El crecimiento urbano acelerado en el Oeste de El Paso volvió a colocar en el centro del debate la construcción de la nueva Alderete Middle School, un proyecto educativo de gran escala que, aunque fue impulsado como un logro histórico para la comunidad estudiantil de Canutillo ISD, también ha generado inquietud entre residentes por sus posibles efectos en la movilidad y seguridad vial.
Habitantes de la subdivisión Cimarron Canyon advirtieron que, sin ajustes en la planeación, el proyecto podría detonar serios problemas de tráfico y seguridad en la zona.
Y aunque los vecinos reconocieron la importancia de ampliar la infraestructura educativa, insistieron en que el desarrollo no debe realizarse a costa de la calidad de vida de la comunidad de ese sector.
“No estamos en contra de la escuela, estamos en contra de cómo se está haciendo”, expresó Gustavo Mendoza, residente del sector.
“Aquí ya tenemos calles saturadas y ahora pretenden agregar cientos de vehículos más en horas pico”, señaló.
Inversión de $106+ millones
Desde el inicio de las obras, autoridades del Distrito Escolar Independiente de Canutillo (Canutillo ISD) destacaron que el nuevo plantel representaba una inversión de más de $106 millones, financiada a través del bono escolar aprobado por los votantes en 2024.
El proyecto fue concebido para responder al crecimiento poblacional en el Noroeste de la ciudad y acercar infraestructura educativa moderna a comunidades como Cimarron y Enchanted Hills.
Durante la colocación de la primera piedra, la superintendente interina Jesica Arellano subrayó que el arranque de la obra simbolizaba un avance largamente esperado.
“Este fue un momento clave para nuestras familias. Durante años enfrentamos el reto de mantener a los estudiantes dentro del distrito por la falta de escuelas cercanas. Este nuevo campus permitió responder a esa necesidad y ofrecer mejores oportunidades educativas”, expresó en su momento.
Apertura prevista 2027
El nuevo edificio, proyectado sobre Resler Drive, fue diseñado como un campus de vanguardia con aulas tecnológicas, espacios colaborativos, áreas deportivas y zonas adaptadas al entorno natural de las Montañas Franklin.
Autoridades educativas señalaron que su apertura, prevista para 2027, marcará una nueva etapa para la comunidad estudiantil.
Por su parte, el presidente de la mesa directiva, Armando Rodríguez, destacó el valor simbólico del proyecto. “Esta escuela representa el puente entre el Canutillo de antes y el que está por venir. Honra nuestras raíces, pero también prepara a las nuevas generaciones”, afirmó.
Incluso familiares de José Jesús “Chuy” Alderete Sr., figura histórica local que da nombre a la escuela, celebraron el proyecto como un reconocimiento al legado comunitario.
Margie Chacón, hija del líder comunitario, consideró que el nuevo plantel refleja los valores de educación y servicio que marcaron a su familia. Alderete (1920-2002) fue un veterano de la Segunda Guerra Mundial y un miembro destacado de la comunidad en El Paso.
Sin embargo, conforme avanzaron los trabajos, residentes de la zona comenzaron a manifestar su inconformidad, principalmente por el impacto que tendrá el flujo vehicular en un área ya limitada en accesos.
La preocupación de los vecinos no es aislada. En distintos puntos del Condado de El Paso, proyectos escolares y desarrollos urbanos han generado tensiones similares por la presión que ejercen sobre la infraestructura existente.
Alzan vecinos su voz
Casos previos han evidenciado retrasos, congestión y conflictos entre residentes y autoridades debido a estudios de impacto insuficientes o falta de comunicación con la comunidad.
“No estamos en contra de la escuela, estamos en contra de la mala planeación”, reiteró Gustavo Mendoza, vecino de Cimarron Canyon. “Aquí ya es complicado salir en horas pico y con esto será peor”.
Los habitantes advirtieron que la cercanía del plantel con una de las principales salidas del vecindario podría provocar congestionamientos severos, especialmente durante los horarios escolares.
“Va a ser un cuello de botella. Si ahora tardamos, después será mucho más complicado”, señaló Laura Sánchez, residente del sector.
Además, alertaron sobre riesgos para peatones y ciclistas debido al incremento en la circulación.
“Hay familias, niños y personas caminando todos los días. Con tanto tráfico, el peligro aumenta”, comentó José Ramírez.
Ante esta situación, vecinos solicitaron ajustes en el diseño vial, incluyendo reubicar las zonas de ascenso y descenso hacia avenidas con mayor capacidad.
Sostiene distrito que hay planeación
Las autoridades del distrito, por su parte, sostuvieron que el proyecto contempló estrategias para mitigar el impacto, como rutas internas, control de tráfico y coordinación con dependencias municipales.
La representante municipal Alejandra Chávez indicó que se trabajan soluciones como semáforos, señalización y ajustes en la sincronización del tráfico para reducir afectaciones.
En paralelo, representantes locales indicaron que se analizaron medidas adicionales como semáforos, señalización y mejoras en la sincronización vial para reducir afectaciones.
“Las medidas de mitigación incluirán un semáforo y otros elementos que se implementarán, tales como señalización y la programación de los tiempos de los semáforos”, señaló Chávez, tras afirmar que se trabaja con los diversos departamentos involucrados en la obra para asegurar que se atiendan las inquietudes de los ciudadanos.
No obstante, la controversia reflejó un patrón que se ha repetido en distintas zonas del condado, donde el crecimiento urbano y nuevos desarrollos han superado, en ocasiones, la capacidad de la infraestructura existente.
“Siempre construyen primero y después ven cómo resolver el problema”, lamentó María Arreola, residente. Y agregó: “Pero quienes vivimos aquí somos los que lo enfrentamos todos los días”.
Mientras la obra avanza y se perfila como un referente educativo para la región, la comunidad insiste en que aún hay tiempo para corregir y evitar que un proyecto pensado para el futuro termine generando complicaciones en el presente.
“No queremos frenar el progreso”, concluyó Mendoza. “Solo queremos que se haga bien”, recalcó.