-“El Indio”, la dimensión tras ataque a jefe de AEI
-Minisalario y jornada de 40 horas con freno
-Maru, a capitanear los logros.
-Despedirán a todos en Ciudad Judicial
Hasta que le tocó al jefe de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI), Miguel Adolfo Lozoya Ramos, ha podido ser dimensionado el poder de fuego de varias facciones delictivas que operan en la región noroeste, con cabecera en Nuevo Casas Grandes.
Son por completo vigentes y de triste fama mundial los hallazgos de casi 100 cuerpos de los más de 200 desaparecidos registrados durante los últimos años, pero no teníamos el extremo de un ataque nada menos que al comandante jefe de los policías investigadores de esos y muchos más hechos.
El ataque fue en pleno día el pasado fin de semana y prácticamente en el exterior del domicilio de Lozoya. Sobrevivió de milagro con un balazo en la cara, varios rozones también en el rostro y otro balazo en un hombro.
Hubo varios detenidos, entre ellos Abisaii R. B., alias “El Indio”, un operador mediano del jefe de la Línea en aquella región Ariel “El Güerito” Flores.
Esa detención en particular deberá esclarecer mucho de lo ocurrido en materia de levantones, desapariciones, homicidios, y sobre todo, secuestros, pues Abisaii está judicializado con varias carpetas por este último delito.
Es señalado por dirigir el secuestro y asesinato del empresario, Luis Carlos Franco Portillo, quien fue sacado de la supuesta seguridad de un hotel de Nuevo Casas Grandes, el California, raptado y posteriormente asesinado aún desconocemos en qué condiciones.
Ese hecho y otros similares más no eran del conocimiento de la ciudadanía. Aparentemente, eran investigados con todas las reservas que ameritan situaciones de esta naturaleza.
El golpe tremendo a la institución policial habla del tamaño de la indefensión social y explica la cantidad insólita de desapariciones, muertes y secuestros en aquella zona de la entidad.
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Ante la certera debilidad económica que enfrenta el país, la presidenta Claudia Sheinbaum se mostró cautelosa sobre uno de los temas que más incertidumbre causa en la bancada de diputados federales de Morena, el de la reducción de 48 a 40 horas de la jornada laboral.
La agenda legislativa de aquí al cierre del periodo ordinario de sesiones, como habíamos asentado hace unas semanas, va cargada de reformas en diferentes materias, que más o menos los diputados de la 4T tienen en claro para dejar patente su mayoría.
Sin embargo, el gran pendiente está en el último apretón de tuerca de las reformas laborales implementadas desde 2018, frenada a finales del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, a pesar de que había acuerdo de todas las bancadas a un dictamen favorable promovido por la laboralista juarense, Susana Prieto Terrazas.
Ahora, la discusión sobre la reducción de la jornada constitucional ya no está en si va o no va, sino en cuándo deberá ser aprobada y cómo. Es un asunto de relevancia especial en plazas como Juárez, donde casi medio millón de trabajadores se levantan cada mañana por seis días de la semana en su mayoría, a completar turnos de ocho o más horas.
Al respecto, la presidenta reforzó ayer la idea -con la que tiene sin avanzar desde mayo de este año- de llegar a la jornada de 40 horas de manera paulatina, no de golpe.
Pero al menos, según lo que reportan los diputados federales, parece ser algo de luz para sacar la reforma antes de que termine el año, de forma tal que vaya en paquete con el próximo anuncio de incremento del salario mínimo para 2026.
El minisalario estaría fijándose con un aumento superior a la inflación, por el orden del 12 por ciento, igual que en 2025; aunque por debajo de los incrementos del 16 al 22 por ciento anuales durante el gobierno anterior.
Así, emparejar la reforma laboral cautelosa y paulatina con el anuncio del alza salarial sería la estrategia morenista.
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Tiene todo el sentido del mundo que la gobernadora Maru Campos haya salido ayer a exhortar a sus bases a “defender nuestros logros”.
Lo hizo en el marco de la toma de protesta del nuevo Comité Municipal del PAN en Ciudad Juárez, una plaza que, si bien a mediados de los ochenta fue punta de lanza para el auge de la oposición albiazul en la entidad, poco a poco se ha ido diluyendo a casi nada. Si no fuera por el gobierno estatal habría decenas, centenas de azules desempleados.
El asunto de defender los logros ha sido como la piedra en el zapato para los gobiernos panistas, pero se ha tratado más bien de una mala comunicación política.
Por ejemplo, en el quinquenio pasado, prácticamente se fueron los cuatro años en la persecución contra “la red de corrupción” duartista, lo que hasta cierto punto tiene lógica porque fue justamente la promesa de Javier Corral en la campaña de 2016.
Así que fue el último año, con el reloj encima, que lanzó el “maratón de obras públicas”, con recorridos por toda la entidad, e inauguraciones sin ton ni son, incluso de proyectos que estaban a medias o sin supervisión. Lo que inauguraron fue un tiradero de obras.
Para colmo, como es de sobra conocido, Corral tuvo de mala a pésima relación con los medios. Quiso emular a López Obrador con aquello de las “benditas redes sociales”, solo que el contexto mediático en Chihuahua es totalmente distinto. Deberían entenderlo también en el centro del país.
En el gobierno de Barrio sucedió algo parecido. Para difundir sus logros, la primera administración panista publicaba “encartes” que se insertaban en los periódicos locales, o bien se distribuían como panfletos.
Y todos sabemos que este tipo de publicaciones son exitosas únicamente sin van acompañadas por “aire” y mucho, mucho, trabajo gubernamental; ni se diga hoy la indispensable combinación con el mundo digital.
Ahí también prevaleció una tirantez con los medios, porque de entradas los consideraban como parte del PRI, sin entender que son sencillamente un foro de atención pública.
Maru ha hecho las cosas muy diferentes. Para empezar, no inició su sexenio peleada con los medios, al contrario.
La siguiente chamba le tocará a sus bases, ahora PRIanistas, defender las obras.
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Como si fuera una broma, en julio, la industria maquiladora en Ciudad Juárez registró 103 empleos nuevos. De 261 mil 905 plazas escaló a 262 mil 008.
La industria está teniendo un mal momento, que comenzó en 2023 en la ciudad, y parece chiste porque es un sector que emplea a más de 262 mil personas y apenas si da pasitos. Crear solo 103 empleos, en tanto, por lo menos da a entender que se está defendiendo.
Lo que llama la atención es que el número de plantas que se reportan en esta frontera, para el mes de julio, es de 333, cuando en igual mes de 2024, eran 320 y 319 en 2023. Se trata de 14 plantas más, algo bastante positivo, aunque sin un impacto profundo.
También es muy destacable, y aún más significativo, que los insumos utilizados en julio, crecieron y bastante. De 43.9 mil millones de pesos, pasamos aquí a 46.1 mil en tan solo 30 días, quiere decir que hubo un aumento en la producción y eso, siempre es buena noticia.
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Lo vieron quienes lo quisieron ver. Muchos empleados del Poder Judicial no quisieron ver que los nuevos jefes en dicha institución traen a su propia gente, empezando por la presidenta, Marcela Herrera, y de ahí para abajo magistrados y jueces, y que era cuestión de días para que llegaran los relevos en todas las áreas.
Desde ayer empezaron a llegar a cubículos y oficinas los llamados “licenciados laboralistas” para hablar de despidos y liquidaciones.
No hay da otra, pobres los que se quedan sin trabajo, o se van o se van.