-“Aquí nadie se rinde”, responde Maru ante amenazas

-Disputan Marco y Cruz el aplausómetro

-Ganó Chihuahua con deportaciones de Trump

-Los cuatitos, Javier Corral y Silvano Aureoles

A pesar de los ventarrones y la alerta que generaron la tarde de ayer, las instalaciones del Pueblito Mexicano fueron abarrotadas por la clase política, para el tercer informe de la gobernadora Maru Campos aquí. Fue la segunda parte regional, después de la primera en la capital el pasado sábado.

Como anticipamos, vino la mandataria a repetir la dosis en lo general de su mensaje político, con elementos regionalizados en materia de seguridad, agua, transporte y combate a la pobreza, renglones en los que es notable el avance, especialmente por el tiradero que dejó su antecesor, el neomorenista Javier Corral, otra vez objeto de la mofa de la mandataria.

“No se puede hablar de una gran lucha anticorrupción...”, dijo Campos con una voz impostada para tratar de imitar la ridícula grandilocuencia del exgobernador. “... si no existe orden y disciplina, porque las finanzas sanas constituyen la base de todas las acciones positivas de un gobierno”, remató, ya con su tono normal.

Campos abundó en el tema del control financiero y el ordenamiento del gasto, quejándose de más de una década de malas administraciones; la anterior le dejó vacías las arcas, con las cuentas en ceros, abultado déficit presupuestal y deudas crecientes, hasta de participaciones federales cobradas por adelantado.

Fuera de la referencia obligada al senador de Morena y traidor del PAN, el mensaje giró en torno a la unidad de la familia azul, de la que forma parte.

Pero, también, llamó a la unidad en torno a la presidenta Claudia Sheinbaum y las estrategias federales para atender el problema de la seguridad, el de la sequía extrema que padece el estado y la amenaza llamada Donald Trump, de quien no dijo el nombre, pero seguro traía en mente los aranceles recién oficializados, que son garantía de una crisis más para enfrentar.

“Aquí nadie se rinde”, soltó la mandataria, apostándole a sacarle prosperidad a la precariedad, reto que plantea este escenario negativo que le sirvió de fondo a su tercer informe. A la vez, Maru aclaró que no hay “game over”, pero ahora en referencia clara a la lucha política e ideológica que se anticipa para el 2027, pues como todo soldado no habrá de rendirse antes de dar la batalla.

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Entre otros detalles del informe aquí en la frontera, la presencia del alcalde de la capital, Marco Bonilla, prendió el aplausómetro entre los asistentes, lo que reflejó cómo ha crecido la presencia del panista en el aparato estatal.

La sorpresa es que también se activó el aplausómetro, casi al mismo nivel, del presidente municipal de Juárez, el morenista Cruz Pérez Cuéllar, quien cumplió tanto en Chihuahua como en la frontera con su asistencia al informe de la gobernadora.

A los dos corredores Maru les agradeció su presencia entre las principales menciones que hizo al comenzar su mensaje, que nuevamente destacó por resaltar el apoyo federal en materia de seguridad, al anunciar la presencia del general Eufemio Alberto Ibarra, comandante de la XI Región Militar con sede en Cohauila, la del coronel José Santos Issa, jefe de la Guardia Nacional en la frontera

La mandataria también resaltó la asistencia del magistrado Filiberto Terrazas con la representación del Tribunal Superior de Justicia y de la morenista diputada presidenta del Congreso del Estado, Elizabeth Guzmán Argueta, de las pocas representantes de la 4T que atendieron el compromiso institucional, tanto aquí como en la capital.

Entre las menciones especiales también resaltaron el cónsul general de Estados Unidos en Juárez, Rafael Foley y del cónsul general de México en El Paso, Mauricio Ibarra, importantes resortes de la convulsa relación binacional a la que la misma mandataria hizo referencia.

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Tenían asignaciones fijas la administración de Cruz Pérez Cuéllar, la Fiscalía del Estado, la Policía Municipal, la Policía Estatal, el Ejército, la Guardia Nacional, el Consejo Estatal de Población y la omnipresente Secretaría del Bienestar, para atender la supuesta llegada masiva de migrantes deportados de Estados Unidos.

El plan “México te abraza”, puesto en marcha para atender la contingencia, tenía en Juárez y otras ciudades de la frontera norte sus puntos clave con los que enfrentaría la despiadada política migratoria del presidente Donald Trump, pero finalmente no fue requerido siquiera el 10 por ciento de las necesidades proyectadas.

En las dependencias involucradas dicen que todo el plan fue, finalmente, producto del miedo a Trump, más que de información real de un escenario de crisis humanitaria por las deportaciones masivas.

Los números oficiales del caprichoso vecino norteño dan cuenta de casi dos mil deportados en poco más de un mes, la mayoría detenidos por la Patrulla Fronteriza en su intento de cruzar; todos, en vez de ser enviados en autobús del otro lado del Bravo, han sido enviados en avión hasta Chiapas, para obstaculizarles cualquier deseo de volver a viajar a Estados Unidos.

Lo anterior, dicen, es un ejemplo claro de lo beneficioso que sería una relación de entendimiento y coordinación entre ambos países, porque ha sido un gasto de recursos inútil el realizado por México en Juárez y el resto de las ciudades principales de la frontera norte.

Si hubiera coordinación, ni el megacampamento era necesario; tampoco el tiempo perdido entre autoridades municipales, estatales y federales para coordinar ese escenario de una crisis que jamás pasó. De hecho, es muy posible que cierre el albergue ante la falta de ocupación.

Por mientras y si la política estadounidense se mantiene, Chihuahua ganó con las deportaciones masivas hasta la frontera sur, a donde debieron orientarse desde un principio las inversiones públicas mexicanas para atender humanitariamente a los deportados.

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Escribió Javier Corral en sus redes sociales lo siguiente el primero de noviembre del 2020: “Entre los acuerdos que hemos tomado, destaco el que propuse a los compañeros para intercambiar entre nosotros insumos y medicamentos para enfrentar la crítica situación de la pandemia en nuestros estados, a partir de un inventario que realicen nuestros secretarios de salud”.

Ese día desarrollaron un encuentro en Morelia, Michoacán, Corral y sus entonces homólogos, Enrique Alfaro, de Jalisco; Francisco Cabeza de Vaca, de Tamaulipas; Miguel Ángel Riquelme Solís, de Coahuila; y el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles Conejo.

Pura simulación y gasto inútil de viáticos para dicha reunión. No hubo ningún intercambio de insumos ni medicamentos, pero Silvano y Corral trabaron una estrechísima amistad que luego los llevaría a cantar a dúo y en un mismo micrófono Cielito Lindo ya con varios, muchos, tequilas en la panza.

La gran coincidencia ahora es que ambos son legalmente prófugos por corrupción, solo que Silvano es perseguido por la Cuarta Transformación (varios de sus exfuncionarios están ya presos) mientras Corral es ahora un protegido de la Cuarta Transformación por traicionar al partido al que fervorosamente perteneció de los dientes para afuera durante décadas, el PAN.

La corrupción fue el denominador común de ambos. En versión digital presentamos muchas fotos de los dos, juntos.

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Tiene mucho desorden la lista de desaparecidos con que cuenta la Secretaría de Gobernación, al menos en lo que corresponde a Ciudad Juárez.

Esa lista, que es consultable en la página de dicha dependencia federal, de accesible tiene muy poco, es más, nada, pero para complicar las cosas, sus datos carecen de confiabilidad.

No habría mayor trascendencia, si estuviéramos frente a centenas de dramas familiares y personales, que a los juarenses en particular les afecta, y mucho.

Del primero de enero del presente año, al 28 de febrero, la referida base de datos arroja en la consulta que han existido 24 desapariciones, pero, al momento de revisar reporte por reporte, resulta que suman 30, 24 hombres y seis mujeres.

Y aún más, al compararlo con el mismo periodo del 2024, cuando se supone hubo solo 11 reportes, resulta que son diez en el análisis persona por persona, con un ingrediente adicional, hay seis duplicados con el reporte del 2025.

Además, están subidos a dicha base de datos desaparecidos hasta de 1977, no se diga de años anteriores al actual o al 2024.

Alguna explicación habrá por parte de la dependencia y en especial de los responsables del área de desapariciones, porque insistimos, tan no es menor el tema en relación con Juárez, que en el 2023 suman 107 reportes y en el año pasado sube a 144, casi un 30 por ciento de aumento.

En el histórico, Juárez acumula mil 32 registros de desapariciones, 105 de ellos no tienen nombre ni apellido público, es decir, sus datos de registro son confidenciales. De poco útil es entonces su publicación.

No son números, son personas. Tenemos la imagen de lo que arroja la base de datos del 2024 y 2025, con los duplicados. Las omisiones revictimizan a los desaparecidos y sus familias.