La amenaza del retiro de la visa de turista para muchos juarenses que tienen hijos nacidos en el Paso Texas ya se está volviendo una pesadilla y se ya se ve reflejada en la interacción que se da entre estas dos comunidades. Puentes internacionales con menor número de vehículos cruzando diariamente y tiendas departamentales con menos clientes comprando son solo algunas señales de los resultados de un miedo generalizado.

Esta situación puede dañar en el corto plazo a la economía paseña, porque, aunque hay un dólar barato, las familias juarenses van a preferir realizar sus comprar sus compras de lado mexicano. Sin embargo, padres de familia que tienen que ir a la vecina ciudad para recoger a sus hijos de las escuelas, ya están viendo complicada su actividad cotidiana. Ya incluso algunas escuelas paseñas están implementando medidas para evitar riesgo a los padres. Y también se empezaron a organizar grupos de madres de familia que tienen la ciudadanía norteamericana, pero viven en Ciudad Juárez y ellas pueden recoger a hijos de otras familias juarenses para no ponerlas en riesgo.

La frontera experimenta un panorama distinto con imágenes inusuales de los puentes semivacíos en fin de semana y tiempos de cruce relativamente cortos. Esto coincide con el temor de los juarenses a perder su visa ante cientos de testimonios en redes sociales de personas que aseguran que les fue retirada, incluso a quienes cruzaban para donar plasma. El endurecimiento ordenado por Donald Trump contra el llamado turismo de maternidad ha provocado incertidumbre en una frontera donde cruzar a El Paso forma parte de la vida cotidiana.

Algunos abogados aseguran haber documentado al menos 94 casos y recibido reportes sobre otras causas de retiro, aunque CBP no ha informado cuántas visas ha cancelado en los puentes locales.

Paradójicamente, este miedo y la incertidumbre podrían beneficiar temporalmente a la economía juarense.

Buena parte del dinero destinado cada fin de semana a centros comerciales y restaurantes de El Paso seguramente permanecerá durante algunas semanas de este lado de la frontera. En Washington parecen ignorar que ciudad Juárez y El Paso funcionan desde hace décadas como una comunidad económica interdependiente. Son miles los que viven en Juárez y compran allá, y estudian, trabajan o visitan familiares entre ambas ciudades.

Pero decisiones diseñadas desde Washington desconocen esa dinámica. Si el temor reduce los cruces, los primeros afectados también serán comercios y servicios paseños acostumbrados al consumidor mexicano. Donald Trump pretende castigar determinadas prácticas migratorias, pero una aplicación indiscriminada podría terminar golpeando económicamente a quienes viven del lado estadounidense de la misma frontera.

Si esta situación en los puentes internacionales se prolonga por mucho tiempo, sin duda que provocará serios daños en la economía de muchos negocios cuya clientela es principalmente juarense. Por otro lado, el comercio juarense tiene que capitalizar este momento y conseguir que en esta temporada las familias realicen la mayor parte de sus compras para el regreso a clases de este lado del Rio Bravo.

Se estima que este endurecimiento en las políticas migratorias se extienda por lo menos hasta noviembre cuando son las elecciones en la Unión americana. Una situación que a muchas familias las mantendrá en una incertidumbre constante. Un factor más que se suma a este océano de incertidumbres.