Era domingo 6 de junio de 2021, aproximadamente las 20:00 horas, en la ciudad de Chihuahua, Chihuahua, y en un domicilio particular, la entonces subsecretaria de Bienestar, Ariadna Montiel, visiblemente cansada, después de darle seguimiento, en su carácter de jefa política del Estado de la cuarta transformación, recibía la noticia de la derrota del hasta ese día candidato a la gubernatura por el Estado de Chihuahua, Juan Carlos Loera de la Rosa.

Un servidor fui convocado, en mi carácter de morenista de años, y abogado, como parte del equipo de asesores, para apoyar en la jornada electoral, por lo que, junto a otras personas, que formaban, en ese entonces, un sólo equipo político, fui testigo ese día de cómo, sin perder la compostura en ningún momento, continuó dando instrucciones para cerrar la jornada electoral, a pesar de que era evidente que no estaba feliz con el resultado, y así continuó, hasta la madrugada.

En esos años apenas llevaba la “jefa”, como le dicen sus subordinados, un par de años operando el Estado, por lo que aún no conocía cómo era el panismo en Chihuahua, ni el control que tenían en la capital, ese día lo comprobó. Y aunque Morena ya era Gobierno Federal en el Estado, no gobernaba aún Juárez (Cruz es el primer alcalde morenista de Juárez, después de que peleó, literal, por la candidatura a la gubernatura, y no se la dieron), y tenía pocos diputados locales (era tercera fuerza).

Cinco años después, Ariadna Montiel, conoce bien el Estado, al panismo, sus fortalezas, sus debilidades, y tiene mayor operación y fuerza que en 2021, después de haber sido la jefa de Bienestar nacional, la Secretaría estrella de la 4T y que ha hecho la diferencia entre éste y los anteriores gobiernos prianistas, pero además, después de seguir siendo la jefa política del Estado y con mayor operación y conocimiento que antes.

Recién designada por el morenismo, como dirigente nacional de Morena, Ariadna no sólo controla toda la operación política de la 4T en el Estado, también sigue conservando un gran equipo político que le rinde cuentas a ella, como lo son los diputados locales y el partido. Pero además, ahora tiene injerencia en la estructura territorial y operativa más grande del Estado: Juárez.

Con la estructura operativa más grande y aceitada del Estado, que le da al morenismo el gobernar Ciudad Juárez, y ya con siete años de operar en Chihuahua, además de las experiencias de ser Secretaria de Bienestar y ahora controlar el partido a nivel nacional, Ariadna Montiel llegará a 2027 al segundo round con Maru Campos, para arrebatarle el Gobierno del Estado, ese que la ahora gobernadora ganó en 2021.

Por eso estoy convencido de que Morena si puede derrotar al PAN en 2027, no sólo porque ahora se llega con un control territorial y político de la ciudad más grande del Estado, también por ser la ciudad con el padrón electoral más abultado del Estado.

Y la experiencia cuenta, y Ariadna ya vio cómo opera el panismo y conoce a sus principales operadores. Sabe qué harán el día de las elecciones de 2027 y cómo lo harán. Pero sobre todo llegará más armada y experimentada. Por lo que la diferencia la hará la candidata o el candidato, donde estoy seguro que se escogerá al más competitivo, y los intereses pragmáticos de antes quedarán de lado.

Porque lo que estará en juego no sólo será su reputación como la más grande organizadora, como la ha llamado la Presidenta Claudia Sheinbaum. También su legado, y hasta podría hacer historia, si logra que Morena gané por primera vez en Chihuahua. Pero hay algo más importante aún: Chihuahua se ha convertido en un Estado prioritario para la 4T en 2027 y para la Presidenta, después de que Maru Campos ha sido señalada como traidora a la patria. Porque Chihuahua es visto ya como un Estado clave para la seguridad nacional y estabilidad política.

Por eso tengo la confianza y creo, que cualquier alianza política que hubiera hecho antes Ariadna Montiel con algún actor político y competidor, ha quedado sin efecto, por la nueva responsabilidad que asumió como dirigente nacional de Morena, pues ha sido ella misma quien ha hecho acusaciones de ser una traidora a la patria a la gobernadora panista, y ha recibido de regreso por parte de la gobernadora señalamientos graves de nexos con el crimen organizado, señalamientos que un día sí y otro también Maru hace con distintos morenistas.

En 2027, la experiencia contará, y hoy la situación es distinta. Ariadna cuenta ahora sí, con una estructura más grande y un mayor conocimiento del Estado y los panistas, pero sobre todo con el colmillo y lo vivido en 2021, para hacer ganar a la próxima persona que encabezará la gubernatura por Morena, y será la persona más competitiva y con mayor nivel de aceptación y proyección de triunfo.