-¿Por el mismo delito de traición a la patria? No, por otros

-Silencio total de EU sobre el narco laboratorio

-Sacrificada foto de Cruz con regidores

-Banxico enfría la inflación, gobierno la alimenta

No tiene la presidenta, Claudia Sheinbaum, como característica clavar frases y/o albures políticos, pero ayer aventó ese que encaja perfectamente con dejar la víbora chillando.

A pregunta expresa en La Mañanera sobre la detención del exfiscal, César Jáuregui, ofreció algunas explicaciones del proceso de arresto. Hizo énfasis en que fue apresado por la Fiscalía de Chihuahua por un tipo delictivo del fuero estatal, pero sigue el de “traición a la patria” en el federal.

Ahí fue donde colocó la afilada estaca, otra puntiaguda lanza, en la humanidad del pobre Jáuregui Moreno: “Lo que sí sé es que siguen las investigaciones sobre otros temas relacionados con el fiscal o exfiscal que hoy está detenido”.

-¿Temas ajenos a la CIA?, le insistió un periodista llamado Manuel.

“Sí”, respondió la presidenta…

-¿Por el mismo delito, traición a la patria?

“No”, clavó de nuevo la estaca para aventar la víbora chillando hasta Chihuahua: “por otros delitos. Voy a dejar que lo aclare la Fiscalía, porque ahí sí lo conozco, pero no debo yo mencionarlo”.

O sea, desde Chihuahua fue dejada caer una montaña sobre la espalda de Jáuregui Moreno pero le espera otro alud quizá igual o de mayor tamaño al de un Everest que le tiene preparada la Cuarta Transformación a través de la Fiscalía General de la República (FGR).

¿De qué se trata? Imposible conocer la respuesta, pero debe ser algo más fuerte que un blof. “Sí lo conozco, pero no debo yo mencionarlo”, dijo con algo de énfasis la presidenta.

También habló sobre el tema la gobernadora, Maru Campos, pero se limitó a explicar los delitos hallados por la Fiscalía General del Estado y a advertir que nadie que haya servido en su gobierno está por encima de la ley. Dijo: “En Chihuahua la ley se aplica sin distinción…No se protege a nadie ni se persigue a nadie”.

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No sabemos, pues, los otros delitos que imputarán al exfiscal General de Chihuahua pero ahora llama la atención el silencio de los Estados Unidos en este tema de traición a la patria que tuvo su arranque o principio con la muerte de los dos agentes de la CIA tras el desmantelamiento del famoso mega narcolaboratorio en El Pinal, municipio de Morelos, Chihuahua, en abril de este año.

Aquellos agentes murieron en un accidente junto con el director de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI), Pedro Ramón Oseguera y el agente ministerial, Manuel Méndez Montes.

Hasta le muerte de los cuatro pudo conocerse que participaron en el operativo dos agentes de la CIA, revelación que indignó, por decir lo menos, a la Cuarta Transformación, con la presidenta Sheinbaum a la cabeza. Hubo una embestida contra las autoridades estatales chihuahuenses que, de la defensiva pasaron a la ofensiva y aquello fue convertido en una guerra mediática nacional e internacional.

Intervino en favor de los chihuahuenses el presidente, Donald Trump. A través de su vocera, Karoline Leavitte, acusó a la 4T de “falta de compasión y empatía” por la muerte de los estadunidenses.

Después menudearon los señalamientos de altos funcionarios de los Estados Unidos contra funcionarios públicos morenistas por supuesto involucramiento en el crimen organizado.

El caso más estruendoso fue estallado apenas unos días después de ocurrido lo de Morelos. El Departamento de Justicia estadunidense acusó formalmente al exgobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otra docena de excolaboradores suyos de trabajar para el Cártel de Sinaloa.

Más allá de dimes y diretes, más allá del retiro de visas a una buena cantidad de funcionarios morenistas, ha dejado de existir para los Estados Unidos el caso CIA-El Pinal y con ello la falta de esperanza por conocer la verdad completa sobre la participación de sus agentes en el operativo, de la Fiscalía chihuahuense, de la propia autoridad federal, y desde luego, la propiedad del meganarcolaboratorio sin bien geográficamente ubicado en Chihuahua, sin duda en territorio dominado por el Cártel de Sinaloa.

Hay un solo detenido por ese caso, el exfiscal de Chihuahua, y un silencio total norteamericano.

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Para que no digan que no es arduo y en serio el trabajo por la unidad de Morena de su virtual candidato a gobernador, Cruz Pérez Cuéllar, el juarense mantiene una intensa gira por el estado hasta para acudir a los informes de los regidores de color guinda, respaldarlos y dialogar con ellos.

El sacrificio de Cruz no tiene mejor ejemplo que el de la foto captada en el Teatro de la Ciudad de la capital del estado (puede verse en la edición digital de La Columna), hacia fines de la semana pasada, cuando el aspirante acudió a escuchar el informe de los ediles de Chihuahua: su cercano Hugo González, su no tan lejana Elena Rojo y hasta el corralista Miguel Riggs Baeza.

Pérez Cuéllar posó incluso flanqueado por la señora Rojo y el exnaranja Riggs, los dos que menos comulgan con su proyecto, en lo que fue un mensaje dirigido a los morenistas, al menos así lo interpretaron quienes aun con la nominación a su favor que hizo Morena, le regatean el apoyo como virtual candidato a gobernador.

El caso de Riggs es el más emblemático de los esfuerzos crucistas por la unidad, porque el edil es pieza del expanista Javier Corral. Fue éste quien lo hizo síndico de la capital por el PAN, lo mandó de candidato a alcalde por Movimiento Ciudadano y luego lo patrocinó para entrar en la lista de regidores por Morena.

Así que el acercamiento inicial con una ficha del mayor rival de Cruz en Morena es muestra de esa disposición del juarense por encontrarse con todo el morenismo, hasta con el más cuestionado.

El caso de la regidora Elena Rojo también tiene un profundo significado. La mujer es de las iniciadoras del morenismo en Chihuahua, pero además su esposo fue de los asesores más cercanos al senador Juan Carlos Loera, cuando era el delegado federal en el estado, lo que abona a la legitimidad del juarense, que no acaban de aceptar en todos los grupos de Morena.

Así las cosas, nadie le puede echar en cara a Cruz que no se esfuerza por encaminar el proyecto de su partido en la entidad.

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Mientras que el Banco de México mantiene una postura todavía restrictiva con el dinero en el país, con el objetivo de contener la inflación. Tal posición se enfrenta a la de un gobierno federal engolosinado con el endeudamiento y gasto excesivo.

La decisión de seguir gastando por encima de las posibilidades reales, ya le valieron a México dos bajas en la calidad crediticia en lo que va del año, una de Moody´s y otra de HR Rating.

A partir de la realizada en mayo, de parte de Moody´s y en conjunto con diversos factores, el tipo de cambio se fue a 18.50 al mayoreo, aunque algunos bancos ya lo venden por encima de los 19 pesos.

Es decir, el elevado déficit fiscal ya está pasando factura a la calidad crediticia, ésta le pega a las tasas y en conjunto, tiene efecto devaluatorio en el peso mexicano.

Así que es importante preguntar si solamente el Banco de México va a realizar un esfuerzo de contención de la inflación y si el gobierno federal tiene la intención de cooperar a la estabilidad económica del país.

Si no hay un trabajo coordinado, de nada sirve que exista una política monetaria restrictiva que perjudica a la población y a las empresas, mientras que, por otro lado, se desbarata el orden financiero.

El peso devaluado a 18.50 o a 19.00, tiene un claro efecto inflacionario por la gran cantidad de materias primas y productos importados, no solo de Estados Unidos, sino del resto del mundo. Aunque también, un claro beneficio para exportadores y productores agrícolas y ganaderos.