El estado de Chihuahua registró su peor nivel de competitividad en una década, de acuerdo con los resultados del Índice de Competitividad Estatal (ICE) 2026, presentado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). La entidad descendió siete peldaños en el ranking nacional, al pasar de la octava posición que ocupaba en 2025 hasta el lugar número 15.
De acuerdo con el análisis de la Plataforma de Inteligencia Competitiva del Sector Privado (PICsp), con base en los indicadores del IMCO, tras alcanzar el séptimo lugar nacional en 2022 y 2023, Chihuahua descendió al décimo puesto en 2024; aunque mostró una recuperación temporal al regresar al octavo sitio en 2025, el desplome actual interrumpió su avance. El resultado, expuso la PICsp, plantea el reto de fortalecer las condiciones que impulsan la productividad, la inversión y el desarrollo económico. Diseñado para medir la capacidad estructural de las entidades para generar y retener talento e inversión, el ICE del IMCO analiza a los 32 estados. El estudio se compone de 53 indicadores clave divididos en seis subíndices temáticos. Los “focos rojos” para Chihuahua se encendieron en indicadores donde reportó una competitividad baja o muy baja. De acuerdo con el reporte, los desafíos más urgentes para el estado abarcan la deuda pública y de organismos estatales, la mortalidad infantil, la intensidad energética de la economía, la consulta de información de finanzas públicas, la incidencia de homicidios y los accidentes viales con personas lesionadas.Falta de continuidad
Al respecto, el presidente del Consejo para el Desarrollo Económico del Estado de Chihuahua (Codech), Jorge Cruz Camberos, expuso que el retroceso del estado corresponde a áreas bajo la responsabilidad del sector público, lo que revela una clara falta de atención gubernamental. Ante este escenario, consideró urgente replantear el Pacto por el Desarrollo y Bienestar de cara a la próxima gubernatura y un mayor compromiso con estos indicadores. Aunque afirmó que la situación es reversible, subrayó la necesidad de que las autoridades reconozcan la trascendencia de los indicadores. Lamentó que las caídas en los indicadores se hayan vuelto una constante al cierre de las administraciones estatales, cuando se necesita continuidad. Explicó que la solución requiere de estructuras institucionales dedicadas 100% a esta tarea y no asignar a una sola persona el seguimiento a estos indicadores, como ha ocurrido. “El mensaje es darle la seriedad que requieren estos indicadores, pues a las autoridades municipales, estatales y federales no les gusta que las evalúen”, concluyó.