Cuando Sue Knudtson estaba en los últimos años de la adolescencia, un conocido le dio su número de teléfono. Eso cambió el rumbo de su vida.

Empezaron a salir. Él la elogiaba sin cesar, dijo ella; le decía que era perfecta, la mujer que había estado esperando toda su vida. Le compraba flores y la llevaba a citas lujosas. Le enviaba mensajes de texto a lo largo del día para ver cómo estaba.

Knudtson, quien tiene 35 años y vive en Sioux Falls, Dakota del Sur, no lo sabía en ese momento, pero su nuevo novio estaba mostrando un comportamiento conocido como “bombardeo de amor”. Aunque puede ser difícil de distinguir de las formas saludables de un cortejo inicial intenso, el bombardeo de amor es una pauta de comportamiento que ayuda a las personas a cautivar el corazón de sus intereses amorosos solo para controlarlos más tarde.

El bombardeo de amor es una forma de “idealización y seducción que se convierte en el preludio de lo que será manipulación y control emocional”, dijo Ramani Durvasula, psicóloga clínica y profesora emérita de la Universidad Estatal de California, Los Ángeles.

De hecho, con el tiempo, dijo Knudtson, la dinámica comenzó a cambiar en su relación. Su novio empezó a vigilar sus mensajes de texto y llamadas, dijo. Le reclamaba cuando hablaba con otras amistades. La hacía sentir como si tuviera que hacer lo que él decía o lo perdería y terminaría sola.

Demasiado afecto, demasiado pronto

El término “bombardeo de amor” se remonta a la década de 1970, cuando la Iglesia de la Unificación, un movimiento religioso surcoreano que críticos y exmiembros han descrito como una secta, utilizaba esta táctica. Los miembros de la iglesia solían colmar a los posibles reclutas con calidez y elogios para lograr que se unieran.

Hoy en día, la frase se usa comúnmente para describir el afecto y la atención desmesurados al principio de una relación romántica. En lenguaje cotidiano, quienes tienen citas podrían referirse al bombardeo de amor simplemente como algo que da mala espina —mostrarse demasiado intenso— o como el preámbulo del ghosting. Pero los especialistas clínicos advierten que puede ser una peligrosa señal de alerta.

No hay estadísticas claras sobre qué tan estrechamente está vinculado el bombardeo de amor con el abuso, dijo Chitra Raghavan, psicóloga en el John Jay College of Criminal Justice, quien estudia las dinámicas de poder en el abuso de pareja. Sin embargo, dijo Raghavan: “Lo he notado en casi todos los casos de violencia doméstica que he tenido, que hubo un periodo de bombardeo de amor”.

El bombardeo de amor suele tomar la forma de elogios excesivos, con insinuaciones de que la persona que bombardea con amor es la única que puede ver lo maravillosa que es la otra, dijo Raghavan.

La persona podría decir algo como: “‘De verdad eres increíble, y nadie ha visto lo increíble que eres, pero yo lo estoy viendo’”, dijo Raghavan. “Sugiere una singularidad que no ha sido vista por nadie más, excepto por quien te bombardea con amor”.

Estos elogios suelen jugar con las vulnerabilidades más profundas de quienes los reciben. Si te preocupa no ser atractivo, alguien que te bombardea con amor podría decirte lo hermoso que eres. Si sientes que no eres lo suficientemente inteligente, los halagos pueden enaltecer tu inteligencia.

Quien bombardea con amor también tiende a contactar a una nueva pareja de manera incesante. “Quieren verte todos los días, se aparecen en tu trabajo, te llaman, te envían mensajes de texto, te mandan chistes”, dijo Raghavan.

Cuando se rompe el hechizo

La atención temprana e intensa de quienes bombardean con amor sirve para abrumar a las personas, de modo que no piensen en cuestionar por qué las cosas avanzan tan rápido o cómo se sienten en realidad, explicó Raghavan. Atrae a las personas “antes de que puedan decir: ‘Espera, espera, esto no se siente bien’”, dijo.

No todas las personas que bombardean con amor se vuelven necesariamente abusivas, y los investigadores no están seguros de si quienes bombardean con amor adoptan estos comportamientos con la clara intención de atrapar y, más tarde, abusar de sus parejas.