La mañana del 20 de marzo, los disparos rompieron la calma en una casa de la calle Mezcla, en Fabens. Aaron Joseph Villa, de 26 años, recibió múltiples impactos de bala y murió en el lugar.
El presunto responsable, Ángel Lozano, logró escapar. Durante cinco meses, su nombre permaneció en los expedientes policiales mientras los investigadores seguían su rastro.
Ese rastro llevó a las autoridades más de 1,000 kilómetros al Norte, hasta Greeley, Colorado. El lunes 11 de agosto, agentes del Grupo de Trabajo de Delincuentes Violentos de Colorado del U.S. Marshals Service lo detuvieron.
Lozano, de 23 años, tiene tatuado un pequeño número “13” y triángulos de payaso sobre ambos ojos, marcas que, según la Oficina del Sheriff del Condado de El Paso, identifican a miembros de la pandilla Sureño.
Curiosamente la captura se realizó en otro condado que se llama El Paso, pero se ubica en Colorado. Su sede es la ciudad de Colorado Springs.
Tras su detención, Lozano fue ingresado en la Cárcel del Condado de Weld, donde espera ser extraditado a Texas para enfrentar los cargos.
La detención fue resultado de una investigación conjunta entre detectives de la Unidad de Delitos Mayores del Sheriff y los Texas Rangers del Departamento de Seguridad Pública de Texas. “Este arresto es el resultado de un trabajo investigativo incansable y de las sólidas alianzas que mantenemos con nuestras contrapartes estatales y federales de seguridad pública”, dijo el sheriff Oscar Ugarte.
Ugarte envió sus condolencias a la familia de Villa y prometió que la violencia en la comunidad no quedará impune. “Seguiremos comprometidos a garantizar que quienes cometen actos de violencia enfrenten la justicia”, afirmó.