El sospechoso, identificado como Christopher Sotelo, fue detenido el sábado 30 de agosto y enfrenta dos cargos de grabación visual invasiva. Posteriormente salió en libertad tras pagar una fianza de caución.
Los dueños de la organización Texas Bandits All-Stars Cheerleading, quienes pidieron no ser identificados, confirmaron que Sotelo trabajó con ellos, pero fue despedido tras descubrirse el incidente. Agregaron que ellos fueron las víctimas y que las grabaciones se realizaron sin su consentimiento.
Los propietarios indicaron que presentaron cargos y que la investigación permanece en curso.