Entonces ¿por fin ahora los casas e interés social estarán bien ubicadas? Me preguntó un lector respecto al comentario que hice en la entrega pasada sobre que el predio elegido está para construir las viviendas del bienestar está bien ubicado. Le dije que sí, era una buena ubicación, pero no como nosotros pensamos que es estar bien ubicados: cerca de escuelas, hospitales, áreas públicas, comercios, espacios culturales e infraestructura, sino que lo está de acuerdo con el Programa de Vivienda para el Bienestar: construirlas en zonas de alta marginación y garantizar el derecho a una vivienda adecuada, es decir, con servicios básicos, seguridad, privacidad y estabilidad, esto para reducir el rezago habitacional y la vulnerabilidad.

A ver, me dijo, ¿Van a construirlas donde ya de por sí hay carencias, allá al final del suroriente? Pues sí, algo así, respondí, porque precisamente por esas carencias es por lo que quienes ya viven allá están en situación de marginación y vulnerabilidad. Pero ¿qué raro? continuó, entiendo que aunque el predio que se donó no tenga servicios y ni siquiera está pavimentado, con la construcción de las casas se puedan introducir agua, drenaje y electricidad, como lo hicieron de inicio para las casas de allá, aunque, como ya sabemos, ya después nadie les asegure nada: ya ve los apagones, agua turbia y drenajes que brotan aquí y allá, pero… ¿y la recolección de basura? Y más aún… ¿cómo garantizar la seguridad si ni siquiera hoy existe?

Con un gesto más de interrogación que de entendimiento sobre lo que estábamos platicando, de pronto murmuró en tono bajo, cómo tratando de acomodar las ideas: si deben tener todos los servicios y equipamientos ¿cómo es que van a llevar allá la vivienda nueva? ¡van a llevar más gente a donde ni siquiera se ha cubierto lo que ya necesitan quienes viven allá! No entiendo, dijo.

… ¿Y qué es eso de que van a ser casas adecuadas? ¿Van a hacerlas de diferente tamaño para familias chicas y grandes? Bueno no, respondí, cuando dicen que van a ser viviendas adecuadas no se refieren a que vaya a haber de diferentes tamaños, pues hasta ahora se ha dicho que si bien no pueden ser menores a sesenta metros cuadrados -al menos las que construirá Infonavit- serán de dos recámaras, un baño y un área para sala, comedor y cocina.

¿!Todas iguales!? preguntó y exclamó a la vez. Pues… sí, respondí, pero ya no como las de antes, pues ahora se construirán en edificios de cuatro pisos. Espérame tantito, me dijo, e hizo una pausa antes de continuar: si no todas las familias son iguales… ¿qué pasará cuando una familia necesite ampliar su casa? ¡No podrá hacerlo! Bueno, agregué, se ha dicho que de inicio pueden ser de renta para que después de diez años de vivir en ellas puedan comprarlas tomándoles en cuenta todo lo que han pagado. O se pueden ir. No muy convencido repetía: lejos, todas iguales, en departamentos y en renta… ¿quiénes van a vivir allá?

Se ha dicho que los principales beneficiados serán estudiantes, tanto de Ciudad Universitaria como del Tec de Juárez; ambos estuvimos de acuerdo en que muchos jóvenes en edad universitaria ya viven en aquella zona -son los niños que llegaron a vivir en esa zona hace veinte años- por lo que, nos preguntamos ¿qué tantos más llegarán del norte de la ciudad para vivir en los nuevos departamentos (porque más que casas serán departamentos) si pueden estudiar en los campus de ambas instituciones ubicados en el norte de la ciudad? Lo que sí, también convenimos, es que qué bueno que se les dará preferencia a mujeres jefas de hogar, familias con un máximo de dos salaros mínimos y población indígena, pero, eso de que también están dirigidas a adultos mayores y a personas con discapacidad… ¿en edificios de cuatro pisos? No imposible, pero bastante difícil. Lo mismo la privacidad.

E insistió en el tema de lo que significa “vivienda adecuada”, pues… si no es adecuada para cada familia ¿a qué se refieren cuando las llaman así? Le explique que, por definición, para serlo una vivienda debe tener Seguridad en la Tenencia -le pusimos una media palomita a este rubro, pues no está muy claro cómo se pasará de régimen de renta al de propiedad-; Disponibilidad de Servicios -temblamos en ponerle palomita, pero confiamos en que finalmente, de inicio los tendrán-; Asequibilidad -palomita pues se supone que se cuidará el precio de los departamentos para que no afecte otros gastos como alimentación, educación y salud-, Habitabilidad -nos tembló la mano para dar media palomita-, Accesibilidad -se fue sin palomita- Ubicación -ahí sí, no dudamos en poner tachita- y Adecuación Cultural -difícil tratándose de departamentos verticales-.

Entonces… ¿Cuál será el beneficio que traerán? El mismo se contestó “No entiendo”… Yo tampoco, repliqué. Parece ser que se confía en los gobiernos locales para que realmente sea un factor de mejora. Al tiempo.