Guadalajara— La reciente confirmación de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) sobre el retiro de sus dos torneos masculinos más importantes de México obligará al público fronterizo aficionado al tenis a reorientar sus presupuestos y destinos de viaje a partir de los próximos años.
Los seguidores de este deporte solían viajar anualmente a los abiertos de Acapulco y Los Cabos, los únicos certámenes del circuito ATP Tour en el país. Tras anunciarse que las licencias de ambos torneos podrían ser adquiridas por inversionistas de Arabia Saudita a partir de 2028, México se quedaría sin torneos masculinos de máxima categoría, conservando únicamente certámenes del circuito Challenger.
Ante esta reestructuración, los torneos femeniles de la WTA (Asociación de Tenis Femenino) en Guadalajara y Monterrey, ambos de categoría 500, se convertirán en las opciones de tenis de élite más cercanas para la afición de los estados del norte, como Chihuahua y Baja California, regiones con una sólida base de seguidores del tenis y el pádel.
La extenista profesional juarense Erika Clarke dijo en entrevista exclusiva con El Diario de El Paso que ambos torneos han generado una conexión importante entre el deporte, el turismo y la afición.
"Desde la perspectiva fronteriza, muchísimos jugadores de Ciudad Juárez y El Paso viajan a otros estados de México para jugar, ver torneos y convivir con la comunidad tenística. Perder eventos de la ATP de esa magnitud sí cambiaría el panorama del tenis profesional en el país", dijo Clarke, quien es también una de las coordinadoras del Abierto de Monterrey WTA 500.
Algunos fronterizos opinan que la ausencia de torneos ATP no afectaría en lo absoluto, ya que consideran que los torneos del circuito WTA en México son suficientes para disfrutar del tenis en el país.
"A mí me encantan los torneos femeniles. Lamentablemente, con esto de las tarifas dinámicas que ocurrieron en este mundial, el Abierto de Acapulco también ha usado este método en sus últimos torneos y luego otra gente los revende. Para mí no solo es el precio del boleto, sino también el avión y el hotel, y eso es sumamente importante para los que tenemos familia como yo", dijo la juarense Natalia Baray, quien asistió con sus dos hijos al GDL Open en la Perla Tapatía en 2024.
Baray agregó que, a pesar de que el tenis masculino genera más interés a nivel global que el femenil, prefiere "pagar por una entrada a un precio justo" y presenciar un partido en vivo apoyando a mujeres que tienen el mismo talento que los varones.
Por su parte, otros aficionados al tenis de ambos lados de la frontera optarán por asistir a torneos geográficamente accesibles en territorio estadounidense, principalmente el Masters 1000 de Indian Wells en California o el US Open en Nueva York.
"Yo voy a Acapulco casi todos los años porque es como si fuera el clásico de América vs. Chivas. Pero si ya me lo van a quitar, como fronterizo prefiero ir a California o al único Grand Slam de Estados Unidos que viajar a México a un partido de tenis femenil para ver deportistas que en su mayoría no son del Top 10", señaló el paseño Sergio Castro, quien compite en torneos de adultos organizados por la USTA (Capítulo El Paso).
Para quienes no puedan costear viajes internacionales, el consumo del tenis se volverá estrictamente digital y televisivo. Esto implicará un gasto fijo en suscripciones a plataformas autorizadas de streaming deportivo para seguir el circuito de la ATP, perdiendo la oportunidad de presenciar el evento de manera presencial en territorio nacional.
La historia del pádel y el pickleball en El Paso refleja cómo una ciudad fronteriza ha adoptado con fuerza el auge global de los deportes de raqueta. Aunque ambas disciplinas nacieron en la década de 1960 en Norteamérica, su llegada formal y masiva a la región de El Paso cobró fuerza organizada a partir de la década de 2020.
El pickleball llegó de manera informal a El Paso a través de entusiastas jubilados que jugaban en canchas adaptadas o de uso múltiple. Estudios recientes indican que el torneo Sun Bowl de pickleball pasó de 184 a 221 jugadores este año, registrando más de 400 partidos en lo que va del año.
De acuerdo con datos de la Federación Internacional de Pádel, este deporte comparte una conexión cultural profunda con El Paso debido a su proximidad con México, país donde nació a finales de la década de 1960 en Acapulco. A pesar de que Texas fue la puerta de entrada del pádel a Estados Unidos en los años 90 a través de la ciudad de Houston, el verdadero boom llegó a El Paso en años recientes.
"En ambos lados de la frontera hemos visto un crecimiento muy fuerte del pádel y el pickleball. Hay jugadores de Juárez que cruzan a El Paso y viceversa", afirmó Clarke.
"Por un lado, México podría estar perdiendo presencia en el circuito ATP si estos cambios se concretan; pero, por otro lado, los deportes de raqueta están viviendo un crecimiento sin precedentes en las regiones fronterizas", concluyó.