-Jáuregui no se baja; Daniela jala orejas

-Morenos quieren el distrito más fifí de Juárez

-Mariachis y regalos en la colonia Olimpia

-Pago de intereses ya supera a los programas sociales

La presidenta del PAN en el estado, Daniela Álvarez, deberá ganarse un monumento no porque haya aceptado la postulación de su partido a la presidencia municipal de Ciudad Juárez sino cuando logre poner fin a las dentelladas feroces entre el Secretario General de Gobierno, Santiago de la Peña y el exfiscal General del Estado, César Jáuregui Moreno.

Ambos aspiran a la candidatura prianista a la alcaldía de Chihuahua bajo un escenario de guerra inclemente que Daniela está buscando frenar de golpe e impedir mayores daños institucionales al PAN en su principal bastión electoral, Chihuahua.

Ha resultado evidente que al Secretario lo respalda la gobernadora, Maru Campos, pero es profundamente rechazado por el grueso del panismo y del priismo local; y ha quedado claro que Jáuregui es profundamente aceptado por panistas y tricolores, pero en Palacio le han repetido que solo hay una eventual diputación local o federal para él, no la alcaldía.

Hablamos ayer en este espacio sobre una posible reunión entre los dos ex grandes amigos, Maru y Jáuregui, sí para atemperar las cosas pero también para “bajar” al exfiscal de su intención por la nominación. Efectivamente hubo encuentro pero sin acuerdo, Jáuregui sostuvo que no se bajará.

En todo este ínter las peras de la guerra sucia están de a peso. Ni con alusiones directas, ni con presiones ni con nada Jáuregui dejará la competencia, menos cuando panistas y priistas le insisten que con Santiago podrían sostener el triunfo en Chihuahua pero perderían la gubernatura, aunque en Morena aseguran que arrasarán incluso con la capital.

Esa animosidad entre Jáuregui y Santiago es la que busca frenar de golpe Daniela. Seguido platica con César, ayer desayunó con Santiago; y aunque no supimos detalles, fueron evidentes los jalones de orejas.

Todavía faltan semanas para que el PAN abra su convocatoria hacia la elección de candidatos pero la guerra lo que menos distingue son plazos, reglas y normas. De ahí el desafío titánico para la presidenta blanquiazul, calmar las aguas turbulentas mientras llegan las designaciones.

La situación indica que no lo conseguirá, pero sus bonos serán elevados al cielo si lo logra.

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Por el nivel de posicionamiento de la 4T en Juárez, son muchos los aspirantes morenistas que mantienen la mano levantada por candidaturas a diputaciones en la contienda de 2027, pero es especial el caso del cuarto distrito electoral, según quienes revisan los primeros perfiles en la dirigencia del partido guinda.

Es el distrito más fifí de la frontera, por muchos años bajo control del PAN y el PRI. Pero en 2018, impulsado por la ola de Andrés Manuel López Obrador, lo conquistó de manera sorpresiva Ulises García Soto, nomás para perderlo en 2021 frente a la hoy dirigente de Acción Nacional, Daniela Álvarez.

En 2024, y esto es lo más interesante, lo recuperó Alejandro Pérez Cuéllar para la causa de la 4T, aunque por formalismos dejó la bancada de Morena en San Lázaro y se integró a el grupo del Partido Verde.

Ahora, aunque Pérez Cuéllar, hermano de Cruz, el aspirante más aventajado para ser candidato a gobernador, puede presentarse a la reelección si los partidos lo aceptan, hay fila para relevarlo entre los morenistas juarenses que tienen la mira fija en el mismo distrito.

Están apuntados los regidores Antonio Domínguez, Alejandro Acosta Aviña y Paty Mendoza, el primero con menos activos, el segundo con buen impulso detrás y la tercera con mejor conocimiento del distrito, pues es de las que sí hace caso a eso de menos escritorio y más territorio.

A la lista se ha sumado, según los reportes de Morena, el director de Participación Ciudadana, Sebastián Aguilera, sumándole cierta dosis de presión a los equipos juarenses.

Hay espacio, desde luego, para múltiples negociaciones de distritos locales y federales, y seguramente a eso apuntan varios de los que poco a poco empiezan a pelear posiciones en lo que se definen las candidaturas principales, a la gubernatura y a la alcaldía.

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Los vecinos de la colonia Olimpia cargaron hasta con mariachis el martes y con varios regalos para la gobernadora, Maru Campos y varios de sus funcionarios encargados de la obra. La mandataria finalmente no alcanzó a llegar.

Con esa obra pasó a la historia la etapa dolorosa de las inundaciones en la Olimpia, después de 40 años. Fue una obra pluvial concretada por la Junta de Agua y Saneamiento de Juárez (JMAS).

Muchos vecinos de edad avanzada fueron los principales testigos ayer de ese evento.

Ellos vieron por muchos años perder sus carros y afectadas sus viviendas en cada aguacero. Nunca se resignaron hasta lograr la intervención nada menor de la oficina estatal.

El martes, los vecinos, en voz de la señora, Celia López, recordaron la triste historia de 40 años de lucha para conseguir que alguien los escuchara.

Conmovedora, recordó a vecinos que fallecieron con la esperanza de algún día ver que sus casas no se inundaran. Mencionó a Benjamín Bernal Cabral, Abraham Villa Luz Calderón y Ramón Hernández, quienes se encargaban de las reuniones vecinales para solucionar esta problemática.

Esa obra tuvo una inversión de 26 millones de pesos con impacto directo en 20 colonias de esa zona de la ciudad.

Los vecinos de las calles Apolo, Atlante, Andrómeda y Olimpo, se reunieron en el parque de la colonia y decidieron celebrar hasta con mariachis.

La representante de los vecinos calificó la obra como “una bendición”. Ya comprobaron con las recientes lluvias que no se hizo “ni un charquito. La gobernadora fue pieza clave, porque “nos entendió y nos protegió”, afirmó.

Ese es el primer evento donde se estrenó públicamente el nuevo Director Ejecutivo de la JMAS, Alberto Paredes.

Además, logró que el evento fuera completamente ciudadano, no fueron citados los funcionarios estatales para evitar el enfoque grillo, salvo sus excepciones como el recaudador de Rentas, Raúl García Ruiz, que a todas va.

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Hay algo particularmente revelador en las cifras fiscales de Estados Unidos: el pago de intereses de la deuda ya compite en tamaño con los grandes programas sociales. En México es peor, pues los intereses que se pagan superan a los mismos.

En los primeros diez meses del año fiscal, Washington destinó alrededor de 1.17 billones de dólares al servicio de una deuda cercana a los 40 billones. El interés neto llegó a 931 mil millones de dólares.

Y peor aún, en julio, el gobierno tuvo que desembolsar 33 mil millones de dólares en el pago de las devoluciones de aranceles, después de que tribunales determinaran que algunas tarifas eran ilegales.

Es decir, una política diseñada para traer dinero a las arcas públicas terminó generando una salida extraordinaria de recursos.

La ironía es todavía mayor porque el déficit fiscal mensual de julio alcanzó 432.3 mil millones de dólares, mientras Medicare absorbió 174 mil millones y Social Security otros 141 mil millones. El interés de la deuda, con 104 mil millones en un solo mes, ya se mueve en la misma liga que los grandes programas sociales.

Estados Unidos no solamente tiene un problema de déficit; tiene un problema de deuda que empieza a competir por el presupuesto con las obligaciones sociales del gobierno. Tal y como ya sucede en México.

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