-Perseguido por cártel en Parral llega a Chiapas
-Salvaron los aranceles a Brighitte -Sexismo de directiva del Plan Estratégico -Sin huellas de dinero por terrenos transados Siempre será un nombre familiar para Chihuahua el de Óscar Alberto Aparicio Avendaño. Es el chiapaneco expolicía federal que trajo Javier Corral Jurado para colocarlo al frente de la Policía Estatal Única e hizo de esa corporación lo que un puerco en un sembradío de maíz: destruirlo. Corrupción, narcisismo e ineptitud, sus tres características. Ha brincado nuevamente el nombre de Aparicio durante los últimos meses porque fue nombrado secretario de Seguridad en Chiapas por el gobernador de Morena de aquella entidad, Eduardo Ramírez Aguilar y porque se ha hecho acompañar de otros nombres igualmente conocidos en Chihuahua. Primero se llevó a su mano derecha en esta entidad, el también exfederal Álvaro Cuauhtémoc Serrano Escobedo, una pieza de las poco salvables de los tiempos del corralato que, a la expulsión de Aparicio un año antes de concluir la administración de Corral, fue promovido como director de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI), la afamada policía ministerial, que ahora dirige Arturo Zuany. Hace unas horas, acaso días, Aparicio presentó a un policía chihuahuense como otra pieza fundamental de su equipo. Presentó a Javier Pineda Antillón, alias “El Ruso”, como director de la Fuerza de Reacción Inmediata Pakal (FRIP), “contra el crimen organizado”. Pineda es una pieza bastante polémica que perteneció a la Agencia Estatal de Investigaciones en Chihuahua hasta finales del año pasado en que fue nombrado director de la policía municipal de Parral por el entonces nuevo alcalde, panista, Salvador Calderón, quien ha batallado horrores para desempeñar el cargo. Muchos parralenses piden que regrese “El Caballo” Lozoya. En apenas unas semanas como jefe preventivo de la capital del mundo, “El Ruso” se convirtió en insostenible para el alcalde por exigencia inclusive de la facción del Cártel de Sinaloa que domina Parral cuyos “enviados” aseguraban que Pineda trabajaba para el grupo contrario, La Línea, pues había llegado de dirigir a la AEI en Jiménez, territorio 100 por ciento “liniero”. La presión del Cártel de Sinaloa bajó por la intermediación de otro jefe ministerial al menos para impedir cualquier atentado contra “El Ruso”. Ahora concluimos que hubo petición de plazo mientras el jefe policiaco de Parral era reacomodado en Chiapas por Aparicio. Es obvio que nada bueno puede augurarse a los chiapanecos con la seguridad en manos de tales nuevos jefes. Recibieron nuevos nombramientos seguramente no por buen historial sino por la mala reputación que los persigue. *** Los aranceles de Donald Trump que motivaron a la concentración de mañana en el Zócalo de la Ciudad de México, convocada por la presidenta Claudia Sheinbaum a pesar de la nueva pausa impuesta por el estadounidense, salvaron de refilón a la dirigente estatal de Morena, Brighitte Granados de la Rosa. Entre la chairiza comentan que la presidenta del partido en el estado y el titular del Consejo Estatal, Hugo González, estaban algo ansiosos por una asamblea programada para mañana en la capital, pues se habían extendido versiones de que pedirían la cabeza de la juarense y buena parte de su equipo. Hay malestar en las bases morenistas por la característica sectarización del partido, que brinda beneficios a unos cuantos aliados y margina a los demás militantes, de por sí molestos por la apertura de puertas de Morena a los cartuchos quemados del PRI y el PAN que llegaron por montones a apoderarse de posiciones de poder. Sumados los reclamos de las bases con la pugna entre sectas, debido a que prácticamente cada militante tiene su grupo, unos más radicales que otros, la dirigencia estatal ha quedado rebasada como catalizador de las diferentes corrientes internas. La presidenta del partido luce poco o nada ante quienes en realidad manejan el partido, los que destacan como cabezas grupales, desde el alcalde Cruz Pérez Cuéllar hasta la secretaria del Bienestar, Ariadna Montiel, pasando por los senadores Andrea Chávez y Juan Carlos Loera, así como dos o tres de los diputados locales que coordina -es un decir- Cuauhtémoc Estrada. Esa agitación interna, pues, tendría repercusiones en la asamblea programada para el domingo, pero para fortuna de Granados debió suspenderse para lanzarse todos al zócalo, en apoyo a la presidenta Sheinbaum, en su impecable y fría forma de lidiar con Trump. El problema seguirá latente y entre los morenistas no descartan que la exigencia de su destitución comience a crecer en vez de disminuir con el tiempo. *** Justo en el contexto del Día Internacional de la Mujer, que se conmemora el 8 de marzo, la coordinadora de Participación Ciudadana del Plan Estratégico Juárez, Claudia Arreola, escribió un lamentable comentario en sus redes sociales, en referencia a la vestimenta de las empleadas municipales. “Qué ridiculez! Aunque si he pensado que deberia haber un mínimo código de vestir para las señoritas que trabajan en la presidencia. Upps, se me salió! Nomás para que estén cómodas. Jiji”, fue la publicación en redes de la señora Arreola. Dejamos la imagen de constancia en versión digital de La Columna con todo y sus horrores ortográficos y de sintaxis. El tinte es sexista porque establece un prejuicio sobre quien decide por su cuerpo, pero, lo peor -denuncian quienes desde el sector público siempre han tenido que enfrentar obstáculos por cuestiones de género- es que no lo dice cualquier persona, sino una mujer en contra de otras. El comentario de la integrante del Plan Estratégico tiene como origen un video que ella misma sube a sus redes sobre la crítica que le hacen a una persona en una comparecencia legislativa pública en otro país, en la que el protagonista no llevaba corbata ni saco. La pregunta es: ¿acaso las empleadas municipales necesitan un código de vestimenta para no ofender a quien se supone que es una activista por los derechos de las y los ciudadanos juarenses? Vaya falta de congruencia. *** Han sido mentirosones los que compraron los terrenos a Cynthia Ceballos, la exalcaldesa de Nuevo Casas Grandes, al menos hasta el momento, porque no han revelado de manera oficial el dinero que pagaron por dichos predios, y a quién se los entregaron. No hay huella del dinero hasta esta fecha, salvo que el intermediario fue el broker detenido, Alejandro Cardona, sobre quien pesa toda la acusación, porque como es sabido, Cynthia anda libre con medida cautelar de firma, pero ya sin deberla ni temerla por ese caso de los terrenos. Los dineros jamás pasaron por tesorería municipal, salvo algún pago catastral. Incluso nos dicen los enterados que la exalcaldesa aceptó ser testigo protegido, bajo un acuerdo con Abelardo “El Bayo” Valenzuela, cada vez más cuestionado titular de la Fiscalía Anticorrupción. De ahí la empinada al broker. Las “víctimas” del fraude de Cynthia y compañía, no han interpuesto denuncias para reclamar esos 200 mil que dice el dueño de una dulcería pagó por el predio, o el millón y medio que dice otro. Lo que sí es cierto, es que a esos compradores les está corriendo el tiempo para presentar las denuncias por fraude o bien de responsabilidad patrimonial contra municipio, porque hasta escrituras hay a su nombre. Y la gente pregunta, ¿cómo es que no han denunciado, si tienen tantos elementos a su favor? La respuesta es que probablemente pagaron muy poquito dinero por esos terrenos, tan pequeñas cantidades, que hacen imposible no pensar en una maquinación donde ellos mismos pudieran estar involucrados. El tema entonces, seguirá dando de qué hablar, mientras esos compradores “víctimas” revolotean en el ayuntamiento de NCG, buscando un acuerdo que les permita adquirir de nuevo el terreno, de donde fueron desalojados por Fiscalía, aunque deban pagar el valor catastral.
Opinión
Sábado 08 Mar 2025, 06:10
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Perseguido por cártel en Parral llega a Chiapas
Siempre será un nombre familiar para Chihuahua el de Óscar Alberto Aparicio Avendaño. Es el chiapaneco expolicía federal que trajo Javier Corral Jurado para colocarlo al frente de la Policía Estatal Única e hizo de esa corporación lo que un puerco en un sembradío de maíz: destruirlo. Corrupción, narcisismo e ineptitud, sus tres características
La Columna de El Diario