Washington— El Comité de Campaña del Congreso Demócrata (DCCC) está añadiendo el Distrito Congresional 23 de Texas —que abarca desde San Antonio hasta el Condado de El Paso— a su lista de blancos electorales, la tercera curul de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, de tendencia republicana y mayoría hispana, en aparecer en el radar de los demócratas a nivel nacional de cara a noviembre.
Al añadir la curul a su lista de “Distritos en Juego”, el brazo de campaña demócrata en la Cámara está señalando la creciente confianza de los líderes del partido en que pueden voltear este amplio distrito, que ha estado en manos republicanas desde 2015. La designación también significa que el DCCC puede destinar fondos para hacer campaña en contra del candidato republicano en el distrito.
El Distrito 23, que cubre una gran parte de la frontera entre Texas y México, fue representado más recientemente por Tony González, un republicano moderado que renunció a principios de este año en medio de un escándalo sexual con una colaboradora.
Katy Padilla Stout, abogada y ex maestra de San Antonio, es la candidata demócrata en el distrito.
Su rival republicano este otoño, el activista a favor del derecho a portar armas y youtuber Brandon Herrera, había desafiado a González en las primarias y lo forzó a una segunda vuelta. Aseguró la nominación del Partido Republicano después de que el legislador abandonara la contienda antes de esa segunda vuelta.
Herrera, un influencer y activista muy activo en internet con un historial de comentarios provocadores y polémicos, corresponde a un perfil distinto al de los representantes recientes del distrito, incluidos González y el republicano moderado que lo precedió, el ex congresista Will Hurd.
Herrera cuenta con el respaldo del Freedom Caucus Fund, cuyo objetivo es hacer crecer al bloque de conservadores de línea dura conocidos por su enfoque absolutista y su disposición a desafiar al liderazgo del Partido Republicano.
El distrito votó por el presidente Donald Trump con un margen de 15 puntos en 2024, y el no partidista Cook Political Report califica al distrito como “probablemente republicano”.
No ha favorecido a los demócratas en ninguna elección estatal reciente, y votó por el senador Ted Cruz con un margen de 3 puntos en 2018, el mejor ciclo electoral para los demócratas de Texas en lo que va del siglo.
Pero la presidenta del DCCC, Suzan DelBene, dijo que los demócratas ven una oportunidad para jugar a la ofensiva, debido a encuestas que han mostrado una erosión en el respaldo de los votantes hispanos hacia Trump, así como al historial de comentarios polémicos de Herrera.
“El inquietante historial de extremismo, violencia y retórica antisemita de Brandon Herrera coloca a este distrito congresional abierto directamente en juego”, dijo DelBene en un comunicado.
Herrera ha hecho bromas sobre el Holocausto en su canal de YouTube y ha hablado de poseer un ejemplar de “Mein Kampf”, ambos entre los materiales que circularon los demócratas después de que Herrera asegurara la nominación. Su campaña ha rechazado las acusaciones de antisemitismo, calificándolas de “extrañas, desesperadas y falsas”.
Un vocero señaló previamente que Herrera ha “simulado la ejecución y el envenenamiento de Adolf Hitler” en su trabajo como educador de armas de fuego históricas, y que el clip en el que habla del libro de Hitler omitió sus comentarios en los que “lo ridiculiza y condena”.
Hasta ahora, Herrera ha recaudado más fondos que Padilla Stout a lo largo del ciclo electoral. Según el conteo más reciente, registros de la Comisión Federal Electoral (FEC, por sus siglas en inglés) mostraron que Herrera tenía $309,000 dólares en la cuenta principal de su campaña a finales de junio, frente a los $171,000 dólares de Padilla Stout.
El vocero del Comité Nacional Republicano del Congreso (NRCC, por sus siglas en inglés), Christian Martínez, dijo que celebraba el interés del DCCC en la “campaña condenada al fracaso” de Padilla Stout.
“Que los demócratas nacionales sigan con toda libertad su mala práctica financiera y le sigan metiendo dinero a su desastre socialista, pero lo único que van a comprar es otra humillación costosa en noviembre”, dijo Martínez en un comunicado.
Los republicanos actualmente cuentan con una mayoría de 218-212 en la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Los demócratas necesitan una ganancia neta de tres escaños para hacerse con el control de la cámara baja.
La guerra de redistribución de distritos iniciada por los republicanos de Texas el año pasado generó más distritos recién trazados que favorecen al Partido Republicano que distritos rediseñados para elegir a demócratas. El partido minoritario en la Cámara podría recuperar el control de esta sin necesidad de ganar distritos como el 23.
Pero para construir un margen de seguridad y evitar el caos derivado de la ajustadísima mayoría republicana, los demócratas necesitarán ganar en más distritos favorables a Trump como este.
Con la incorporación de este distrito, el DCCC ahora tiene en la mira tres curules en el sur de Texas, en una lista que ya incluía el Distrito Congresional 15, representado por la republicana de Edinburg Mónica De La Cruz, y el Distrito Congresional 35, una curul abierta con base en el condado de Bexar y rediseñada para favorecer a los republicanos. Los tres distritos cuentan con poblaciones electorales de mayoría hispana.
Por el lado republicano, el Comité Nacional Republicano del Congreso tiene en la mira cinco curules en Texas, todas ellas rediseñadas por la Legislatura para ser más favorables a los republicanos.
Estas incluyen el Distrito Congresional 9, en Houston; el Distrito Congresional 32, en el norte de Texas; el Distrito 35, actualmente abierto; y las curules con tendencia a favor de Trump que actualmente ocupan dos demócratas: el distrito con sede en Laredo del representante Henry Cuéllar, y la curul del Valle del Río Grande del representante Vicente González.