Según su esquela, Celeste Dominguez tenía un don: sabía elegir el sitio exacto, la mejor luz y la tierra adecuada. Podía tomar una planta marchita y devolverla a la vida. “Todo lo que plantaba parecía crecer y prosperar”, recuerda el texto con el que su familia la despidió.
Celeste murió a los 33 años, en la madrugada del sábado 3 de octubre, cuando su automóvil se estrelló contra un poste de luz en la carretera fronteriza, cerca de la avenida Midway, en la zona de Riverside, en el Valle Bajo. Los amigos más cercanos la llamaban Ryanne. Su hija Hitomi, de 2 años, a quien todos llaman Tomi, ya no volverá a ver a su madre.
“Tomi era todo su mundo, y cualquiera que conociera a Celeste sabía cuán profundamente amaba a su pequeña”, escribieron familiares en la página de recaudación que abrieron para pagar el funeral y apoyar a la niña. La esquela lo resume de otro modo: por encima de todo, será recordada por “el inmenso amor” que sentía por su hija.
Nacida en El Paso el 4 de febrero de 1993, Celeste se graduó de la preparatoria Americas y estudió moda en el Colegio Comunitario de El Paso. Allí usaba su talento para dibujar: bocetos de prendas y de modelos para las clases. Con la misma mirada fotografiaba la naturaleza, que disfrutaba al aire libre. También consentía a sus perros, Bella y Sancho.
Era, dice su familia, graciosa e ingeniosa, con una sonrisa hermosa y una risa que “se extrañará profundamente”.
Según la policía, el Mazda 3 modelo 2015 que conducía se desvió hacia la derecha por razones que se desconocen, salió de la vía y chocó contra un enorme poste de iluminación. El auto se incendió y Celeste murió en el lugar. Los investigadores sospechan que la velocidad y el alcohol pudieron ser factores. Fue una de las cinco personas que perdieron la vida el viernes y el sábado, 2 y 3 de octubre, en tres accidentes distintos en la ciudad.
Le sobreviven su pareja, Eduardo “Eddie” Lucero, y la pequeña Hitomi; sus padres, Rebecca y Jaime Rivera; su hermana, Adriana; sus abuelos, Alejandrina y Alan Bauer, además de tías, primos y una sobrina. Había perdido antes a sus bisabuelos, Gloria y Arnaldo Del Val, y a su abuelo, Eduardo Orozco.
Hasta la mañana del viernes 9 de octubre, la colecta había reunido más de 6,500 dólares de una meta de 8,000. Los familiares piden, en lugar de flores, que las donaciones vayan a la niña. “Cualquier cantidad, sin importar su tamaño, se agradece profundamente”, escribieron. A quienes no puedan donar les piden algo más sencillo: compartir la página.
La familia se despedirá de Celeste el jueves 22 de octubre, con visita de las 4 a las 8 de la noche y rosario a las 7, en Sunset Funeral Homes East, en el 750 de la avenida North Carolina. La misa será el viernes 23, a las 10 de la mañana, en la iglesia católica St. Mark, en el 11700 del bulevar Pebble Hills.
“El hermoso espíritu de Celeste permanecerá para siempre en el corazón de su familia y sus amigos”, concluye la esquela.
Para donar: https://bit.ly/4druTcj