Con el objetivo de detener el flujo de fentanilo, capturar a los jefes de los cárteles y evitar que se importen legalmente a Estados Unidos las herramientas y productos químicos que sus socios utilizan para producir el opioide sintético en el país, la oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) aplicará tres operativos para su combate, informó el comisionado interino de agencia federal, Troy A. Miller, durante su visita a El Paso ayer jueves.
Ante el aumento del potente opioide, el cual ha matado a decenas de miles de consumidores en este país, en el Sector El Paso, ha obligado a las fuerzas del orden y profesionales de la salud a multiplicar esfuerzos para detenerlo.
“Estamos trabajando muy de cerca con las autoridades federales, estatales y locales, muy de cerca a lo largo de la frontera Sur, ahora específicamente en El Paso”, dijo Miller en conferencia de prensa, celebrada en los patios del puente internacional Córdova-Américas.
Explicó que se está ejerciendo una presión significativa contra las organizaciones criminales trasnacionales que trafican en Arizona y California.
Cada año el fentanilo causa la muerte y problemas de salud a miles de estadounidenses, más de 71 mil personas perdieron la vida por sobredosis causadas por opioides sintéticos, fundamentalmente fentanilo, en el 2021, informaron las autoridades.
Visiblemente preocupado afirmó que las incautaciones de fentanilo en el Sector El Paso ya han aumentado un 17 por ciento en lo que va del presente año, mientras que a nivel nacional, casi se duplicaron en 2023 en comparación con 2022.
El funcionario federal destacó que en abril de este 2024, CBP puso en marcha la ‘Operación Plaza Strike’ en el estado de Arizona y amplió la Operación Apolo hacia la zona Este desde el Sur de California, con el fin de ubicar a líderes de cárteles específicos del lado mexicano.
Ahora con la Operación ‘Plaza Strike’ a implementarse en la frontera El Paso-Juárez se buscará identificar objetivos de los cárteles a través de investigaciones y sugerencias del público para luego compartir esa información con el Gobierno mexicano.
De acuerdo a Miller, la ‘Operación Apolo’ ha dado lugar a múltiples incautaciones de fentanilo y otras drogas ilícitas en Arizona en los últimos meses, la cual combina inteligencia sobre las actividades de los cárteles al Sur de la frontera con tecnología de punta en los puertos de entrada para confiscar las cargas antes de que lleguen a las comunidades del interior de Estados Unidos.
Agregó que esta iniciativa llegará a El Paso junto con herramientas tecnológicas adicionales, como escáneres portátiles para los oficiales de CBP que inspeccionan los vehículos de pasajeros que cruzan la frontera y más máquinas de rayos X de gran tamaño para ver el interior de miles de camiones de carga que transitan por la zona fronteriza.
“Los 'equipos de salto' de CBP a través de la frontera Suroeste se enfrentarán a las amenazas por lo que usaremos esa inteligencia no sólo para encontrar e incautar fentanilo, sino también para descubrir cadenas de suministro para que podamos determinar de dónde viene y hacia dónde se dirige”, dijo Miller a los reporteros locales.
Para enfrentar el problema, el cual apareció con fuerza en 2017, las autoridades de CBP implementaron el entrenamiento de perros para detectarlo, un programa que ha demostrado ser crucial para los esfuerzos de la agencia.
Y es que a pesar de los millones de dólares en tecnología que permiten a CBP escanear vehículos y análisis de datos que ayudan a identificar a posibles contrabandistas, el sentido del olfato de un perro sigue siendo una herramienta vital para descubrir fentanilo y otros narcóticos.
A la fecha la agencia cuenta con más de 500 canes adiestrados por el Servicio de Aduanas y Protección de Fronteras de Estados Unidos para detectar drogas, armas, munición, dinero y pasajeros ocultos en los pasos fronterizos terrestres, aeropuertos y puertos marítimos del país.
El fentanilo, cuyo uso como anestésico fue autorizado por las autoridades estadounidenses en 1968, ahora representa un peligro para los estadounidenses debido al aumento de su producción clandestina y de las sobredosis mortales generadas en la última década, esto, lo ha convertido en una prioridad de combate por parte del Gobierno.
Miller resaltó que los cárteles no sólo trafican drogas sino también contrabandean inmigrantes de diversos países, en su mayoría centroamericanos, a Estados Unidos por lo que también se intensificarán las investigaciones sobre el creciente número de muertes de inmigrantes en la región.
“Hace unos meses anuncié la lucha contra el fentanilo, el operativo ‘Plaza Strike’, estos son cárteles cuyas organizaciones son responsables de todo el contrabando de la frontera Sur”. Ahora estamos expandiendo ese operativo en la frontera El Paso-Juárez”, recalcó Miller, quien estuvo acompañado del jefe de la Patrulla Fronteriza, Anthony 'Scott' Good, y el director de Operaciones de Campo CBP, Héctor Mancha, entre otros funcionarios.
Apuntó que el hecho de que las detenciones de migrantes hayan vuelto a los niveles de principios de 2021 significa que CBP puede permitirse el lujo de enviar agentes a tareas antinarcóticos, dijo el comisionado, tras agregar que en los últimos tres años, los líderes sindicales de la Patrulla Fronteriza se quejaron de que los agentes de campo estaban siendo retirados de sus puestos para atender a los migrantes en los centros de procesamiento.
El funcionario federal resaltó que si bien las estrategias de aplicación de la ley han dado resultados, esto podría significar que estas organizaciones cambiarán sus tácticas y llevarán sus operaciones más al Este para mantenerse preparadas para obtener ganancias, tal y como sucede ahora en la frontera El Paso-Juárez.
Por otra parte, Investigaciones de Seguridad Nacional en El Paso está asumiendo un papel de liderazgo en la Operación Chainbreaker. Su objetivo es identificar a quienes importan legalmente productos químicos y comprimidos para pastillas –parte por parte– para fabricar fentanilo en Estados Unidos.
“Sabemos que intentan llevar drogas a través de nuestros puertos de entrada a través de medios tradicionales, pero también sabemos que intentan traer los componentes con los que fabrican el fentanilo a los Estados Unidos”, dijo Jason T. Stevens, agente especial interino a cargo de HSI en El Paso, al enfatizar que se analiza a dónde van esas piezas de maquinaria y a quién van destinadas.
Desafortunadamente apuntó que los criminales tienen gente familiarizada con las leyes estadounidenses y han descubierto formas de transferir parte de su producción de fentanilo a cualquier estado de Estados Unidos.