Migrantes continúan cruzando a El Paso, tras una larga travesía desde sus países de origen, y mantienen la confianza en que lograrán su sueño de establecerse en Estados Unidos, a pesar de que la próxima administración en la Casa Blanca ha manifestado su postura afín al cierre de fronteras y a las deportaciones masivas.
“¡Que sea la voluntad de Dios y si nos va a devolver pues bueno..!”, fue la respuesta de Manuel, un migrante de origen venezolano, al asegurar que a pesar de las políticas antiinmigrantes del nuevo presidente republicano Donald Trump tiene la esperanza de obtener su residencia legal en Estados Unidos.
Él y el resto de los inmigrantes logró ser admitido por el gobierno norteamericano a través de la aplicación CBP One como solicitante de asilo y cruzar por uno de los puertos de entrada al país.
Manifestó que hace seis meses salió de su natal Venezuela para emprender la travesía por varios países centroamericanos. “Después de varios meses llegué a México, país donde hice mi aplicación, y esperé tres meses ahí”, dijo, quien porta un dispositivo electrónico en su muñeca para rastrear su ubicación.
“Ahora estoy aquí en El Paso, esperando la cita en la Corte de Migración para continuar mi camino”, dijo el venezolano.
Manuel, acompañado por cuatro compañeros, buscaba algún apoyo entre los transeúntes que a esa hora caminaban por el sector, para subsistir, mientras logra establecerse y tener un trabajo.
Raúl, otro de los pocos extranjeros que deambulan por el sector dijo que si bien el presidente electo es un hombre de mano dura con la migración ilegal, cuando se siguen y respetan las leyes establecidas no hay qué temer.
“A él lo que le molesta (Trump) es que se crucen de manera ilegal y que vengan a causar daños a este país, pero si uno es buena persona, viene solo a trabajar y no tiene antecedentes penales pues no tiene uno porqué temer nada”, expresó el venezolano, quien hace un par de semanas cruzó por el puente de Ysleta.
“Nos va a ir bien, somos gente de bien y a quien obra bien le va bien, eso me decía mi padre”, dijo Néstor, quien huyó de su país al sentirse perseguido y temer por su seguridad, igual que muchos otros hispanos.
Manifestó que aquí hay millones de migrantes que contribuyen a la economía de este país desde hace décadas por lo que eso avala a los que llegan con la intención de engrandecer a la nación. “Dicen que es malo pero yo tengo la corazonada de que durante su mandato se va a dar la reforma migratoria y muchos de nuestros compatriotas y de otras nacionalidades van a tener su residencia legal”.
“Sabemos que este es el país de las oportunidades y con seguridad habrá una para nosotros”, expresó Fernando, cocinero de profesión, quien sueña con abrir un restaurante en los Estados Unidos.
Calles desiertas
A diferencia de meses atrás, la calle Father Rahm entre Mesa y Oregon, y otras calles colindantes al templo hoy lucen desiertas, nada que ver cuando estaban abarrotadas por la llegada de las caravanas que cruzaban la frontera ilegalmente.
El endurecimiento en las políticas de control y vigilancia en la frontera sur de los Estados Unidos por parte de la Patrulla Fronteriza, ha modificado la imagen urbana en las inmediaciones de la iglesia Sagrado Corazón donde miles de migrantes acudían a pedir alojamiento y comida al refugio denominado Centro de Bienvenida que administraba el padre Rafael García, capellán de esa parroquia.
Son contados los extranjeros que ahora se apostan en las esquinas aledañas al emblemático Santuario que dispuso de su gimnasio para que funcionara como albergue de diciembre de 2022 a octubre del 2024 para solicitar trabajo o alguna ayuda económica o en especie a los caminantes y comerciantes del sector.
“Ya se ven poco migrantes aquí aunque dicen que vienen más, pero quién sabe”, dijo María, residente de la calle Rahm, a quien en un principio le molestaba la presencia de los extranjeros que invadían la banqueta frente a su casa. “Antes si me enojaba, pero no ganaba nada”, dijo sonriente la mujer luego de darle los buenos días a los forasteros.
De acuerdo con la agencia de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP) los encuentros con migrantes han disminuido considerablemente en comparación a años anteriores cuando la cifra rebasaba los 2 o 3 mil diarios.
Aunque el flujo continúa la vigilancia se ha intensificado, sobre todo en las colindancias de Texas con México donde el gobernador Greg Abbott mantiene la Operación Estrella Solitaria (Lone Star) con cientos de elementos de la Guardia Nacional de Texas y agentes de Seguridad Pública del Estado de Texas (DPS) a lo largo de la frontera, protegida además con el alambrado de púas.
Troy Miller, comisionado interino de la CBP, indicó que las restricciones que se implementaron desde junio para suspender las concesiones de asilo una vez que el número de ingresos ilegales rebase cierto umbral demuestra que el gobierno “cumplirá con las estrictas consecuencias por los ingresos ilegales”.
Visiblemente trastornado, pero con una alegría dentro de sí por haber logrado el objetivo de cruzar la frontera, Manuel espera con ansias que el juez de migración dé luz verde a su caso el próximo 20 de noviembre.
Por lo pronto su primo le dio alojamiento en su casa aquí en la ciudad y analiza mudarse al estado de Ohio para reunirse con su hermano, donde podría radicar en el futuro próximo.
Para ellos y a pesar de que los nuevos tiempos no favorecen a la comunidad migrante con la llegada del ex presidente republicano Donald Trump a la Casa Blanca, los inmigrantes tienen fe de que sus procesos de asilo avancen para lograr el permiso que les permita permanecer legalmente en territorio estadounidense.