La semana pasada disfruté en la gran pantalla la primera película de “stop-motion” de México, además de tener la gran oportunidad de entrevistar a Roy y Arturo, directores de dicha película. Fue un verdadero deleite adentrarme con mayor profundidad en aquel universo fantástico donde una joven escritora llamada Francisca Imelda busca abrirse paso en un mundo editorial dominado por hombres. A través de la película hacemos un viaje con rumbo a un mundo donde horrorosas criaturas abundan para descubrir cómo se pueden enfrentar a las pesadillas más terribles.
Quiero que tome esta nueva edición de “Museo Fronterizo” como una invitación directa para llenar las salas de “Soy Frankelda” en los cines juarenses. De ninguna manera quiero hacer un “spoiler”, pero déjeme contarle un poco sobre la estética de esta película, que me pareció increíble. Desde un inicio los escenarios son tan detallados que uno puede poner pausa a cada escena para contar los elementos. Conforme se avanza en la historia los escenarios me asombraron con la creatividad que se habían resuelto. De esa manera pensé en un concepto que he escuchado recientemente, el “meximalismo”, como una mezcla entre lo mexicano y el maximalismo.
Otro de los puntos es lo original de la historia y los personajes, pues a pesar de contener muchas referencias tanto a obras clásicas como de la cultura popular se siente una frescura en lo observado. No conozco mucho de animación, pero el diseño de los personajes los hace tan significativos y únicos. Otra cosa interesante es cómo mezclan elementos de la cultura mexicana sin caer necesariamente en clichés. Por ahí se puede topar con un Porfirio Díaz en su versión monstruosa, algún ajolote, también hay homenajes a Remedios Varo y Leonora Carrington.
Durante la entrevista a Roy y Arturo Ambriz se profundizó en el proceso creativo que tuvieron al desarrollar la historia. Para los directores hay una clara influencia del llamado realismo mágico, aquel movimiento artístico y literario que representa elementos fantásticos en escenarios cotidianos. Asimismo, Roy mencionó que no necesariamente harían un cine histórico, pero si les encanta “que este anclado a un momento en específico y de ahí tomar como punto de partida para llevarlo a un mundo más fantástico”.
“La imaginación es lo único que nos puede salvar de esta realidad”, contestó Arturo al ser cuestionado por la utilidad de la imaginación. Además, ligó el poder de la imaginación con la rebeldía y el querer cambiar las cosas que no nos gustan. No puedo estar más de acuerdo con los hermanos Ambriz y su visión del arte, esa es otra razón por lo que me parece importante apoyar equipos creativos como este.
Al seguir con la charla, la cual es parte del podcast cultural “La Parcela del Devenir”, se abordaron otros temas como el contexto histórico en el que se basa su película, así como el agradecimiento que le tienen al cine y a Frankelda. Sin embargo, tampoco quiero contarle toda la entrevista completa, prefiero invitarle a que busque “La Parcela del Devenir” en Spotify bajo el mismo nombre y en nuestro canal de YouTube conocido como “Laboratorio de Imaginación Histórica”. No se la puede perder.
Quiero recordarle que “Soy Frankelda” es una producción de Cinema Fantasma, un estudio de animación “stop-motion” que radica en la Ciudad de México. Por lo tanto, al ver películas como esta se está apoyando al cine independiente mexicano, por lo cual no pierda la oportunidad de conocer y recomendar el trabajo de un equipo que ha dedicado años para esto. Por supuesto tengo la certeza que es solo el inicio de un legado épico para el séptimo arte.
Los hermanos Ambriz son pioneros de un territorio que tiene gran fertilidad. Así que también le insisto a quien me lee en inspirarse y no dejar nunca esa capacidad de crear. No importa a qué se dedique, haga las cosas con pasión, creatividad e imaginación. Nos leemos en quince días. H. H.