Texas cuenta con 75 jueces de inmigración, con un promedio 5 mil 171 casos cada uno, por lo que es el segundo estado con más casos pendientes, lo que está llevando al sistema migratorio a una crisis, denunció el abogado Héctor Quiroga.
Según el cruce de datos del Centro de Acceso a Registros Transaccionales (TRAC, por sus siglas en inglés) y de la Oficina Ejecutiva de Revisión de Inmigración (EOIR, por sus siglas en inglés), en Estados Unidos existen 673 jueces de inmigración y 3 millones 377 mil 996 de casos pendientes. Sólo cinco estados concentran el 54 por ciento de todos los casos del país: Florida, Texas, California, Nueva York y Nueva Jersey.A nivel nacional, hasta el año fiscal 2025, un total de 515 mil 020 casos ante las cortes de inmigración eran de personas originarias de Venezuela y 468 mil 579 de oriundas de México. Texas contaba con 387 mil 788 casos, el 11.48 por ciento de todo el país.
Existen “3.3 millones de personas en una espera incierta, por la justicia migratoria en Estados Unidos. Lo que se agrava por una distribución desigual que condiciona los tiempos y las probabilidades de resolución (…) los datos revelan que ello responde a diferenciaciones según el estado, el juez asignado y el país de origen del solicitante”, señaló Quiroga. El abogado de Quiroga Law Office atribuyó como causa de esta problemática “la falta de reacción por la incapacidad institucional que no crece al mismo ritmo que la demanda, lo que también impacta directamente en los tiempos de espera”. También indicó que existe un desequilibro en la distribución de los 673 jueces migratorios en todo el país, lo que no necesariamente corresponde a la carga de casos, ya que mientras California, Texas y Nueva York tienen gran parte del cuerpo judicial, otros territorios operan con recursos significativamente limitados. Florida, por ejemplo, acumula 528 mil 203 casos, con asignación de 8 mil 803 por juez; mientras que Texas y California registran 5 mil 171 y 3 mil 854 casos respectivamente por juez, esto debido a la disponibilidad de más magistrados. “Así, la capacidad de reacción judicial difiere en cada estado. En Nebraska (10 mil 667), Tennessee (10 mil 337) y Utah (9 mil 869), aumenta la carga individual por juez cuyo número es inferior. Y en Virginia (971) y Arizona (mil 636) se evidencia que una mayor proporción de jueces puede reducir significativamente la presión”, indicó. De acuerdo con Quiroga, “cuando los tiempos de respuesta varían significativamente según la jurisdicción, la calidad de justicia se muestra desigual, aspecto difícil de ignorar. Cuando la capacidad institucional no crece al mismo ritmo que los casos, la consecuencia es una espera que se prolonga y se vuelve cada vez más difícil para quienes están dentro del sistema”. [email protected]