Chihuahua— A pesar del rechazo mostrado al aumento del Impuesto Sobre Nómina (ISN) por parte de representantes de algunas de las cámaras empresariales, el secretario de Hacienda estatal, José de Jesús Granillo Vázquez, reconoció que no esperaba la reacción mostrada, pero aseguró que no existe ruptura con el sector, con el que dijo que existen más coincidencias que diferencias. Agregó que la aprobación del presupuesto es un compromiso obligado para invertirlo en infraestructura física durante 2026.
Presupuesto que no admite margen de error
El Diario (ED): Secretario, más allá de las cifras, ¿cuál es el saldo político y social que deja la aprobación de este presupuesto, considerando la controversia que generó tanto en el Congreso como fuera de él? Granillo Vázquez (GV): Yo partiría de un hecho central: este presupuesto fue discutido, revisado y aprobado por el Congreso del Estado, y eso no es menor. Hubo debate, hubo diferencias e hicieron modificaciones. Para nosotros, ese proceso fortalece el paquete económico. En lo político, es un presupuesto que genera tensión porque implica decisiones difíciles, pero también porque es el último que esta administración ejercerá de manera completa, y eso eleva el nivel de responsabilidad.ED: ¿Ese carácter de “último presupuesto completo” cambia la lectura política del paquete económico?
GV: Totalmente. Este presupuesto no sólo financia un año más de gobierno, sino que marca la forma en que queremos cerrar la administración. La instrucción de la gobernadora Maru Campos ha sido clara: dejar unas finanzas distintas, más sólidas, más ordenadas y con mejores condiciones de las que recibimos. Eso, políticamente, implica asumir costos hoy para poder responder con resultados mañana.Gobernar también es asumir costos
ED: Usted ha dicho que no esperaba la reacción de algunos sectores empresariales ante el aumento al ISN. ¿Cómo procesan políticamente ese desacuerdo? GV: Gobernar implica tomar decisiones que no siempre generan consenso inmediato. No esperábamos una reacción de ese nivel, pero tampoco la vemos como una ruptura. Lo que hubo fue una diferencia de opinión, una discusión pública fuerte, pero eso es parte de una democracia viva. En lo político, lo que hacemos es mantener el diálogo abierto y buscar los puntos de coincidencia.ED: Desde fuera, la imagen fue de un choque frontal con cámaras empresariales históricamente cercanas al PAN. ¿Eso no prende focos de alerta rumbo a 2027?
GV: Yo creo que hay que matizar mucho eso. El sector empresarial no es monolítico. Hay cámaras, regiones y visiones distintas. Hubo posturas críticas, sí, pero también hubo diálogo permanente. En política, el error sería generalizar y asumir que una diferencia en un tema específico rompe una relación de largo plazo. No es así.Juárez, el otro ‘termómetro político’ del ISN
ED: En Ciudad Juárez, la reacción fue distinta. ¿Qué lectura política hacen de ese contraste? GV: Juárez tiene una dinámica económica y social particular. El Consejo Coordinador Empresarial de Juárez tuvo una postura diferente, más enfocada en el destino de los recursos. Ahí hay una coincidencia muy clara: si se va a hacer un esfuerzo adicional, tiene que verse reflejado en infraestructura que mejore la competitividad de la ciudad.ED: En Juárez, además del aumento al ISN, plantean una contribución extraordinaria para el Fideicomiso Paso del Norte. ¿No existe el riesgo político de generar una percepción de carga excesiva?
GV: Siempre existe ese riesgo, pero también hay que ver el otro lado. Juárez es una de las principales puertas de entrada de inversión al estado. Proyectos como el Centro de Convenciones o el Polo de Desarrollo para el Bienestar no son ocurrencias, son inversiones que buscan detonar actividad económica. Políticamente, el reto es demostrar con hechos que esos recursos regresan a la ciudad en forma de infraestructura y empleo.Infraestructura como narrativa política
ED: Usted insiste en que el corazón del presupuesto es la obra pública. ¿Por qué apostar políticamente a la infraestructura? GV: Porque la infraestructura es tangible. Es lo que la gente ve, usa y evalúa. Decir que los recursos del ISN y del financiamiento estarán destinados exclusivamente a infraestructura física no es sólo un compromiso técnico, es un compromiso político. No se van a ir al gasto corriente ni a engrosar la burocracia.ED: ¿Eso explica la insistencia en mecanismos de evaluación y participación empresarial?
GV: Exactamente. En las reuniones con empresarios hubo una coincidencia clara: transparencia y resultados. Estamos abiertos a que participen en la definición de prioridades y en la evaluación. Eso fortalece la legitimidad política del ejercicio del recurso y genera corresponsabilidad.Finanzas sanas, pero con riesgo calculado
ED: Desde la oposición han dicho que aumentar impuestos y contratar deuda contradice el discurso de finanzas sanas. ¿Cómo responde a ese argumento? GV: Con datos. Hoy el estado destina alrededor del 8% de sus ingresos totales al servicio de la deuda; al inicio de la administración era entre el 12 y 13%. Además, pasamos de un semáforo amarillo a uno verde en el sistema de alertas de endeudamiento. Eso no lo decimos nosotros, lo dicen instancias externas. Tener finanzas sanas no significa no usar crédito, significa usarlo de manera responsable.ED: ¿Hay un cálculo político detrás del monto de 3 mil millones de pesos en deuda de largo plazo?
GV: Sí, y es un cálculo de prudencia. Pudimos haber solicitado un monto mayor sin violar la ley de disciplina financiera, pero no lo hicimos. Se trata de no comprometer a las siguientes administraciones y, al mismo tiempo, no caer en la inacción. Políticamente, es un equilibrio complejo.El presupuesto como herencia política
ED: ¿Este presupuesto es, en el fondo, una apuesta por cómo quiere ser recordada esta administración? GV: Yo diría que es una apuesta por cerrar con resultados. No queremos que nos recuerden sólo por haber ordenado las finanzas, sino por haber convertido ese orden en infraestructura, en mejores servicios y en mayor competitividad para el estado.ED: Finalmente, ¿qué le diría al ciudadano que ve este presupuesto con desconfianza y piensa que le están pidiendo más?
GV: Que el compromiso es claro y público. Cada peso adicional debe traducirse en obra, en servicios y en mejores condiciones para vivir y trabajar en Chihuahua. Hay órganos de fiscalización, hay escrutinio y hay evaluación. Políticamente, no hay margen para fallar, y eso lo tenemos muy claro.Sin ruptura, pero con cuentas pendientes
La aprobación del presupuesto abrió un debate que seguirá vigente durante 2026. Para el secretario de Hacienda, el mensaje es insistente: no hay ruptura con el sector empresarial, pero sí un compromiso político que obliga al Gobierno a cumplir, sin excusas, con la promesa de transformar el ingreso adicional en infraestructura visible y medible. (Con información de Ismael Carrillo / El Diario)