Ciudad de México —Antes de ejecutar un penal, lanzar un tiro libre o afrontar una competencia decisiva, muchos recurren a la visualización, una técnica que fortalece el rendimiento y que también puede aplicarse a la vida cotidiana.
Aunque el Mundial de Futbol ya terminó, dejó enseñanzas que trascienden el deporte. Una de las más importantes es el entrenamiento mental, explica Edgar Albo, psicólogo deportivo con más de 30 años de experiencia en el futbol profesional.Visualiza el éxito
La visualización consiste en imaginar una situación con todo detalle, en tiempo presente y apelando a los sentidos, como si realmente estuviera ocurriendo. De esta manera, explica Albo, el cerebro comienza a preparar al sistema nervioso y optimiza la toma de decisiones para afrontar esa situación cuando llegue el momento. El especialista aclara que la visualización suele confundirse con un proyecto de vida o una meta a largo plazo, pero son conceptos distintos. Pensar dónde quieres estar dentro de cinco años no equivale a visualizar. “Cuando un basquetbolista cierra los ojos y se visualiza que hace el tiro libre y entra a la velocidad correcta, escuchando, sintiendo, viendo cómo hizo el tiro, eso es la visualización, y sí ayuda a mejorar el rendimiento”, señala Albo. “La visualización es imaginativa, es sensorial, no tiene mucho que ver con la lógica y la visión es totalmente lógica”. Los especialistas que estudian la relación entre mente y cuerpo consideran que este recurso puede utilizarse también fuera del deporte. Albo destaca que entrenar la mente es tan importante como desarrollar la condición física o la técnica.Confía en ti
Además de visualizar el objetivo, la confianza en las propias capacidades es indispensable para alcanzar el éxito deportivo, señala. Albo coincide en que los atletas deben convencerse de que son capaces de lograr aquello que persiguen. “Muchas veces el ser humano dice ‘Yo aspiro a esto’. Y la gente alrededor le comenta ‘Primero consigue que te den una oportunidad’. Y resulta que es al revés”. La fuerza de la adversidad El talento, afirma el especialista, nunca es suficiente. Quienes llegan al alto rendimiento suelen haber superado enfermedades, limitaciones económicas, rechazos, lesiones o derrotas que fortalecieron su carácter. Dos ejemplos son dos de los seleccionados mexicanos que disputaron el Mundial de 2026: Raúl Jiménez, quien regresó a las canchas tras sufrir una fractura de cráneo en 2020, y Julián Quiñones, que creció en condiciones de pobreza extrema y enfrentó el abandono de su padre.Aprender a perder
Otra de las grandes enseñanzas del deporte es aceptar que las derrotas forman parte del camino. Albo explica que los atletas de alto rendimiento desarrollan resiliencia e inteligencia emocional porque aprenden a manejar la frustración y a convertir los tropiezos en oportunidades de crecimiento. Así, las lecciones que dejan los campeones no terminan con el silbatazo final: también pueden ayudar a enfrentar los desafíos cotidianos con mayor confianza, preparación y fortaleza mental.