El rugido de los motores, el brillo del cromo y los intensos colores de decenas de vehículos modificados se combinaron con música de mariachi y un profundo orgullo fronterizo durante la celebración del Día 915, una jornada que rindió homenaje a la organización 915 Lowriders y a la cultura mexicoamericana que distingue a El Paso.
La fecha del 15 de septiembre —9/15, como el código de área de la ciudad— quedó marcada como un día de reconocimiento para una comunidad que ha convertido los automóviles en auténticas obras de arte y, al mismo tiempo, ha utilizado su presencia para apoyar causas sociales.
Más de 60 clubes, además de participantes independientes, formaron parte de la gran fiesta. La exhibición reunió automóviles clásicos, camionetas, vehículos con sistemas hidráulicos, bicicletas, triciclos, carros de pedales y modelos preparados para competencias y exhibiciones de alto nivel.
La vestimenta característica de los llamados homies y una colección de figuras y maniquíes alusivos a esta identidad cultural complementaron el ambiente. Entre música, motores y convivencia familiar, los asistentes pudieron acercarse a una expresión artística que durante décadas ha formado parte del movimiento chicano en Estados Unidos.
‘Hoy se hizo historia cultural’
"Hoy se hizo historia cultural aquí en El Paso", expresó Marco Morales, líder de la Asociación Lowrider de El Paso (EPLA). "Para la comunidad lowrider significa todo, porque representa reconocimiento y aceptación. Antes se veía de una manera muy negativa y ahora se reconoce lo positivo que hacemos".
Además de exhibir sus creaciones, los clubes colaboran frecuentemente en colectas de juguetes, distribución de pavos, eventos para personas con discapacidad y campañas en beneficio de familias que necesitan ayuda para enfrentar enfermedades y gastos médicos.
El alcalde de El Paso, Renard Johnson, participó animadamente en las actividades junto con representantes municipales. Durante la celebración, destacó tanto el valor artístico de los vehículos como el trabajo comunitario realizado por los integrantes de 915 Lowriders.
"Este grupo hace muchísimo por la comunidad. Recaudan juguetes, donan pavos y contribuyen de muchas maneras. Es un grupo que debimos haber reconocido hace mucho tiempo, así que hoy los celebramos", expresó Johnson.
El alcalde señaló que el 15 de septiembre fue una fecha particularmente apropiada para rendirles homenaje, pues representa el emblemático 915 con el que se identifican los paseños sin importar en qué parte del país o del mundo se encuentren.
"Muchas personas celebran el 915 sin importar dónde estén. Algunos incluso llevan tatuado el número. Así somos: somos 915", afirmó visiblemente orgulloso.
Complementan celebración
La celebración también contó con la participación de las mascotas de la ciudad y la presentación del mariachi de la preparatoria Bowie, cuyos integrantes agregaron el sonido tradicional mexicano a una jornada dominada por el arte automotriz.
El festejo no se limitó a la exhibición. Durante toda la semana, distintos negocios locales se unieron al Día 915 con ofertas especiales en bebidas, tatuajes, camisetas y otros artículos relacionados con la identidad paseña. Las promociones permitieron que restaurantes, tiendas, estudios de tatuajes y pequeños comercios participaran en una celebración que se ha transformado en una oportunidad para fortalecer la economía y el sentido de pertenencia.
Los asistentes coincidieron en que el número 915 es mucho más que un código telefónico. Para miles de residentes representa sus raíces, su vida en la frontera y el orgullo de pertenecer a una ciudad donde las culturas mexicana y estadounidense conviven diariamente.
A decir de los conocedores, la cultura lowrider comenzó a cobrar fuerza entre las comunidades mexicoamericanas del suroeste de Estados Unidos, particularmente después de la Segunda Guerra Mundial.
Jóvenes chicanos comenzaron a modificar automóviles clásicos, bajando su altura y decorándolos con pinturas elaboradas, tapicería personalizada, detalles cromados y, posteriormente, sistemas hidráulicos. Más que una afición automovilística, el movimiento se convirtió en una forma de identidad, resistencia y expresión cultural. Cada automóvil cuenta una historia familiar y comunitaria por medio de imágenes religiosas, símbolos mexicanos, retratos, colores intensos y referencias a los barrios donde fueron creados.
Con el paso de los años, esta cultura trascendió las fronteras de Estados Unidos y encontró seguidores en países como Japón, España y Alemania. En El Paso, los clubes de lowriders han llevado el nombre de la ciudad a competencias nacionales e internacionales.
"Muchos salimos a competir fuera de El Paso. Representamos a El Chuco frente a otras ciudades y estados, buscando que nuestros carros lleguen a ser reconocidos entre los mejores del mundo", señaló Morales.
‘Scooter’ Carrera, invitado especial
Entre los invitados se encontraba Marcos "Scooter" Carrera, personalidad local e integrante de la serie Tex Mex Motors, producida para Netflix. Aunque no pertenece formalmente a un club, fue invitado como miembro honorífico debido a su aportación a la cultura automovilística de El Paso.
El amante de los automóviles clásicos afirmó que estos vehículos merecen ser reconocidos como obras de arte por las horas de trabajo, el dinero, la creatividad y la dedicación que requiere cada proyecto. "Mucha gente piensa que es solamente un pasatiempo, pero es un estilo de vida. Se necesita mucho tiempo, esfuerzo y dedicación. Puede gustarle o no a la gente, pero no dejan de ser obras de arte", dijo, tras resaltar que este movimiento ya está presente en Japón.
Carrera también destacó que esta cultura puede abrir oportunidades para las nuevas generaciones, ya que alrededor de los automóviles existen oficios relacionados con la pintura, tapicería, sistemas de audio, detallado, trabajo en metal y cromo, mecánica e instalación de sistemas hidráulicos.
"Se les puede enseñar a los jóvenes a pintar, detallar, trabajar las defensas, el metal, la tapicería, el audio o los hidráulicos", explicó, tras agregar que "es parte de nuestra cultura como hispanos, mexicanos y mexicoamericanos".
Más allá del espectáculo visual, los organizadores aprovecharon la celebración para enviar un mensaje de perseverancia a los jóvenes fronterizos. "Todo es posible si le echan ganas. Que la juventud encuentre algo que la motive, se inspire, busque sobresalir y demuestre su capacidad", expresó Morales. "Ya sea trabajando en internet, fabricando carros o modificando cosas, nunca se apaguen. Sigan hacia adelante".
Entre carrocerías que brillaban bajo el sol, bicicletas cuidadosamente decoradas y vehículos que parecían bailar al ritmo de sus sistemas hidráulicos, El Paso celebró una cultura que nació en los barrios y que hoy recorre el mundo.
El Día 915 no fue solamente una fiesta de automóviles. Fue un homenaje a quienes han transformado el metal, la pintura y el orgullo chicano en una expresión de identidad; una comunidad que no olvida sus raíces y que lleva el nombre de El Paso grabado en cada detalle de sus vehículos. (Jaime Torres/El Diario de El Paso)
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