Lo que comenzó como un altercado nocturno en el estacionamiento de un bar en el este de la ciudad derivó, meses después, en una de las sentencias más severas dictadas recientemente por un jurado local: 70 años de prisión por asesinato.
René Martínez, de 34 años, fue declarado culpable el viernes por la muerte de Juan Flores Jr., de 23, tras un juicio de cinco días en la Corte de Distrito 346. El mismo jurado que lo encontró responsable también lo condenó posteriormente a 20 años adicionales por un cargo de colisión con resultado de muerte; ambas penas se cumplirán de manera simultánea.
El caso se centró en los acontecimientos del 30 de septiembre de 2024, afuera de un bar ubicado en la cuadra 1400 de North Zaragoza. De acuerdo con los testimonios presentados, Martínez se encontraba con dos acompañantes cuando surgió una confrontación con otro grupo de cinco personas, entre ellas Flores.
Durante el altercado, alguien del grupo de Flores lanzó una piedra contra el Ford Fusion de Martínez. El acusado abandonó el lugar momentáneamente, pero regresó minutos después. Fue entonces, según los testigos, cuando aceleró su vehículo directamente hacia el grupo, impactando a Flores.
La evidencia expuesta en el juicio describió una secuencia caótica: Flores fue proyectado sobre el cofre del automóvil y logró sujetarse mientras el conductor maniobraba de forma errática por el estacionamiento. En algún punto perdió el agarre y cayó al pavimento, donde sufrió un golpe fatal en la cabeza.
Martínez huyó de la escena. Flores fue trasladado al hospital Del Sol Medical Center, donde falleció a causa de las lesiones.
El fiscal de distrito, James Montoya, señaló que el jurado enfrentó pruebas difíciles y actuó con seriedad al emitir su veredicto. La sentencia, añadió, refleja tanto la gravedad de los hechos como la pérdida sufrida por la familia de la víctima.
El proceso fue llevado por los fiscales Talisa Gutiérrez y Joshua Ávila, y presidido por la jueza Patricia Baca.
Más allá de los detalles judiciales, el caso deja al descubierto cómo un conflicto momentáneo —intensificado por la ira y una decisión en cuestión de minutos— puede transformarse en un acto irreversible con consecuencias que se extienden durante décadas.