Algunos en Morena-4T aún repiten aquella muletilla de la traición a la patria iniciada la segunda quincena de abril pasado por Palacio Nacional con el tema del CIAgate pero abandonada tres semanas más tarde al revertirse en desaprobación general contra sus autores.
Primero los sujetos de la andanada quedaron petrificados por el temor de la incertidumbre y las amenazas repetidas como metralla inclusive en boletines oficiales de la Fiscalía General de la República.
Vino después el inesperado boomerang en favor de los “traidores de la soberanía nacional”, rematado con el fracaso de aquella marcha en la ciudad de Chihuahua que dirigió en persona la lideresa nacional de Morena, Ariadna Montiel. Hubo indigestión, diluvio de calificativos denostativos, contra Palacio de Gobierno.
Salvo quienes repiten el estribillo de "traición, traición, traición", prácticamente todo el sistema de la 4T prefirió luego el silencio. Aun con alusiones directas sobre el “gobierno de la muerte”, la presidenta Sheinbaum ha resistido a engancharse.
“Eso es un asunto de propaganda política y no voy a caer en propaganda política...en un debate con la gobernadora de Chihuahua. Ella que cumpla con el suyo y yo cumplo con el mío, hay una relación institucional", respondió a las acusaciones, al revés, de Maru Campos.
El problema ahora para el movimiento en poder del régimen federal es ese, que Maru ya prendió. En mes y medio dejó de ser la gobernadora de un estado “provinciano” a ser convertida en referente de la oposición nacional.
La chihuahuense ocupó los espacios vacíos dejados por los líderes partidarios opositores a Morena, incluido el de su propio partido, el PAN, presidido por un opaco tirando a oscuro, Jorge Romero; o el impresentable dirigente del PRI, Alito Moreno, cuya mejor aportación en el arrollador triunfo en Coahuila fue no apersonarse por allá.
El jueves por la noche fue presentado en la Ciudad de México el proyecto “Soluciones para México”, organizado por la dirigencia nacional panista para sus líderes en los 32 estados del país. Estuvieron también los gobernadores de Querétaro, Guanajuato, Aguascalientes...y Chihuahua.
Allá apareció en primer orden María Eugenia Campos y justamente no quitó el dedo del gatillo. Repitió en ese evento nacional, en el bastión y cuna de Morena, la Ciudad de México, lo que dijo unas horas antes en Ciudad Juárez y lo que ha venido señalando desde que le dio la vuelta a la tortilla, el “narco gobierno de Morena”.
Antes del tres a cero aplicado por la selección mexicana a su similar de la exChecoslovaquia, la titular del Ejecutivo chihuahuense aprovechó un evento del DIF estatal para atacar por otro ángulo a la Cuarta Transformación.
Cobró de un golpe múltiples “agravios” lanzados desde la tribuna del Congreso del Estado por los diputados locales de Morena, que no son poquitos de los 33 que conforman la legislatura.
Los llamó diputados del “régimen de la muerte” porque rechazaron aprobar una iniciativa panista de reforma electoral que venía cargada de veneno mortal para la 4T en muchas regiones del estado, impedir candidaturas de personajes relacionados con el crimen organizado. Y dale con lo del narcopartido:
“Fíjense, qué grave lo que sucedió en el Congreso del Estado. Los diputados de Morena, los diputados que vienen de este régimen, de este gobierno de la muerte, se opusieron a que se blindaran las elecciones del narcotráfico”.Apenas terminó esas palabras, fue a comer con el “encargado del despacho” de la Junta Municipal de Agua, Alberto Paredes, que pinta para ser ratificado en ese apetitoso cargado disputado por todo mundo, y partió a México para seguir precisamente con los gotchazos a las puertas de Palacio Nacional.
Es importante el énfasis en ese asunto de las candidaturas en vínculos con el crimen organizado para el caso Chihuahua. Morelos (el del famoso CIAgate con el mega narco laboratorio descubierto por la Fiscalía de Chihuahua con la ayuda de la CIA), Chínipas, Guazapares, Batopilas, Urique, Uruachi, Moris, Uruachi, Ocampo, Guadalupe y Calvo, Balleza, Guachochi y un montón más de los ubicados en los límites con Durango, Sinaloa y Sonora, tienen clara influencia de la delincuencia. Allá mandan los cárteles.
Y aunque todos tienen autoridades de todos los partidos, PRI, PAN, MC., el grueso de todos ellos ha terminado en Morena. Así que la pedrada tenía bien fijado el objetivo.
Definitivamente no creemos que la Cuarta Transformación siga en modo mute, salvo los estribillos que algunos no dejan, pero por lo pronto Maru no ha dejado de punzar crestas porque, en efecto, le pusieron bien colocada la pelota y la seguirá metiendo en el arco contrario sin contemplaciones, o si hablamos de beis, brincándola hasta el otro lado del estadio.
Su presentación en el dicho proyecto “Soluciones para México” estuvo marcada por la misma ruta discursiva, y aún más dura. Incluyó no únicamente a la Cuarta Transformación de México, sino a la izquierda completa de América Latina “disfrazada de los buenos, moralmente superiores mientras hacen pactos con el crimen organizado para establecer regímenes que, aunque se digan democráticos, operan como auténticos regímenes totalitarios”.
Lo dijo bien la presidenta Sheinbaum aunque minimizado para su tamaño y sobre todo contexto, es “propaganda política”. Maru le ha sacado increíble jugo al tema y se ha colocado como voz nacional con autoridad moral y política.
Ese discurso en la Ciudad de México está detonado por lo ocurrido con el narcolaboratorio de Chihuahua, pero ahora le agrega el carácter ideológico de la izquierda y su operación en América Latina con la delincuencia organizada.
Son planteamientos de carácter nacional e internacional, no remitidos ya solo al estado más grande de la República, pero “provinciano”. La gobernadora va más lejos con un tema para la 4T desafortunadamente no perecedero, el crimen organizado en Sinaloa y otros estados del país vinculado a gobernantes de Morena o aliados. Ayer le dieron otra repasada en Estados Unidos a los gobernadores de Sonora y Tamaulipas, guindas.
El exgobernador, Rubén Rocha; el senador, Enrique Inzunza, y una decena más de funcionarios y exfuncionarios sinaloenses morenistas siguen cocinados a fuego más rápido que lento por el gobierno norteamericano.
Es inminente una acción contra ellos y contra políticos de otras entidades que andan igual de involucrados en el narco y/u otras actividades delictivas; y Palacio Nacional no haya la salida, no encuentra la luz al final del túnel para escapar de los lazos diversos que le atan a todos ellos.
El narco gobierno, el narco partido, los narco diputados, los narco senadores...El régimen de la muerte. Esta combinación creada por Maru Campos funcionó como el freno en seco cuando arreciaban los ataques en su contra por la “traición a la patria”.
Hoy la batuta la tiene ella y no da la impresión de acobardamiento sino justamente de lo contrario, de desafío, reto y ánimo evidente por seguir escalando en la política nacional...Primero, obvio, debe garantizar el triunfo para su partido en el 2027.