El presidente Donald Trump quiere que el Congreso apruebe una legislación que le daría a los estadounidenses un respiro de un fastidio que se repite dos veces al año, pero es probable que el impulso se apague en el Senado, donde el tema resulta más profundo que la propia política partidista.

La Cámara de Representantes aprobó la semana pasada, con un fuerte respaldo bipartidista, su proyecto de ley, la Ley de Protección del Sol (Sunshine Protection Act), que permitiría a los estados observar de manera voluntaria el horario de verano durante todo el año. Pero la legislación se topa con un muro en el Senado.

Y no es la línea partidista lo que define el debate, sino una línea horizontal que atraviesa Estados Unidos y divide a los estados del norte frente a los del sur.

"Ese es un tema en el que hay posturas apasionadas de ambos lados", dijo el líder de la mayoría del Senado, John Thune, republicano por Dakota del Sur, sobre si la cámara alta consideraría el proyecto de ley.

"Así que ya veremos", continuó. "Es decir, ahora que la Cámara ya actuó sobre esto, veremos cuál es el nivel de interés en el Senado. Pero sé que hay personas dispuestas a frenar mucho las cosas por ese tema".

Los defensores de la medida argumentan que el cambio de horario es un fastidio en sus estados, y que buscan más horas de luz durante la tarde, mientras que los detractores dicen que obligaría a los niños en edad escolar a estar en la oscuridad al inicio del día.

Uno de los opositores más vocales a la legislación es uno de los propios aliados de Trump en el Capitolio, el senador Tom Cotton, republicano por Arkansas, quien el año pasado declaró que siempre se opondría a los esfuerzos por establecer un horario de verano permanente.

Una fractura geográfica, no partidista

El senador Steve Daines, republicano por Montana, dijo a CNN que podría haber suficiente oposición, particularmente de estados del oeste como el suyo, como para que la iniciativa no logre avanzar en el pleno del Senado.

"Entiendo que a Florida le guste para jugar golf a ciertas horas del año, pero no funciona tan bien para las mamás y los papás que suben a sus hijos al camión escolar, cuando el amanecer en el oeste de Montana no llegaría sino hasta las 9:30 de la mañana. Para nosotros no va a funcionar", dijo Daines.

Los opositores al cambio sostienen que no solo pondría en riesgo a los niños en edad escolar, sino también a trabajadores —como cuadrillas de construcción, agricultores y obreros de fábrica— que tendrían que presentarse a sus empleos en la oscuridad.

El senador Chuck Grassley, republicano por Iowa, dijo a CNN que, aunque le irrita cada vez que tiene que cambiar su reloj, eso no indica cómo votará, y agregó que no ha escuchado nada al respecto de sus electores, por lo que sigue indeciso.

El senador Jerry Moran, republicano por Kansas, dijo a USA Today que su mejor estimación es que no hay los votos para aprobarla, ya que, en general, el impacto sería que los niños tendrían que caminar hacia el camión escolar en la oscuridad.

El senador John Boozman, republicano por Arkansas, dijo a USA Today que comparte la postura de su colega Cotton. "Es difícil sacar adelante las cosas cuando hay posturas que dividen a todos", dijo. "Lo más sencillo es dejarlas como están".

Algunos republicanos sí respaldan el cambio

No todos los republicanos se oponen. El senador Rick Scott, de Florida, impulsa activamente la aprobación del proyecto de ley, y dijo que ha estado en conversaciones con la Casa Blanca y con sus colegas republicanos para asegurar el respaldo necesario. "Es un proyecto de ley que yo mismo aprobé cuando era gobernador... así que estoy muy convencido... Queremos el horario de verano. Estoy trabajando en ello", dijo. Se mostró optimista de que la iniciativa será aprobada.

El senador John Hoeven, republicano por Dakota del Norte, dijo a USA Today que cree que el proyecto de ley "tiene posibilidades de ser aprobado", y agregó que mantiene una mente abierta al respecto.

El representante Vern Buchanan, republicano por Florida, quien presentó el proyecto de ley aprobado por la Cámara, argumentó en el pleno que esa hora adicional de luz al día, al menos en Florida pero también en el resto del país, hace una gran diferencia para hacer negocios.

Thune, líder de la mayoría, no descartó llevar el proyecto de ley a votación cuando se le presionó la semana pasada, aunque en el pasado él mismo votó en contra de un esfuerzo similar. Dijo que, según su entendimiento, la versión aprobada por la Cámara ofrece flexibilidad a los estados que prefieran adoptar el horario estándar de manera permanente, como ya lo hacen Hawái, gran parte de Arizona y otros territorios estadounidenses. Al preguntársele si el proyecto podría reunir los 60 votos necesarios para superar un obstruccionismo (filibuster), Thune dijo que eso "está por verse", y que es un tema que todavía no han explorado a fondo.

No es la primera vez que se intenta

El Congreso ya ha intentado antes hacer permanente el horario de verano. Aprobó una medida en la década de 1970, en medio de la crisis energética que entonces atravesaba Estados Unidos, pero rápidamente dio marcha atrás ante la profunda impopularidad de la medida.

En 2022, los senadores aprobaron una versión de un proyecto de ley de horario de verano mediante una rápida acción en el pleno, sin objeciones de sus colegas. Sin embargo, esa iniciativa nunca llegó a votarse en la Cámara de Representantes.

Cotton reveló después que él habría bloqueado ese esfuerzo, y prometió oponerse a cualquier intento futuro de aprobar ese tipo de legislación de manera rápida en el pleno.

En 2025, un grupo bipartidista de senadores buscó la aprobación por consentimiento unánime de un proyecto de ley para establecer el horario de verano de manera permanente, pero Cotton frenó el intento.

Ahora, a apenas unos meses de las elecciones intermedias, el tema está generando una fractura peculiar dentro de ambos partidos. El debate ha provocado respuestas apasionadas de legisladores y votantes de posturas opuestas, lo que subraya qué tan íntimamente afectaría a los estadounidenses este cambio, de llegar a aprobarse.

Incluso si Thune decidiera llevar la legislación al pleno, el tiempo se agota en el Congreso 119. Las elecciones intermedias están a poco más de tres meses de distancia, y el Senado estará, en gran medida, fuera de sesión durante dos de esos meses. Mientras tanto, existen prioridades posiblemente más urgentes con plazos que vencen a finales de septiembre, entre ellas evitar otro cierre de gobierno y reautorizar la ley agrícola (farm bill).

Ese calendario comprimido, sumado a la oposición bipartidista, podría sellar la suerte de la Ley de Protección del Sol antes de que avance mucho más en el Congreso. 
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