Washington—La ejecución por fusilamiento de Nidal Malik Hasan, autor del tiroteo de Fort Hood, será transmitida en vivo, informó el Pentágono el jueves. Es una revelación sorprendente sobre los planes para la primera ejecución militar en más de 65 años, luego de que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, la describiera como “pública”.
El Ejército anunció esta semana que la ejecución se llevará a cabo en Fort Hood el 3 de diciembre, después de que Hasan fuera declarado culpable de matar a 13 personas e herir a otras 32 en un tiroteo en la base militar en 2009.
Hegseth, en entrevista el miércoles con el medio televisivo conservador Real America’s Voice, dijo: “Nos aseguraremos de que la gente pueda verla, que sea pública”. Funcionarios del Pentágono aclararon el jueves que la ejecución será transmitida en vivo y que habrá más detalles.
La revelación de Hegseth sobre el carácter público de la ejecución, y más aún tratándose de un método tan violento como el fusilamiento, ha planteado nuevas dudas sobre cómo se aplica la pena de muerte en Estados Unidos, sobre todo tras la inyección letal fallida de Christa Pike en Tennessee.
Expertos tienen reacciones divididas
Hasan podría optar por resistir la ejecución y presentar una petición de hábeas corpus, una solicitud legal para revisar la legalidad de una detención, ante un tribunal civil, lo que podría retrasar la ejecución de manera significativa, dijeron los expertos.
“Francamente, podría durar más que el gobierno actual, y quién sabe si el próximo tendrá la misma inclinación por las ejecuciones”, dijo Eugene R. Fidell, profesor invitado de la Facultad de Derecho de Yale especializado en derecho militar.
Deborah Denno, experta en pena de muerte y profesora de derecho en la Universidad Fordham, dijo que transmitir una ejecución en vivo podría hacer el proceso “mucho más transparente” e informar al público sobre todo lo que implica la pena capital. Según dijo, son beneficios que serían útiles en un momento en que la ejecución fallida de Pike ha generado nuevas dudas sobre la forma en que se da muerte a los acusados por sus delitos.
“Creo que posiblemente sería una buena idea porque sería transparente y el público estaría plenamente consciente de que está ocurriendo”, dijo.
Mientras muchos estados han tenido dificultades para realizar inyecciones letales por problemas para conseguir los fármacos o encontrar profesionales de la salud dispuestos a participar, los pelotones de fusilamiento empiezan a verse como una alternativa menos inhumana, dijo Brenner Fissell, profesor de la Facultad de Derecho de Villanova y vicepresidente del Instituto Nacional de Justicia Militar.
“Los fusilamientos pueden ser una forma más rápida, limpia y precisa de ejecutar a un prisionero”, dijo. “No creo que eso sea lo que motiva esto. Hay una percepción de masculinidad y de carácter militar en los pelotones de fusilamiento que forma parte del aura que Hegseth intenta enfatizar: la ‘cultura de la letalidad’”.
Elisabeth Semel, codirectora de la Clínica de Pena de Muerte de la Facultad de Derecho de UC Berkeley, dijo que el anuncio de Hegseth plantea numerosas cuestiones legales y de política pública, entre ellas la dignidad del acusado, quién podrá presenciar la ejecución y qué pretende el gobierno de Trump al optar por un espectáculo inusual.
Aunque desde hace tiempo se discute la idea de televisar una ejecución, “no recuerdo una situación en la que el gobierno la haya instituido. Creo que eso también plantea preguntas serias sobre cuál es la motivación del gobierno”, dijo.
“Este es un presidente al que le gusta el espectáculo, y creo que ese es precisamente el mensaje que pretende dar”, dijo Semel, quien agregó que dudaba de que el gobierno hubiera reflexionado a fondo sobre las cuestiones legales y sociales que plantea la decisión.
Trump critica ejecuciones públicas en Irán
Trump, quien aprobó la ejecución de Hasan, ha criticado antes las ejecuciones públicas en Irán, y en ocasiones ha usado la posibilidad de que el gobierno iraní mate a manifestantes como posible justificación para una acción militar que precedió a su decisión final de atacar Irán el 28 de febrero.
“Nos han dicho que las matanzas en Irán se están deteniendo”, dijo Trump a los reporteros el 14 de enero. “Se están deteniendo, y no hay plan de ejecuciones”.
En su discurso sobre el Estado de la Unión, pocos días antes de lanzar la guerra contra Irán, Trump reiteró: “Evitamos que ahorcaran a muchos de ellos con la amenaza de violencia grave”.
La Casa Blanca remitió el jueves al Pentágono las preguntas sobre los planes para la ejecución transmitida en vivo.
A Hegseth se le preguntó el miércoles si Hasan había hecho alguna petición final o se había comunicado con el gobierno de Trump. El jefe del Pentágono respondió: “No me importa. Nos vemos el 3 de diciembre”.
No está claro si intentará apelar
Hasan, psiquiatra del Ejército con el rango de mayor, entró el 5 de noviembre de 2009 a un edificio médico donde soldados hacían largas filas para recibir vacunas y autorización médica para ser desplegados. Gritó “Allahu akbar”, que en árabe significa “¡Dios es grande!”, y abrió fuego con una pistola con mira láser. También disparó contra la espalda de soldados que huían hacia el estacionamiento.
Hasan dijo que fue un intento por impedir que fueran a Afganistán a matar a sus hermanos musulmanes. Un juez militar le prohibió presentar eso como defensa durante su juicio en 2013. Hasan quedó paralizado de la cintura para abajo tras recibir un disparo en la espalda de agentes del orden, y ahora usa silla de ruedas.
Hasan podría buscar un retraso prolongado de su ejecución, aunque, dada su conducta en el juicio, podría no quererlo.
Tras despedir a sus abogados y representarse a sí mismo, Hasan inició su parte del juicio diciéndole al jurado que él era el tirador. Dijo poco más durante las siguientes tres semanas, lo que convenció a sus abogados de reserva designados por el tribunal de que su único objetivo era obtener una sentencia de muerte.
Los militares llamaron a casi 90 testigos, pero Hasan dio por terminada su defensa sin llamar a una sola persona a declarar y no hizo alegato final. Sin embargo, durante el juicio filtró a periodistas documentos que revelaban que les dijo a trabajadores de salud mental del Ejército que, si lo ejecutaban, “aun así podría ser un mártir”.
El abogado John Galligan, exjuez militar que representó a Hasan en varios asuntos civiles posteriores a su juicio penal, habló con Hasan el miércoles, pero tiene prohibido dar muchos detalles de esa conversación. No representa a Hasan en su caso penal, pero dijo estar preocupado por su salud física bajo el plan expuesto por los funcionarios y por que Hasan aún no ha tenido acceso a asesoría legal.
Galligan dijo que, según Hasan, el comandante de la instalación llevó a un capellán, pero a ningún abogado del Servicio de Defensa en Juicio ni de su defensa civil, cuando le notificó que Trump había aprobado su ejecución. Galligan calificó eso como una violación de los reglamentos del Ejército.
Una portavoz del Ejército dijo el jueves que se hicieron múltiples intentos por contactar a abogados del Servicio de Defensa en Juicio, que se hizo todo esfuerzo razonable y que se siguió la política establecida.
“El abogado civil no estaba razonablemente disponible para estar presente físicamente en la notificación del día 5”, dijo la portavoz, y agregó que el abogado se encontraba en Virginia, pero no dio su nombre.
La portavoz también dijo que a Hasan no se le ha impedido contactar ni comunicarse con su abogado.
Hegseth dijo que el Ejército no ha ejecutado a un militar por fusilamiento desde la Segunda Guerra Mundial. La última ejecución militar tuvo lugar el 13 de abril de 1961, cuando el soldado raso John Bennett fue ahorcado.
Amnistía Internacional señaló en su informe sobre ejecuciones de 2025 que tenía conocimiento de al menos 17 ejecuciones públicas: 11 en Irán y 6 en Afganistán.