Un aerosol foliar sencillo y de baja dosis podría convertirse en una herramienta práctica para que los agricultores sigan cultivando tomates en tierras que la sal ha vuelto cada vez más improductivas, de acuerdo con un estudio liderado por un investigador de la Universidad de Texas en El Paso (UTEP).
"La salinidad es una de las amenazas más apremiantes para la seguridad alimentaria global, y los productores necesitan soluciones que en verdad puedan aplicar en el campo", dijo el doctor Hamidreza Sharifan, profesor asistente de química en la UTEP y autor correspondiente del estudio.
Los hallazgos podrían tener un peso real para la agricultura mundial.
Los niveles altos de sal en el suelo pueden impedir que las raíces de las plantas absorban agua, lo que puede provocar que se frene la fotosíntesis.
El exceso de sal también puede volverse tóxico para las plantas, y provocar deficiencias de nutrientes, lo que a su vez reduce la productividad de los cultivos.
De acuerdo con el equipo de investigación, la salinidad del suelo afecta a más de 3.2 millones de millas cuadradas (8.3 millones de kilómetros cuadrados) de tierra a nivel mundial —un área aproximadamente del tamaño de Australia o Brasil— y amenaza entre el 20% y el 30% de las tierras de cultivo con riego en el mundo, especialmente en regiones áridas y semiáridas.
El tomate se encuentra entre las hortalizas más cultivadas del planeta, con una producción mundial que alcanzó alrededor de 192 millones de toneladas en 2023. Por eso, incluso avances modestos en la tolerancia a la sal podrían proteger a una parte importante del suministro de alimentos, explicaron los investigadores.
El tratamiento del equipo combina nanopartículas de óxido de manganeso con quitosano, un biopolímero natural derivado de conchas de crustáceos, en una solución que se aplica directamente sobre las hojas de la planta. En pruebas de invernadero, este aerosol de dos componentes revirtió de manera considerable el daño que el suelo salino provoca en las plantas de tomate, lo que apunta hacia una opción asequible y sostenible para las tierras de cultivo degradadas por la sal en todo el mundo.
"Lo que hace tan interesante a este enfoque es que es de bajo costo, sostenible y eficaz en dosis muy pequeñas", dijo Sharifan. "Le estamos dando a las plantas las herramientas para protegerse a sí mismas, en lugar de combatir la sal de frente".
Publicado en el International Journal of Phytoremediation, el estudio probó el aerosol en plantas de tomate expuestas a estrés salino moderado y severo. Bajo las condiciones más severas, el tratamiento combinado duplicó el peso de los tallos y aumentó el peso de las raíces en más del 55%, en comparación con las plantas no tratadas y sometidas a estrés. También restauró los pigmentos fotosintéticos, elevando los niveles de carotenoides en aproximadamente 91%, y redujo de manera considerable los marcadores químicos de daño celular. La actividad de las enzimas antioxidantes aumentó hasta en un 300%, ayudando a las plantas a defenderse del estrés en lugar de sucumbir ante él.
El equipo advirtió que los resultados provienen de condiciones controladas de invernadero, y que se necesitarán pruebas de campo para confirmar el desempeño del aerosol a mayor escala. Estudios futuros también examinarán los efectos a largo plazo sobre la salud del suelo y la seguridad ambiental. Aun así, los autores describieron esta estrategia como un camino prometedor y respetuoso con el medio ambiente hacia cultivos más resilientes. [email protected]