El gobernador de Texas, Greg Abbott, activó un operativo de seguridad estatal y llamó a la población texana a mantenerse alerta ante el caos registrado en México tras la muerte del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio “El Mencho” Oseguera Cervantes, abatido el domingo 22 de febrero durante un operativo de la Guardia Nacional mexicana.

Abbott ordenó al Departamento de Seguridad Pública de Texas (DPS) “intensificar las operaciones de seguridad pública y seguridad nacional”, con el despliegue de personal adicional y recursos hacia la región fronteriza con México. El llamado incluirá a la Patrulla de Carreteras de Texas, los Rangers de Texas, la División de Investigaciones Criminales, el Grupo de Operaciones Especiales, la Unidad Táctica Marina y la División de Operaciones Aéreas. Asimismo, la División de Seguridad Nacional del DPS y el Centro de Fusión de Texas incrementarán personal dedicado a la recolección de inteligencia en redes sociales y reportes ciudadanos.

“Los cárteles representan una amenaza significativa para la seguridad pública y la seguridad nacional”, afirmó Abbott.

Y agregó: “Texas seguirá utilizando todas las herramientas y estrategias disponibles para proteger nuestro estado y nuestra nación. No cederemos ante criminales que imponen el terror a nuestros conciudadanos texanos y estadounidenses”.

El objetivo principal del operativo es prevenir el posible “derrame” de violencia derivado de la disputa por el liderazgo del CJNG tras la muerte de Oseguera Cervantes. El operativo que acabó con el capo dejó al menos 73 muertos, entre ellos 25 elementos de la Guardia Nacional mexicana. En respuesta, células del cártel incendiaron vehículos en Guadalajara y levantaron más de 250 bloqueos carreteros en 20 estados del país, los cuales, según informó la presidenta Claudia Sheinbaum, fueron rápidamente despejados.

Por su parte, el senador republicano John Cornyn señaló que el operativo se realizó con “inteligencia generada por Estados Unidos”, y atribuyó el éxito de la misión al impulso del presidente Donald Trump. “Nada de esto hubiera ocurrido sin el estímulo y apoyo del presidente Trump”, declaró Cornyn.

El senador también indicó que su consejo para los estadounidenses en México es “refugiarse en el lugar hasta recibir la señal de que todo está despejado”.

Sin embargo, la presidenta Sheinbaum matizó la narrativa estadounidense. Aseguró que el operativo en el que murió ‘El Mencho’ fue planeado y ejecutado exclusivamente por fuerzas federales mexicanas, sin participación directa de fuerzas de Estados Unidos.

No obstante, la Secretaría de la Defensa sí reconoció que “dentro del marco de coordinación y cooperación bilateral con los Estados Unidos, se contó con información complementaria por parte de autoridades de ese país”.

Más allá de las repercusiones inmediatas, la muerte de “El Mencho” es considerada el mayor éxito de seguridad del gobierno de Claudia Sheinbaum. Ninguna administración mexicana previa había conseguido eliminar a un capo de semejante peso criminal.

La sombra del vacío de poder

El mayor temor inmediato no es la violencia de las últimas horas, sino lo que viene después. Los antecedentes de luchas internas de sucesión y entre cárteles por el control del territorio disparan las alarmas a niveles extremos, con el recuerdo cercano de la guerra interna que vivió el Cártel de Sinaloa tras el vacío de poder por la captura de “El Mayo” Zambada en 2024, la cual ocurrió en el aeropuerto de Santa Teresa, Nuevo México, un suburbio de El Paso, Texas, a donde se trasladó en un inicio al otrora socio de Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Es precisamente ese escenario el que el operativo del DPS texano busca anticipar: un posible escalamiento de violencia derivado de la pugna por el liderazgo del CJNG que pudiera tener consecuencias en las comunidades fronterizas de Texas.

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