamos Juárez dice que entre el 20 y el 40% de los juarenses viven algún tipo de pobreza.
El último reporte de INEGI dice que cerca de 587 mil 300 personas en el estado de Chihuahua padecen algún grado de pobreza, lo que representa el 15.1 por ciento de la población.
Y hasta ahí las cifras porque no veo mucho el caso de analizar estos números cuando el gobierno federal acaba de cambiar su política al pasar la medición de pobreza del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en un momento en el que le urge presentar cifras mejores y alegres.
Dónde está el origen de este problema. ¿Por qué el 40% de la población de Juárez presenta alguna condición de pobreza? ¿Cuál es la causa de que las cifras no avancen? Yo creo que todo tiene que ver con el aprendizaje.
La gran mayoría de las personas viven su vida según lo que aprendieron de sus padres. Con esta óptica, lo normal es que un hogar en pobreza genere más individuos que vivirán también en pobreza, pues sus acciones están normadas por el aprendizaje que tomó de casa.
Los hijos van formando su mentalidad bajo el ejemplo de sus padres, observando conductas, actitudes y grabándose frases como “no soy banco”, “el dinero no crece en árboles”, etcétera. Es una silenciosa enseñanza que no se compensa en nuestro sistema educativo ni en nuestras políticas públicas.
Esta sigilosa enseñanza permanece escondida hasta que se trata en un ambiente de psicoterapia. Ahí, las causas más profundas de la pobreza surgen como el miedo de los individuos a no poder generar dinero, el miedo a tenerlo y los peligros que implica, la culpa por tener dinero mientras otros no lo tienen, el miedo a ser rico porque los ricos son siempre pintados como los malos del cuento, entre muchas otras creencias.
Estas creencias tienen como tierra fértil a nuestra cultura mexicana, llena de dichos que juzgan ciegamente a quien ha logrado acumular dinero y ha construido una forma de generarlo. El consciente colectivo dice que en México, para hacer dinero hay que ser tranza, ladrón, explotador, tacaño o colgarse algún otro adjetivo negativo.
El anterior presidente de México se encargó de satanizar a “los ricos” hasta el cansancio, incluso dijo que se merecían ser secuestrados, solamente por ser ricos y constantemente generalizaba, llamando a los empresarios “ladrones de cuello blanco”.
Incluso la biblia, en Mateo 5:3 otorga un importante incentivo a la pobreza: "Bienaventurados los pobres, porque de ellos es el reino de los cielos", dice.
Todo el ambiente en el que crecemos –familia, escuela, religión, política, etcétera– contribuye de alguna forma a construir estas creencias de pobreza en cada uno de los individuos. Estas creencias crecen en la población como la mala hierba bajo la lluvia, pues en nuestra sociedad prácticamente no existe nada que las combata.
El sistema educativo en México no crea empresarios, crea trabajadores y ni siquiera les enseña a administrar sus bienes. El gobierno mexicano no se preocupa por crear empresas, todo lo contrario, las traba y las castiga lo más posible a pesar de que son las que sostienen al país con los impuestos.
Una vez instaladas estas creencias, lo único que llega a combatirlas es un intenso deseo de salir de la pobreza. Este ímpetu ha llevado a muchos mexicanos (pero no a la mayoría, lamentablemente) a salir adelante, a crear un estilo de vida digno e incluso a acumular riqueza.
No me atrevo a proponer alguna solución, sólo me atrevo a retarlo a Usted, estimado lector, a que lejos de las cifras revise cuán pobre o rico se siente, porqué y cuáles son sus creencias relacionadas con el dinero y la pobreza.