“La buena suerte no es casual, es producto del trabajo; así la sonrisa de la fortuna tiene que ganarse a pulso”
Emily Dickinson
A todos nos gusta escuchar ¡qué tengas buena suerte! ¿A quién no? Definitivamente nos sentimos arropados positivamente por la persona que nos expresó sus buenos deseos.
De entrada sabemos que el concepto suerte tiene varios significados así que empezaremos por entender que el primero de ellos es la posibilidad de que ocurra algo, favorable o no, sin que se tenga control sobre ello; en este sentido la suerte es el resultado de circunstancias que van más allá del control que podamos tener sobre ellas y es entonces que, sin duda alguna, ese deseo de buena suerte de verdad nos viene bien si es que se hemos dejado que todo suceda al azar. En momentos así, cuando aún sin planear ni controlar nada se tienen resultados positivos, respiramos profundo y con el alivio de esta descarga… ¡descansa el alma!
También se habla de suerte cuando las personas o instituciones se valen de medios fortuitos o casuales para resolver o decidir algo: al primero que entre le regalaré mi guitarra… o como si fuera un sorteo cuando teniendo todos las mismas posibilidades sacamos el premio mayor… ¡Que suerte!
Las supersticiones también tienen que ver con la suerte; no es difícil encontrar quienes creen que ciertos objetos o conductas les traerán buena suerte: ¿gusta de coleccionar herraduras? ¿Busca tréboles de cuatro hojas, cuelga una pata de conejo en su llavero, cruza los dedos o toca madera para que suceda algo que desea? no lo dude: usted es supersticioso. También lo son quienes creen que les irá mal si ven un gato negro, rompen un espejo, derraman sal o abren un paraguas dentro de una casa. No se diga más: siguen al pie de la letra “en martes ni te cases ni te embarques”
¡De ninguna manera será aceptable que si nos ponemos una camiseta para atraer buena suerte nos irá bien en la vida! Quizá cierta prenda nos haga ver tan guapos y bien presentados que nos llevará a proyectar buena imagen en el trabajo, pero de eso a que sea por suerte, es muy distinto. Le llaman suerte a actuar con sensatez.
Por ello las personas que sustentan sus pensamientos en la razón piensan que la suerte no existe y más bien la buena o mala suerte solo es cuestión de probabilidad. Por ejemplo, si pasas por un edificio abandonado y cae sobre ti uno de sus ladrillos no es cuestión de suerte, sino de las condiciones de deterioro del propio edificio, independientemente de quien pasó frente a él en ese momento. Es como cuando vas por las calles y caes en un bache, no es cuestión de suerte sino de las condiciones del pavimento. Para los racionalistas hablar de suerte no es otra cosa que dejar que los resultados dependan de razonamientos pobres.
Dicen que creer en la suerte no daña a nadie… no estoy segura.
Dejar que nuestro destino dependa de la suerte es a todas luces irracional e innecesario: no necesita de suerte quien se prepara concienzudamente para un examen, o hace de cumplir sus responsabilidades su estilo de vida.
Explicar que las cosas suceden por buena o mala suerte, o que los acontecimientos son aleatorios, es el pretexto perfecto para deslindarse de las responsabilidades ante ciertos eventos que perfectamente se pueden controlar y prevenir; presentarlos como fortuitos cuando se tiene conocimiento de que se repiten año tras año no exime a nadie.
Por ello que bien que desde hace semanas se ha trabajado en desazolvar los diques y presas cuya función es retener y controlar el agua pluvial. De hecho qué bueno que las noticias dan cuenta de que su capacidad ha sido suficiente y han soportado la carga de las lluvias del fin de semana pasado. No es suerte que no haya habido inundaciones: es resultado del mantenimiento y las toneladas de basura que quitaron de su lecho y aumentaron su capacidad… como debe hacerse año tras año, antes de que empiecen la temporada de lluvia, porque de que va a llover, va a llover… y de que va a haber inundaciones si no se da mantenimiento… van a suceder. La pregunta es ¿por qué se hizo después de las inundaciones del pasado mes de junio? No es fortuito ni casual, tampoco circunstancial: ni fue mala suerte para los afectados de junio, ¡ni qué buena para los que se salvaron hace unos días! Para este último caso solo se actuó como siempre debiera ser.
Independientemente de todo lo cierto es que en cualquier sentido la suerte debe estar de nuestro lado porque… se ha dejado a Juárez a su suerte. Pero ahora hablando del concepto de suerte desde el significado que denota destino, de acuerdo con la planeación y el control que se tiene de las cosas, con lo que usted logra ver podrá responder… ¿qué suerte le depara a nuestra Ciudad Juárez?