Los dos agentes federales de inmigración que dispararon contra el manifestante de Minneapolis Alex Pretti están identificados en registros gubernamentales como el agente de la Patrulla Fronteriza Jesús Ochoa y el oficial de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) Raymundo Gutiérrez.
Los registros consultados por ProPublica identifican a Ochoa, de 43 años, y a Gutiérrez, de 35, como los tiradores durante el encuentro mortal del fin de semana pasado que dejó a Pretti muerto y desató protestas masivas y llamados a investigaciones penales.
Ambos hombres estaban asignados a la Operación Metro Surge, una redada de control migratorio lanzada en diciembre que desplegó a decenas de agentes armados y enmascarados por toda la ciudad.
CBP, que emplea a ambos, se ha negado hasta ahora a divulgar sus nombres y ha revelado pocos otros datos sobre el incidente mortal, ocurrido días después de que un agente de inmigración distinto disparara y matara a otra manifestante de Minneapolis, una madre de tres hijos de 37 años llamada Renee Good.
La muerte de Pretti y el posterior secretismo en torno a los agentes involucrados se producen mientras el país enfrenta las consecuencias de la agresiva ofensiva migratoria del presidente Donald Trump. Las redadas en ciudades de todo el país han estado marcadas por escenas de violencia, contra inmigrantes y ciudadanos estadounidenses, por parte de agentes autorizados a ocultar su identidad con máscaras, una práctica casi inaudita en las fuerzas del orden. Como resultado, al público se le ha privado de uno de los principales medios para exigir rendición de cuentas a los agentes involucrados en este tipo de enfrentamientos: su identidad.
Tanto legisladores demócratas como republicanos han pedido una investigación transparente sobre la muerte de Pretti, un enfermero de cuidados intensivos de 37 años que trabajaba en un hospital del Departamento de Asuntos de los Veteranos.
“Debemos tener una investigación transparente e independiente sobre el tiroteo en Minnesota, y los responsables —sin importar su cargo— deben rendir cuentas”, escribió el lunes en X el senador republicano por Utah, John Curtis.
La agencia envió el martes un aviso a algunos miembros del Congreso reconociendo que dos agentes dispararon pistolas Glock durante el altercado que dejó a Pretti muerto. Ese aviso no incluye los nombres de los agentes. Un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que supervisa a CBP, dijo que los agentes fueron puestos en licencia tras el tiroteo del 24 de enero. Y después de una semana de protestas y llamados de legisladores para una revisión, el Departamento de Justicia informó el viernes que su División de Derechos Civiles está investigando el tiroteo. Un portavoz del DOJ no respondió preguntas, incluida si el DHS ha compartido materiales, como videos de cámaras corporales, con sus investigadores.
Ochoa es un agente de la Patrulla Fronteriza que se unió a CBP en 2018. Gutiérrez se incorporó en 2014 y trabaja para la Oficina de Operaciones de Campo de CBP. Está asignado a un equipo de respuesta especial que realiza operaciones de alto riesgo similares a las de las unidades SWAT policiales. Los registros muestran que ambos hombres son del sur de Texas.
Tras el tiroteo, Gregory Bovino, quien ha orquestado redadas y arrestos migratorios de alta intensidad en una serie de ciudades gobernadas por demócratas desde principios de 2025, fue removido de su cargo como comandante itinerante de la Patrulla Fronteriza y reasignado a su puesto anterior en El Centro, California.
Un portavoz del DHS declinó responder preguntas sobre los dos agentes y remitió a ProPublica al FBI. El FBI se negó a comentar. ProPublica intentó en varias ocasiones comunicarse con Ochoa y Gutiérrez, pero ninguno respondió.
Ochoa, conocido como Jesse, se graduó de la Universidad de Texas–Pan American con un título en justicia penal, según su exesposa, Angélica Ochoa. Residente desde hace tiempo del Valle del Río Grande, Ochoa había soñado durante años con trabajar para la Patrulla Fronteriza y finalmente consiguió un puesto allí, dijo ella. Para cuando la pareja se separó en 2021, se había convertido en un entusiasta de las armas, con alrededor de 25 rifles, pistolas y escopetas, añadió Angélica Ochoa.
La divulgación del DHS al Congreso se basó en una revisión interna de las grabaciones de las cámaras corporales de los agentes, que no han sido hechas públicas. Investigadores estatales, mientras tanto, han acusado a sus contrapartes federales de bloquearles la investigación del tiroteo.
“No tenemos ninguna información sobre los tiradores”, dijo un portavoz de la ciudad de Minneapolis. Un portavoz del gobernador de Minnesota, Tim Walz, dijo el martes que su oficina tampoco había recibido los nombres y que “no tenemos nueva información sobre la investigación”.
Demócratas del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, en una carta enviada el lunes a la fiscal general Pam Bondi, acusaron al Departamento de Justicia de encubrir pruebas tanto en la muerte de Pretti como en la de Good.
“El DOJ también ha impedido que fiscales y agentes cooperen con las autoridades estatales y ha evitado que funcionarios estatales accedan a pruebas”, señala la carta.
El representante por Maryland Jamie Raskin, el principal demócrata del Comité Judicial de la Cámara, dijo a CNN el domingo que los agentes de inmigración no deberían ir enmascarados.
“No deberían ser anónimos. Deberían ser identificables. Y tienen que tener reglas de enfrentamiento que no les permitan aterrorizar e intimidar, hostigar y agredir a ciudadanos estadounidenses y a otras personas”, afirmó.
El aviso al Congreso indicó que el tiroteo ocurrió cuando Pretti se resistió al arresto después de que los agentes no lograran sacarlo a él y a una manifestante de la calle.
El oficial de CBP “intentó mover a la mujer y a Pretti fuera de la vía. La mujer y Pretti no se movieron”, dice el informe. “El personal de CBP intentó poner a Pretti bajo custodia. Pretti se resistió a los esfuerzos del personal de CBP y se produjo un forcejeo”.
Según el informe, un agente entonces gritó “¡Tiene un arma!” en repetidas ocasiones, y otros dos “dispararon” sus pistolas Glock.
En videos ampliamente difundidos en línea, se ve a Pretti sosteniendo un teléfono, documentando los movimientos de agentes y oficiales federales mientras patrullaban las calles de un popular distrito gastronómico y artístico. De acuerdo con reportes periodísticos, Pretti estaba preocupado por el asedio cada vez más volátil de la ciudad por parte de agentes federales.
En los videos, un agente enmascarado parece derribar a una mujer al suelo. Pretti acude en su ayuda, colocándose entre ambos, momento en el que el oficial le rocía gas pimienta en el rostro. Dos agentes luego sujetan a Pretti y lo tiran al suelo, mientras más personal federal se amontona encima. Durante el forcejeo, los agentes desatan una serie de disparos —aproximadamente 10— mientras los testigos gritan.
Pretti estaba armado en el momento del encuentro con una pistola de propiedad legal, según funcionarios estatales y federales. Algunos análisis de videos grabados por testigos parecen mostrar a un agente federal quitándole el arma del costado a Pretti antes de que se efectuaran los primeros disparos. Las máscaras de los agentes y el caos del altercado dificultan distinguir a unos de otros.
Esos videos parecen contradecir las afirmaciones de Bovino y otros funcionarios, incluida la secretaria del DHS, Kristi Noem, de que Pretti había intentado atacar a los agentes.
“Los agentes intentaron desarmar al individuo, pero él se resistió violentamente”, dijo Bovino en una conferencia de prensa el 25 de enero. “Temiendo por su vida y por la vida y seguridad de sus compañeros, un agente de la Patrulla Fronteriza efectuó disparos defensivos”.
En los primeros momentos posteriores, Stephen Miller, un alto asesor de Trump y una de las principales fuerzas detrás de las operaciones de control migratorio, calificó a Pretti como “un aspirante a asesino”. Pero Miller cambió de postura más adelante en la semana cuando dijo en un comunicado que los oficiales de CBP “pueden no haber estado siguiendo” el protocolo relacionado con la confrontación de transeúntes.
Ha surgido video adicional que muestra a Pretti en otro altercado con agentes federales 11 días antes de que fuera asesinado. El video muestra a Pretti gritando a los agentes, quienes suben a una SUV y comienzan a alejarse. Pretti entonces patea la luz trasera del vehículo y los agentes, que llevaban máscaras protectoras, saltan y lo derriban al suelo.
No está claro si algunos de los mismos agentes participaron en ambos incidentes.
Lauren Bonds, directora ejecutiva del National Police Accountability Project, dijo que muchos departamentos de policía locales y estatales son “mucho más transparentes” que CBP cuando los agentes disparan contra personas. “Cada vez más departamentos de policía están optando por publicar grabaciones de cámaras corporales o de patrulla en cuestión de un par de días”.
Gil Kerlikowske, excomisionado de CBP, dijo a ProPublica que es difícil sacar conclusiones a partir del caos en los videos de testigos. Aun así, afirmó que el tiroteo podría haberse evitado. El intento de Pretti de ayudar a la mujer derribada podría haberse interpretado como interferencia con la aplicación de la ley federal, dijo. Pero la decisión de los oficiales de usar inmediatamente gas pimienta creó una escena caótica que probablemente contribuyó a la muerte de Pretti.
“El otro agente pudo haber dicho ‘no interfiera’ o ‘aléjese’”, dijo Kerlikowske. “En lugar de pasar inmediatamente al gas pimienta, se puede arrestar a la persona”. Es parte de un patrón, señaló, de agentes federales que pasan directamente al uso de la fuerza en situaciones que podrían haberse desescalado, pero que en cambio crean peligro tanto para los agentes como para sus objetivos.
La muerte de Pretti y la caracterización del evento por parte del gobierno federal provocaron protestas inmediatas, llevando a miles de personas a salir en condiciones gélidas en Minneapolis y otras ciudades estadounidenses. El tiroteo también ha suscitado fuertes críticas de líderes políticos, incluido Walz, quien ha prometido que las fuerzas del orden de su estado realizarán su propia investigación penal.
Nota de los editores:
ProPublica está publicando los nombres de los dos agentes federales de inmigración involucrados en el tiroteo mortal del manifestante de Minnesota Alex Pretti. Creemos que hay pocas investigaciones que merezcan más luz y escrutinio público que esta, en la que dos agentes enmascarados dispararon 10 veces contra Pretti mientras yacía en el suelo tras haber sido rociado con gas pimienta.
El Departamento de Justicia dijo que está investigando el incidente, pero los nombres de los dos agentes han sido retenidos tanto al Congreso como a las autoridades estatales y locales.
La política de proteger la identidad de los agentes, particularmente después de un tiroteo público, es una marcada desviación de los protocolos estándar de las fuerzas del orden, según legisladores, fiscales generales estatales y exfuncionarios federales. Tal secretismo, a nuestro juicio, priva al público de la herramienta más fundamental para la rendición de cuentas.