En momentos cruciales para Chihuahua al menos en dos asuntos que han acaparado la atención nacional e internacional por su traumatizante impacto social hubo movimientos internos en la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada (FEMDO), dependiente de la Fiscalía General de la República (FGR), que sin duda borrarán en ambos casos toda esperanza de intervención federal efectiva.

Los constructores y operadores del túnel o túneles polleros juegan al ratón loco con las autoridades policiacas federales mexicanas y de los Estados Unidos porque no hay actuación sustancial en su contra de las policías municipales ni estatales; y la FEMDO, que debería estar encima de ellos como área justamente de perseguir al crimen organizado en el país, sigue sin aparecer por Chihuahua.

Dicen los analistas en seguridad que los grupos delictivos, en particular La Empresa, enfrentan mayores desafíos en su “unidad” interna, peleados y hasta matándose frecuentemente entre ellos, y entre estos y los Deltas, de La Línea, que problemas con el “gobierno”. Todo esto frente el grueso de las corporaciones policiacas y militares locales que ni a mirarlos voltean fuera de estruendosos operativos “conjuntos” que a nada llevan.

En las zonas serranas y urbanas de la región noroeste del estado sufren sus pobladores una pesadilla de esas que en muy pocas partes del planeta ocurren con la desaparición de cientos de personas durante un largo periodo de años.

Han aparecido en las últimas semanas, en el último mes y medio, 76 de ellas, cuyos cuerpos privados de la vida violentamente fueron arrojados en fosas mal cavadas.

Todas las desapariciones y asesinatos son obra del crimen organizado cuyos métodos brutales les ha permitido apropiarse no solo del control policiaco local, sino de las autoridades homólogas estatales y del grueso de las presidencias municipales de aquella región.

La innegable debilidad policiaca regional ha permitido a los grupos delictivos levantar a personas de forma indiscriminada, torturarlas y asesinarlas sin que haya sido iniciado al menos un expediente policiaco. Hay pesquisas por desaparición, sí, las hay de todos quienes han desaparecido, pero ni una sola indagatoria sobre los responsables de tales ausencias.

Falta por ver el desempeño del fuero común en las investigaciones de los asesinatos. Esos casos están ya formalmente en manos de la Fiscalía General del Estado y su Agencia Estatal de Investigaciones (AEI). Ni modo de hacerse a la orillita para no actuar.

En los escritorios de sus funcionarios responsables ya tienen un acumulado de 76 expedientes en mes y medio correspondientes a los cuerpos de las 76 personas halladas en las fosas; por lo pronto, falta el resto.

En La Columna del domingo pasado adelantamos que el miércoles sería reanudada la búsqueda de cuerpos en la zona conocida como “El Willy”, a menos de 10 kilómetros de Nuevo Casas Grandes. Hallaron restos de otros cuatro cuerpos. Faltan muchísimos aún.

Estarán acumulados para efectos de investigación todos esos casos, en punto y aparte, a las ejecuciones de 10 policías estatales y siete internos del Cereso estatal 3, durante el motín y fuga del primero de enero del 2023, también en hechos relacionados con el crimen organizado.

Tráfico de migrantes y el desastre ocasionado en la región del noroeste en Chihuahua son asuntos que presumiblemente ya tenía en la mira precisamente la FEMDO y había operativos planeados cuidadosamente, preparados con autoridades militares y estadunidenses, que serían concretados desde mediados del año pasado.

Manos invisibles, al menos invisibles para esta columna, aplazaron y aplazaron dichas acciones hasta que fue removida silenciosamente de su cargo la principal impulsora de ese plan en la FEMDO, Viviana Ceballos Soriano, Fiscal de la Unidad Especializada en Materia de Secuestro.

Fue muy distinto el hermético despido a la publicidad de su llegada como Fiscal de esa área. Fueron generadas grandes expectativas para el combate contra la delincuencia organizada del país.

En enero del 2023 provocaron bastante ruido a nivel nacional varias remociones en la Fiscalía General de la República (FGR), entre ellas el antecesor de Viviana, Guillermo Terán Pulido, por vender bajo cuerda varios carros de lujo decomisados a hackers en León, Guanajuato, cuyos procesos penales no habían llegado a la sentencia.

Ocurrió allá algo similar a lo acontecido frecuentemente con el SAT-Aduana de Juárez, donde han desaparecido vehículos clásicos asegurados mientras sus propietarios trataban de recuperarlos por las vías legales.

Junto con Terán Pulido fueron despedidos de FEMDO varios fiscales más. Nada se volvió a saber de los procesos iniciados contra todos por asuntos internos, pero sí que Viviana había arrancado con el pie derecho, con múltiples acciones desarrolladas en el centro y sur del país y tenía listo el arribo de sus especialistas a Chihuahua cuando le dieron las gracias.

Nada se sabe sobre los motivos que llevaron a la discreta separación, pero ha trascendido que empezó a tener fuertes fricciones desde mediados del año pasado con Gertz Manero hasta dejar el cargo.

Lo cierto es que la FEMDO continúa sin llegar a Chihuahua. Muy poco se conoce del sucesor de Viviana, Roberto Cortés, y menos de sus planes hacia el combate de los secuestros de migrantes y su relación estrecha con los propios coyotes, o de su eventual intervención en el noroeste para atender la parte que le corresponde en los levantones, secuestros, desapariciones y asesinatos a los que podemos llamar, sin exagerar, masivos.

No hay, pues, instancia federal alguna con acciones asertivas para desarticular a los muy organizados grupos delictivos que se dan el lujo de cavar túneles, promocionarlos en redes sociales y “esconderlos” cuando presumiblemente les pisan los talones las corporaciones de seguridad tanto mexicanas como estadunidenses.

Durante martes y miércoles debieron reír a carcajadas los jefes de La Empresa por los infructuosos operativos “binacionales” ejecutados por policías y militares en bocas de alcantarillas de ambos lados de la frontera que los conducirían a uno o varios túneles. Cero. Ni un solo rastro.

Los mismos jefes policiacos hablan de al menos 20 túneles pero no han descubierto otro que el mundialmente famoso ubicado cerquita de la X.

Quienes construyeron y operaron esa muy aceptable obra de ingeniería hoy disfrutan las millonarias ganancias obtenidas, hasta nueve mil dólares por persona cruzada directo a la zona centro de El Paso y seguramente hasta otras ciudades del interior de los Estados Unidos.

¿Y quién investiga en realidad ese túnel y el resto de los hipotéticos 20 túneles más?. Definitivamente la delegación estatal de la Fiscalía General de la República no. De ahí solo pidieron a la presidencia municipal que sellara el pasadizo pero nadie llegó de la FEMDO para el seguimiento respectivo.

La situación en el noroeste del estado ameritaría una incursión extraordinaria de dicha institución acorde a la desaparición de 300 personas y el infortunado asesinato de muchas de ellas. Tampoco.

Mientras esa intervención firme, equipada, no llegue, las instancias locales de seguridad seguirán dando convenientes palos de ciego como hasta ahora ha ocurrido. Seguirán convertidos en los sella-túneles sin detención ninguna y en solo macabros colectores de esqueletos y pedazos de cuerpos en el noroeste.