El colapso de la Aduana de Guadalupe-Tornillo ha generado que las personas que buscan importar un automóvil deban esperar hasta tres días para concretar el procedimiento, informaron usuarios. La situación, contaron, ha causado aglomeraciones de hasta 500 automóviles en los patios fiscales.

“Son de dos a tres días para poder cruzar un carro”, dijo una de las entrevistadas. Según los reportes de personas en el lugar, el sistema electrónico aduanero dejó de funcionar desde la semana pasada, lo que significó retrasos en los trámites. Además, el horario en ese paso internacional es limitado.

Quienes buscan la importación de unidades automotoras tienen desde las 8:00 hasta las 13:00 horas. Esta situación, más los trámites rezagados, ha despertado el malestar y las quejas de los ciudadanos que propusieron que las importadoras dejen de sacar trámites hasta que se arregle esta situación.

Este cuello de botella coincide con el reciente cambio en las políticas de regularización. En enero, la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, declaró que la conclusión del decreto para la importación de vehículos “chuecos” por dos mil 500 pesos fue porque se había cumplido el objetivo.

Agregó que sigue abierta la posibilidad de importar vehículos mediante otros mecanismos, además de que esta semana serán informados más detalles sobre los resultados de la abrogación que entró en vigor a inicios de este 2026. Funcionarios de la Secretaría de Hacienda ofrecerán los detalles.

Mientras las autoridades definen la nueva estrategia aduanera, el patio fiscal de Guadalupe-Tornillo se mantiene como un monumento a la burocracia. Para los cientos de propietarios varados, la promesa de otros mecanismos de importación parece quedar corta frente a un sistema rebasado.

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