A partir de marzo de 2025, los residentes de El Paso podrían enfrentar un aumento del 7% en sus recibos del agua si la Junta de Servicios Públicos (PSB, por sus siglas en inglés) aprueba un nuevo incremento tarifario. Este sería el décimo ajuste anual consecutivo, una medida que busca financiar la renovación multimillonaria de los sistemas de agua y alcantarillado de la ciudad.

El aumento propuesto agregaría un promedio de $5.71 mensuales a las facturas residenciales, llevando el costo promedio de los servicios de agua, alcantarillado y control de inundaciones a $82.08 al mes. Este monto no incluye otros cargos, como tarifas ambientales y de basura. Comparado con 2022, los hogares de El Paso estarían pagando alrededor de $220 más al año bajo las nuevas tarifas.

La PSB revisará el presupuesto de 2025, estimado en 1.06 mil millones de dólares, en su sesión de enero. Aunque los miembros de la junta no cuestionaron el presupuesto durante su última reunión, lo que sugiere una alta probabilidad de aprobación, el CEO de El Paso Water, John Balliew, defendió la propuesta diciendo que buscan equilibrar las necesidades de la ciudad con la capacidad de pago de los usuarios.

El envejecimiento de las tuberías, que tienen en promedio 50 años, y proyectos de infraestructura clave como la Planta Avanzada de Purificación de Agua y la ampliación de la planta de tratamiento Bustamante impulsan el incremento.

Estas obras, destinadas a satisfacer la creciente demanda y mejorar la calidad del servicio, han enfrentado sobrecostos significativos, debido a la inflación. Por ejemplo, la planta de purificación ha duplicado su costo a $300 millones, y se espera que esté operativa en 2027.

Además, la tarifa de control de inundaciones también podría aumentar de $6.40 a $7.42 mensuales, como parte de un plan acelerado para completar mejoras en el sistema de aguas pluviales en 10 años, en lugar de 20. Para el próximo año, El Paso Water ha presupuestado $66 millones para proyectos de prevención de inundaciones.

Aunque la agencia busca justificar los aumentos como necesarios para mantener su solvencia financiera y cumplir con las exigencias de las calificadoras de crédito, también enfrenta críticas por la carga que representan para los clientes. Si bien las tarifas actuales siguen por debajo del umbral de asequibilidad del 2% del ingreso familiar anual según la Agencia de Protección Ambiental (EPA), el impacto acumulativo de los incrementos afecta de manera desproporcionada a los hogares con ingresos bajos.

Los incrementos tarifarios no solo buscan mantener el funcionamiento del sistema, sino también prepararse para desafíos futuros, como el crecimiento poblacional y la resiliencia ante eventos climáticos extremos. El Paso, que se ubica en una región semiárida, enfrenta amenazas constantes relacionadas con la escasez de agua. La ciudad depende en gran medida del acuífero Hueco-Bolsón, el río Bravo y fuentes recicladas para abastecerse. Las inversiones en infraestructura son críticas para garantizar que estas fuentes puedan satisfacer las necesidades futuras.

Además de los costos directos en las facturas, los aumentos han generado debate sobre la equidad y la transparencia en el manejo de los recursos de El Paso Water. Organizaciones comunitarias y activistas han pedido más participación pública en el proceso de toma de decisiones, argumentando que los incrementos se anuncian con poca anticipación y dejan a los residentes con opciones limitadas para expresar sus preocupaciones.

Por otro lado, el impacto de las tarifas también se ve reflejado en el sector comercial. Empresas locales, especialmente aquellas que dependen de grandes volúmenes de agua, como restaurantes y lavanderías, están evaluando cómo estos aumentos afectarán sus márgenes de ganancia. Algunos propietarios han expresado preocupación por la posibilidad de trasladar estos costos a los consumidores finales, lo que podría elevar los precios de bienes y servicios en la región.

Para mitigar el impacto en los hogares más vulnerables, El Paso Water ha implementado programas de asistencia, como descuentos en las tarifas para personas mayores y familias de bajos ingresos. Sin embargo, algunos críticos consideran que estas medidas son insuficientes, dado el alcance de los incrementos. Proponen alternativas como una estructura tarifaria escalonada que cobre más a los grandes consumidores y menos a los usuarios residenciales con bajo consumo.

La decisión final sobre este incremento será tomada el próximo mes de enero. De ser aprobado, los residentes de El Paso tendrán que seguir ajustando sus presupuestos familiares para hacer frente a estos costos crecientes. A largo plazo, la sostenibilidad del sistema de agua de El Paso dependerá de encontrar un equilibrio entre las necesidades de infraestructura y la capacidad de los usuarios para absorber estos aumentos.

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