La semana pasada escribí que rumbo al proceso político que vivirá el estado de Chihuahua el próximo 2027, los ciudadanos tendremos la responsabilidad (la obligación) de evaluar minuciosamente a quienes aspiran a gobernar no únicamente por sus discursos, sino por su experiencia y su capacidad de dar resultados. Esa reflexión hoy cobra todavía más sentido y relevancia cuando las percepciones dejan paso a los indicadores. Porque, más allá de las opiniones que obviamente tenemos todos y no en todas coincidimos, existen datos y cifras que permiten medir el desempeño de una administración y conocer si las decisiones tomadas realmente se traducen en beneficios para la ciudadanía, en este caso la juarense, por lo que suelen ser más difíciles de cuestionar.
En nuestra ciudad, los indicadores muestran una constante: la inversión pública se convirtió en una prioridad y hoy vemos sus efectos reflejados en infraestructura, desarrollo urbano y competitividad, en una frase simple: los resultados hablan por sí solos.
Juárez sigue demostrando que va por buen camino, y no es una afirmación mía. De acuerdo con el Índice de Competitividad Urbana (ICU) 2025, elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), la ciudad alcanzó el primer lugar nacional en el subíndice de Infraestructura entre las urbes de más de un millón de habitantes. Además, el 81.49% de las nuevas viviendas se desarrollaron dentro de zonas ya urbanizadas y la ciudad también encabezó el subíndice de Mercado de Trabajo, con la menor proporción de jornadas laborales superiores a 48 horas (16.39%) y una ocupación hotelera de 64.95%, indicadores que respaldan una idea que he sostenido en estas páginas: cuando existe planeación y una administración responsable de los recursos, los resultados se reflejan en la competitividad y el desarrollo de la ciudad.
Y si además, esos resultados tienen una explicación, se demuestra que sí se puede gobernar con responsabilidad. De acuerdo con la plataforma Ojos al Gasto, desarrollada por Política Colectiva, entre 2021 y 2025, por cada 500 pesos ejercidos por el Municipio, 112 se destinaron a obra pública, 164 a nómina y 77 a servicios generales, sin contratar deuda durante la actual administración.
Esto más que una cifra, revela cuáles fueron y seguirán siendo las prioridades y nos demuestra que se puede avanzar sin endeudarse cuando existe un manejo responsable de los recursos. La información muestra que, mientras el gasto en servicios generales redujo su participación de 19.17% a 14.06%, la inversión en infraestructura alcanzó el 24.36% del presupuesto municipal en 2025, consolidando de esta manera una política que privilegió la obra pública por encima del crecimiento del gasto operativo. La disciplina presupuestal, cuando va acompañada de inversión, termina reflejándose en resultados tangibles.
Y esa es la diferencia entre quienes llegan para servir al pueblo y quienes entienden que gobernar es una responsabilidad pública.
Los ciudadanos podremos tener distintas opiniones, de eso no hay duda, pero las cifras nos permiten evaluar y hablar de hechos concretos. Y en Ciudad Juárez, son esos hechos los que nos muestran que la responsabilidad en el manejo de los recursos públicos puede traducirse en obras, competitividad y desarrollo.